'No podemos crear un país donde todos los médicos sean especialistas'

La Asociación Colombiana de Facultades de Medicina, le exige al gobierno retirar una propuesta de la reforma a la salud que le permite a las clínicas y hospitales formar y titular especialistas.

Ricardo Rozo Uribe. /Cortesía


Las facultades de medicina del país (reunidas en Ascofame), se declararon opositoras rotundas a la propuesta que contempla la reforma a la salud, de permitirles a clínicas y hospitales formar y titular especialistas. En una carta le "exigieron" al Gobierno retirar esta iniciativa del proyecto de ley que hoy cursa en el Congreso y que, según ellos, es un atentado directo a la calidad de la formación. Ricardo Rozo Uribe, director ejecutivo de Ascofame, le explica a El Espectador sus argumentos.


Una de las críticas que se le ha hecho al Ministerio de Salud es que no hay claridad sobre el déficit de especialistas, que los datos que ellos manejan están basados más en opiniones que en un censo real. ¿Qué opinan ustedes?
Por un lado existen estudios de hace diez años (del Cendex de la Universidad Javeriana y de la Facultad de Salud Pública de la U. Antioquia), que vaticinaron que en un tiempo habría desempleo médico, que los médicos tendrían que terminar de taxistas, que sobraban médicos. Años más tarde el mismo Cendex dice que faltan médicos. Son dos extremos, son resultados contradictorios. La verdad es que no existe un estudio claro sobre el recurso humano en salud.

Pero el Gobierno insiste en que casi el 55% de las clínicas y hospitales hay déficit…
Porque los quiere contratar más baratos. Es la utilización de las leyes del mercado para bajar los sueldos de los especialistas. La medida está fundamentada para producir muchos médicos sin academia, sin docencia, y bajar los costos para que haya mucho más recurso humano pero pagándoles menos. No podemos crear un país donde todos los médicos sean especialistas.


El viceministro de Salud, Fernando Ruíz, asegura que en modelo de hoy reina la inequidad "porque nadie regula ni puede dar fe del proceso de selección de residentes en las universidades y sólo uno de cada cuatro médicos generales encuentra cupo para especializarse, condenando a los perdedores a un limitado desarrollo profesional".
Primero la pregunta que hay que hacerse es ¿el país quiere tener solamente especialistas? Esa parece ser la propuesta del ministro. Dos, la autonomía universitaria lleva a que cada facultad tenga su propio proceso de selección y obviamente no hay cupos para todos, ni aquí ni en ninguna parte del mundo; además los cupos los determinan los Ministerios, no las facultades y nosotros hace cuatro años les pedimos que las universidades acreditadas en alta calidad o reacreditadas pudieran aumentar sus cupos y nos dieron un no rotundo. Tres, si el modelo de atención que quieren implica que todo el mundo sea especialista, entonces cambiemos de formación en colombia: acabemos con el internado y permitamos que después de diez semestres el estudiante pueda ingresar inmediatamente al primer año de especialidad.


El viceministro también ha señalado que hay una profunda inequidad laboral, “porque cada universidad impone los precios de las matriculas con valores promedio por encima de los $25 millones al año. Lo que un médico y su familia paga en seis años de formación y cinco años de especialidad, tardan en recuperarlo más de 16 años”. ¿Cuál es su opinión frente a esto?
Son leyes del mercado que ellos mismos han impuesto, la Ley 100 se hizo para desarrollarla bajo un modelo de mercado. El estado puso la salud y la educación bajo criterios neoliberales, cosa que no ocurre en Canadá, Inglaterra y otros países de Europa, así sean economías capitalistas a ultranza. La salud y la educación se protegen. En Colombia el Estado no lo hizo y les dio la espalda. Hoy está viendo las consecuencias, un sistema de salud quebrado y apagando incendios en aspectos de formación de talento humano, porque el sistema descuidó el tema. Por supuesto que hay variaciones en las matriculas como hay variaciones en los precios de todo: usted paga por una camisa o un café dependiendo del sitio donde las compre. Todas las universidades tienen precios distintos, y lo mismo pasa con todas las facultades, ¿o cuesta lo mismo una ingeniería en la Universidad de la Sabana que en la Universidad Nacional?


Ustedes afirman que el problema es del modelo de atención…
Las universidades producimos unos médicos de mayor calidad de lo que dejan ejercer. La gente hoy va al médico general para que le den una orden para ir al cardiólogo o a cualquier especialista, porque no lo dejan hacer nada más. El sistema volvió al médico general un remitidor todo el tiempo. Este es un modelo de atención que abrió una puerta muy grande para que se atendiera a mucha gente, pero tiene una puerta muy pequeña para solucionar problemas. Es un modelo basado en el alto costo: lo que se puede cobrar alto se sostiene: unidades de cuidado intensivo, de oncología. Lo que no, desaparece: servicios de pediatría.


Muchos tienen el temor de que esa formación quede en manos de grupos cuestionados como Saludcoop, pero el ministro Alejandro Gaviria ha insistido en que sólo los hospitales de gran renombre y reconocimiento, que además sean avalados por el Ministro de Educación, podrían titular especialistas…
¿Dónde creen ellos que formamos nosotros a los especialistas de alto nivel? En esas clínicas. Entonces ¿qué es lo que quieren?, ¡sacar a la universidad! Nosotros los formamos en esas mismas instituciones. Nuestra discusión no es contra los hospitales porque ellos son nuestros socios naturales en la formación de talento humano, pero es la unión lo que nos hace fuertes y no la disociación que históricamente ha propiciado este modelo de aseguramiento en salud. ¿Qué instituciones que hoy tienen esa posibilidad están por fuera de la universidad? Si existen, bienvenidas, seguro serán muchas las universidades que desean convenios con ellas y ellas convenios con la universidad.


¿Cuál es su principal temor con este modelo?
Que se les va a dar la oportunidad a muchas instituciones de tener las competencias de una universidad y eso va a acabar con la calidad. La misión social histórica de la universidad es la creación, trasmisión y aplicación del conocimiento; la del hospital es la prestación de servicios de salud. Nos complementamos cuando cada uno hace bien lo que sabe hacer bien.