Lo llaman Síndrome de Resignación

Niños en coma, el extraño síndrome de los refugiados

Una rara enfermedad desarrollada por los menores asilados en Suecia tiene desconcertados a los médicos. Entran en coma luego de que les anuncian que serán deportados.

En 2005 había 400 niños con ese síndrome en los hospitales suecos. En 2015y 2016 se presentaron 169 casos.

“Totalmente pasivo, inmóvil, carente de tono, retraído, mudo, incapaz de comer y de beber, incontinente y no puede reaccionar ante los estímulos físicos o el dolor”. Göran Bodegård es el director de la unidad psiquiátrica para niños del Hospital Universitario Karolinska, en Estocolmo, Suecia. Las palabras que utilizó para describir el extraño síndrome que viven muchos de los niños refugiados en su país aparecieron por primera vez en la revista médica Acta Pædiatrica, en 2005. “Han desarrollado una pérdida severa de las funciones mentales y físicas sin evidencia de enfermedad subyacente”, escribía sin tener una idea clara de qué era lo que le estaba sucediendo a esa población infantil. Aún ni él ni los médicos que han examinado en detalle los casos suecos lo saben con claridad, pero lo bautizaron como el Síndrome de Resignación. Uppgivenhetssyndrom, en sueco.

Aunque desde los primeros años de este siglo los doctores de ese país empezaron a identificar los extraños síntomas, sólo hace poco los casos le empezaron a dar la vuelta al mundo. Un reportaje publicado hace unos meses en la revista The New Yorker, escrito por la periodista Rachel Aviv, dio las primeras pistas sobre ese particular síndrome que la ciencia aún no logra descifrar. “El trauma de enfrentar la deportación”, lo tituló.

Todo empezó desde que en los años setenta Suecia se empezó a convertir en uno de los países que más asilo han otorgado a refugiados. Aunque los últimos tres años recibió cerca de 300 mil personas, hace unas dos décadas comenzó a deportar familias. Las presiones de grupos de derecha empezaban a influir en la opinión pública y el Gobierno emitía cada vez más cartas a esas poblaciones en las que les ordenaba devolverse.

Una de las reacciones más extrañas la tuvo la población entre 7 y 19 años de edad. En 2005 ya había 400 menores en los hospitales suecos con el llamado Síndrome de Resignación que, en palabras simples, les generaba una especie de coma por varios meses. Entre 2015 y 2016 hubo otros 169 episodios, le dijo a El País la Junta Nacional de Salud de Suecia.

El problema empezó a ser tan desconcertante que 60 mil ciudadanos firmaron una petición para que se detuvieran las deportaciones. El Parlamento, por su parte, se comprometió a revisar 30 mil.

Los médicos han intentado resolver la incógnita, pero aún no encuentran una respuesta. La hipótesis más aceptable es la de Karl Sallin, el neurólogo sueco que, desde el Hospital Infantil Astrid Lindgren de Estocolmo, lidera la investigación. En palabras sencillas, lo más posible es que los niños somaticen el sufrimiento que implica volver a sus países mediante el coma. “Puede ser una forma de autoprotección”, advirtió a El País Elisabeth Hultcrantz, doctora de Médicos del Mundo, que ha tratado de entender la enfermedad.

Sin embargo, pese a que ya las autoridades suecas emitieron una guía para tratar el síndrome siendo un enigma sin respuesta.

 

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