Un año de la pandemia

“No creo que seamos capaces de erradicar el virus”

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Arturo Casadevall es profesor de microbiología molecular, inmunología y enfermedades infecciosas en Johns Hopkins. Cree que el mayor interrogante para los inmunólogos es entender hasta qué punto las variantes del virus podrían esquivar la inmunidad que otorgan las vacunas.

La inmunología ganó un montón de atención pública este año. Ahora todos hablamos de anticuerpos, inmunidad, células T. ¿Cuál cree que es el mayor malentendido sobre la forma como opera el sistema inmune?

Creo que la mayor confusión es que la mayoría de las personas piensan que el sistema inmunológico es para protegerlas. Pero en esta enfermedad, por ejemplo, la mayoría de personas que fallecen lo hacen por una respuesta del sistema inmunológico muy fuerte. Lo que pasa es que se desarrolla demasiada inflamación en los pulmones. Es cierto que el sistema inmunológico nos protege. No hay duda de eso. Pero el problema es que en el COVID-19 la respuesta inmune con frecuencia te mata. (Lea acá todas las entrevistas del especial “Un año de la pandemia”)

¿Qué tanto realmente comprendemos hoy el funcionamiento del sistema inmunológico?

Creo que no sabemos lo que no sabemos. Ahora podemos explicar un montón de cosas pero no podemos predecir muchas cosas. Sabemos que muchas personas que se infectan de SARS-CoV-2 se recuperan, pero también sabemos que hay una probabilidad de que cualquiera pueda morir. Solo que es más posible que mueras si eres mayor de cincuenta que si tienes 25.

¿Qué sabemos hoy de la duración de inmunidad ante el SARS-CoV-2?

Creo que las noticias son buenas. Por ahora tenemos información de un año, que es la duración que ha tenido la pandemia. Parece que la reinfección es posible pero muy rara. Teniendo en cuenta que hay una alta cantidad de virus circulando, el hecho de tener pocos casos de reinfección realmente sugiere que la mayoría de personas que se infectan permanecen inmunes. Esto es con respecto a la cepa original. Si esto va a aplicar a las variantes, aún no lo sabemos.

¿Imaginó que sería posible crear vacunas tan rápido?

No. Todos estamos sorprendidos de lo rápido que se desarrollaron las vacunas. Es un éxito de la humanidad tremendo. El otro asunto increíble es que tenemos múltiples vacunas. Creo que nadie anticipó esto. Creo también que algo que podríamos haber hecho diferente al principio de la pandemia fue suspender el tráfico aéreo más temprano. Eso podría haber permitido aislar poblaciones. No creo que esto se podía contener, pero si se podía retrasar, y al retrasarlo podías lograr tener las vacunas a tiempo.

¿Ahora que tenemos vacunas vamos a ver el final de la pandemia?

Tenemos unas experiencias previas al coronavirus. Tuvimos SARS-1, que se contuvo. Ese ya no está en la población humana. Está en el laboratorio. Tuvimos MERS, que se hizo endémico en el Medio Oriente. Y ahora tenemos COVID-19. Lo que la mayoría de nosotros cree es que se va a volver endémico, lo que significa es que va a estar circulando en algunas poblaciones. Lo bueno es que al tener vacunas puedes imaginar que puedes evitar la mayoría de casos. No creo que seremos capaces de erradicarlo de todos los seres humanos. Pero sí creo que seremos capaces de bajarlo a una tasa de incidencia muy baja.

El proceso de evaluación de las vacunas fue más rápido de lo tradicional. Cómo inmunólogo, ¿que preguntas o temores tiene en este momento frente a las vacunas?

Creo que las vacunas aprobadas son tremendamente seguras. Todos resultamos sorprendidos sobre lo seguras y eficaces que resultaron. Creo que siempre existe la posibilidad de que aparezca alguna complicación a largo plazo, pero en este momento millones de personas están siendo vacunadas y los datos que arrojaron los estudios se están replicando en la población general. No tengo ningún gran temor. Como científico, sé que cualquier cosa puede pasar pero por el momento no hay indicios de nada.

Algo que sorprendió del desarrollo de la pandemia en el mundo fueron las bajas tasas de contagio en países asiáticos. ¿Existe alguna explicación clara?

En primer lugar, el uso de máscaras fue común en muchos de esos países. Creo que hay buena evidencia de que las máscaras funcionan. Creo que esa es una explicación. La otra explicación, y esto es especulación de mi parte, es que las condiciones climáticas juegan un rol. En lugares fríos hay más gente dentro de sitios cerrados. En lugares cálidos la gente pasa más tiempo afuera. La humedad y la temperatura son variables que tienen un gran efecto en la transmisión. (Lea: “Nunca imaginé que estaríamos educando por radio en este momento de la historia”)

¿La teoría de la reacción cruzada con otros virus?

Esa es otra. Tenemos un artículo recién publicado sugiriendo que la magnitud de la respuesta está relacionada con los otros coronavirus. En las poblaciones en que tenías más coronavirus circulando la respuesta de esas personas estuvo asociada a menos muertes.

¿Tendremos que usar máscaras después de la vacunación masiva por miedo a la reinfección?

Para reinfectarse el virus debe estar circulando. Si disminuyes la cantidad de virus circulando gracias a vacunas el riesgo es bajísimo. Si logramos mantener muy baja la cantidad de casos el riesgo será bajo y la vida normal puede retomarse. Tenemos que ver qué pasa cuando alcancemos el 60 o 70 % de la población con inmunidad. La historia muestra que en ese punto las epidemias colapsan porque el virus necesita individuos susceptibles para saltar de un lado a otro. Si todo el mundo es inmune alrededor de un caso positivo, la transmisión colapsa ahí.

¿Cree que tendremos que estar vacunando periódicamente, como ocurre con la influenza?

Tenemos que esperar para saber. El coronavirus no es influenza. Sabemos que la influenza tiene nuevas variantes y hay que hacer nuevas vacunas cada año. El coronavirus cambia, pero no parece cambiar al mismo ritmo. Si logramos bajar los casos casi a cero, si puedes decir esta zona está libre de COVID-19, no creo que sea necesaria la vacunación anual. Pero, si no importa qué hagamos, tienes cada año 10.000 o 20.000 casos al año significa que necesitarás vacunar periódicamente. Es posible. Pero soy optimista y creo que lograremos bajar a un nivel muy bajo las infecciones.

Usted ha hecho algunas investigaciones sobre la efectividad del plasma para tratar COVID-19. Hay un gran debate en torno a su utilidad. ¿Cuál es su balance?

Si miras la historia de la terapia con anticuerpos, era bien sabido que era más útil mientras más temprano la usabas. Lo que sabemos con los datos actualmente es que las personas tratadas más temprano tienen más posibilidades. Eso tiene sentido. El plasma es un antiviral. Si atacas cuando el problema es el virus, si lo detienes, evitas la inflamación. Pero si usas plasma en personas con enfermedad severa es difícil que funcione, porque el problema es la inflamación. Soy optimista sobre su uso. Si logramos aprender a usarlo, podrías usar esa información en muchas partes del mundo. En Argentina lo están usando para los mayores en sus casas, antes de que empiece la enfermedad grave.

Si pudiera viajar en el tiempo, un año atrás, ¿que consejo les daría a los tomadores de decisiones de ese momento?

Hay muchas cosas que se pudieron haber hecho. La pregunta es por qué esta epidemia resultó tan desastrosa. Y la razón es que las personas subestimaron la transmisión presintomática. Hace un año pensamos que la transmisión era a través de personas que tenían la enfermedad, pues eso fue lo que pasó en SARS-1 y por esa razón fue posible contenerlo. Cuando tienes personas enfermas, las puedes identificar y aislar. La razón por la que no pudimos controlar este virus es porque la transmisión asintomática es muy eficiente. Creo que si hubiéramos sabido eso hace un año se habría hecho un énfasis mayor en máscaras y medidas para cortar esa transmisión, habríamos bajado los casos y habríamos ganado tiempo para esperar las vacunas. Habríamos salvado muchas vidas.

¿De qué manera cree que esta pandemia está cambiando el campo de la inmunología?

Creo que varias cosas están cambiando. Una de las mayores es la comunicación. Nos estamos acostumbrando a transmitir información a través de plataformas como Zoom. Creo que aprendimos a usar los preprints (artículos publicados antes de revisión). Mucha información médica está siendo compartida de esa manera. Para el momento en que se publica oficialmente ya es vieja. Creo que la gente se está dando cuenta de que podemos hacer algunas cosas mucho más rápido. Por ejemplo, nadie pensaba que los ensayos clínicos se podían hacer tan rápido. También hemos visto mucha más colaboración internacional. El intercambio de información aumentó. Los chinos compartieron la información genética del virus en seis meses, con el VIH tomó tres años. En los 80 hubo gente que murió sin saber que era un virus. Y además lo que compartieron era información digital de la secuencia. La tecnología para recrear esa información digital y hacer una vacuna es sorprendente. Cuando revisas la historia de las epidemias, te das cuenta de que la humanidad siempre aprende lecciones. (Lea: “Debemos resistir la tentación de fingir que el COVID-19 nunca sucedió”)

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