Mitos y verdades de la leche

Algunos aseguran que aporta múltiples beneficios a la salud porque contiene nutrientes únicos que le dan energía al cuerpo.

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Es un alimento único

Verdadero. Un vaso de leche contiene tres nutrientes que dan energía al cuerpo: proteínas, carbohidratos y grasas. No sólo hidrata, sino que es un alimento completo con vitaminas, minerales y calcio.

Tomar leche no es necesario

Verdadero. Los nutrientes de la leche se pueden adquirir a través de otros alimentos. Su importancia dentro de una dieta saludable cambia de acuerdo con la edad. “Es fundamental en los niños por su aporte de calcio, magnesio, vitamina D, grasa y proteína; y menos importante en los adultos, porque se pierde la capacidad de digerir sus azúcares (lactosa) y se limita el consumo de grasas saturadas”, dice Pilar Serrano Galvis, nutricionista experta en nutrición para la industria alimentaria.

Causa alergias

Verdadero. La alergia a la proteína de la leche de vaca es la tercera más frecuente después de la que provocan el huevo y el pescado. Como afirma la nutricionista Pilar Serrano, “el tamaño de sus proteínas puede inducir a una respuesta alérgica a nivel intestinal que se puede expresar en la piel y en las mucosas causando síntomas fáciles de confundir con resfriados, otitis o diarrea”.

La leche entera engorda

Falso. Ningún alimento provoca sobrepeso u obesidad, porque ésta es una enfermedad multifactorial, producto del consumo de mucha azúcar y de llevar una vida sedentaria. Por lo tanto, no se puede relacionar el consumo de leche con unos kilos de más. La nutricionista Pilar Serrano asegura que el aumento de peso “depende de la cantidad que se consuma, la hora a la que se consuma, la forma de consumirla o mezclarla y los hábitos de actividad física y alimentación de cada individuo”. La recomendación para los niños entre 2 y 15 años es tomar mínimo un vaso de leche al día. Para los adultos no es recomendable consumirla en horas de la tarde o noche. Sólo hasta el mediodía y preferiblemente descremada.

Afecta el colon

Verdadero. Cuando el colon está inflamado no se recomienda el consumo de leche, pues contiene un carbohidrato que se llama lactosa, que es difícil de digerir con la enfermedad. Para estos casos es sugerible el consumo de leche deslactosada.

Es buena para la piel

Falso. Aunque la leche tiene ciertas propiedades protectoras (de hecho, se ha empleado mucho en cosmética), no por consumirla con mayor frecuencia se consigue un efecto real e importante sobre la dermis. “No está demostrado científicamente, ni en condiciones normales, ni en enfermedades de la piel”, explica la doctora Pilar Serrano.

Siempre hay que hervirla

Falso. La única leche que debe hervirse es la que se compra cruda después del ordeño, es decir, la que no ha sido sometida a ningún proceso de pasteurización o esterilización. Si se hierve en exceso, la leche pierde parte de su valor nutritivo. Por eso no hay que abusar del calentamiento intenso.

Previene la osteoporosis

Falso. Según la nutricionista Pilar Serrano, la osteoporosis se previene con una dosis terapéutica de calcio, es decir, mucho más del que se puede consumir en la porción diaria recomendada de leche. Para activar la vitamina D (vital para evitar la debilidad ósea), es también importante tomar el sol, además de hacer una dieta baja en fósforo y alta en magnesio, entre otros factores alimentarios. Influyen el nivel de actividad física, la predisposición genética y el uso de algunos medicamentos como los corticoides. “El consumo de leche —dice la nutricionista Serrano— en una dieta balanceada y un estilo de vida saludable sí puede ayudar a prevenir la aparición de esta enfermedad, propia del proceso de envejecimiento en las mujeres”.

Es mejor la leche de soya

Falso. Depende de quien la tome. De acuerdo con la doctora Serrano, “la leche de soya tiene una ventaja muy interesante en las mujeres mayores de 50 años: aporta fitoesteroles que simulan el efecto de las hormonas que disminuyen con la edad. Por ende ayuda a proteger los huesos de la descalcificación”. En hombres no ofrece ningún beneficio. En niños no es recomendable por ser proteína de origen vegetal que se comporta como un alimento de la categoría de las leguminosas y no de los lácteos.

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