Nobel para los padres del bosón de Higgs

Los físicos François Englert y Peter Higgs fueron premiados por predecir la existencia de la partícula que representa la piedra angular de la estructura del universo.

El británico Peter Higgs ante el gran acelerador de partículas de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN). / EFE

El Nobel estaba cantado. No existía ninguna otra investigación en el campo de la física que superara los impresionantes hallazgos obtenidos por el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN).

El 4 de julio de 2012 un grupo de científicos del LHC asentados en Ginebra (Suiza) anunció que los experimentos dentro del colisionador habían dado con la partícula subatómica conocida como bosón de Higgs, piedra angular de la estructura fundamental del universo, 48 años después de que fuera concebida teóricamente (y de forma independiente) por el físico belga François Englert y el británico Peter Higgs.

Ayer los científicos Higgs y Englert, de 84 y 80 años de edad, fueron recompensados por la Real Academia de Ciencias de Suecia con el Premio Nobel de Física por su planteamiento teórico “de un mecanismo que contribuye a nuestra comprensión del origen de la masa”.

Se cree que la misteriosa “partícula de Dios” cumple un papel fundamental en el mecanismo por el que se origina la masa en el universo. Sin ella, no habría una explicación a por qué las cosas que conocemos tienen masa, desde el más pequeño insecto hasta nosotros mismos o una galaxia.

Lo que se comprobó dentro del colisionador (un túnel de 27 kilómetros escondido 100 metros bajo la frontera entre Suiza y Francia y que costó US$6.000 millones) es que existen partículas más pequeñas que los átomos y entre ellas está el bosón de Higgs, la encargada de darles masa a las demás.

El hallazgo, que reafirma el modelo estándar de la física, fue reconocido por la ciencia mundial como un hito en nuestra comprensión de la naturaleza, quizá la revelación científica más importante del último siglo.

La primera vez que se escuchó hablar sobre esta partícula fue en 1964. En dos artículos cortos e independientes —publicados en agosto de ese año por la revista Physical Review Letters— Higgs y Englert hicieron historia.

Mientras Peter Higgs, doctor en física del King’s College de la Universidad de Londres y profesor de la Universidad de Edimburgo, exponía la probabilidad de que existiera esa partícula subatómica, los investigadores François Englert y Robert Brout (fallecido en 2011), de la Universidad Libre de Bruselas, teorizaban sobre el mecanismo de ruptura de simetría que también podría implicar la existencia del bosón.

Desde entonces, la partícula se convirtió en la más buscada de la historia de la física moderna, hasta que hace un año fue comprobada su existencia, en Ginebra.

“Estoy abrumado por recibir este premio y quiero dar las gracias a la Academia Sueca de Ciencias”, dijo Higgs a través de un comunicado. “Quisiera también felicitar a todos aquellos que han contribuido en el descubrimiento de esta nueva partícula y agradecer a mi familia y colegas su apoyo. Espero que este reconocimiento dado a la ciencia fundamental ayude a promover la investigación guiada sólo por la curiosidad”.

Este hallazgo “consiste en buscar una comprensión, una inteligibilidad racional del mundo”, dijo emocionado el belga François Englert al conocer que recibiría el premio.

Por su parte, Rolf Heuer, director del CERN, celebró la decisión haciendo énfasis en que “el descubrimiento del bosón de Higgs marcó la culminación de décadas de esfuerzo intelectual de muchísima gente en todo el mundo”.

Se estima que por lo menos 7.000 físicos participaron en los experimentos que prometen ser sólo el comienzo de una nueva línea de investigaciones que entregarán sorprendentes descubrimientos.