Mitos y realidades del trasplante de médula

Aunque se parece más a una donación de sangre, muchos imaginan el trasplante de médula ósea como una cirugía. Virginia Abello explica el procedimiento, clave para pacientes con leucemia. <a href="http://www.elespectador.com/noticias/salud/el-cancer-dentro-y-fuera-arti... src="http://static.elespectador.com/especiales/img/volver-info.gif"></a>

Virginia Abello, hematóloga experta en trasplante de médula ósea, en su consultorio en la Clínica de Marly.CRISTIAN GARAVITO

Aunque se ha ido evaporando la creencia de que el trasplante de médula ósea (TMO) es una cirugía delicada, persiste la idea de que obliga al paciente a permanecer hospitalizado. La hematóloga Virginia Abello, experta en el tema y médica de la Clínica de Marly, afirma que es “un tratamiento médico que consiste en dar una quimioterapia en dosis altas para limpiar la médula ósea de células dañadas y reemplazarlas por unas sanas”.

¿Por qué se cree que el TMO es una cirugía?
Porque antes no había medicamentos para sacar las células progenitoras (semillas de la sangre) de la médula ósea. Se sometía al donante a anestesia y a múltiples punciones en la cadera para obtener las células . Pero ya hay un medicamento que saca las células progenitoras de la médula y hoy la donación se parece a una de sangre, no hay necesidad de anestesia. Además, la palabra trasplante hace que la gente piense en cirugía.

¿Hace mucho que los realizan en Colombia?
Los primeros fueron en los 80 y el auge del tratamiento comenzó en el año 2000. Entre 2011 y 2012 el país pasó de 320 a 428 trasplantes. Hay 13 unidades activas en Colombia, con especialistas muy bien entrenados, que ofrecen todas las modalidades de trasplante que se ofrecen en el mundo. Incluso hay tres centros que hacen trasplante pediátrico.

¿Quiénes fueron los primeros en hacerlo?
Creo que fue el doctor Leonel Ospino, del Hospital Militar Central de Bogotá. En la Clínica de Marly, donde está el grupo con mayor trayectoria en el TMO, se realizó el primer trasplante en noviembre de 1993. Ya son dos décadas de exitosas experiencias.

¿Quiénes deben hacerse el TMO?
Los pacientes con enfermedades de la médula ósea, ya sean benignas, como la aplasia medular, en la que se daña la médula y no se produce sangre nueva, o malignas, como las leucemias. También los que no tienen la médula ósea dañada pero tienen un tumor que necesita como tratamiento una dosis muy alta de quimioterapia, por ejemplo, un cáncer de los ganglios linfáticos, que daña la médula ósea como efecto colateral. En este caso, las células se obtienen del mismo paciente, lo que se llama trasplante autólogo.

¿Es difícil conseguir donantes de células?
El mejor donante para un trasplante es un hermano, pero sólo uno de cada cuatro hermanos es compatible. Un 30% de los pacientes tiene donante en su familia; para los otros se requiere buscar en un registro de donantes. En Colombia hay uno en proyecto.

¿Hay otra fuente de células progenitoras para pacientes sin donantes en la familia?
Sí, los bancos públicos de sangre de cordón umbilical. Esperamos que en 2014 entre a funcionar un banco de sangre de cordón umbilical público en Bogotá. En Colombia, pocos pacientes pueden acceder a un donante no familiar a través de los registros de donantes en el mundo, donde no es fácil conseguirlo porque los latinos somos minorías. Afortunadamente se está creando el proyecto del registro de donantes en Colombia.

¿Qué complicaciones puede tener el TMO?
Las principales son las infecciones, la enfermedad injerto contra huésped (donde las células del donante atacan al paciente) y la falla del injerto (que las células no peguen). El TMO es la mejor opción para muchos pacientes, pero no es 100% seguro. Como la mayoría de los tratamientos médicos, ofrece una opción pero no una garantía.

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