Obesos sanos, bajo la lupa

Las personas con sobrepeso, resistentes a la diabetes y otras dolencias, pueden esconder la clave para detener la epidemia de la obesidad.

Hasta un tercio de la población de personas obesas pasan hasta 10 años sin síntomas de enfermedad ni indicadores de riesgo. / Flickr - CGP Grey

Hace más de tres años los médicos de un hospital de Málaga, España, observaron algo inexplicable. Los investigadores del Servicio de Endocrinología del Hospital Virgen de la Victoria llevaban tiempo buscando nuevas claves sobre la epidemia más temible que amenaza a los países desarrollados, que causa problemas de salud a 115 millones de personas y mata cada año a casi tres millones: la obesidad.
Los médicos se afanaban buscando un nuevo flanco por el que atacar este problema de salud pública que, si no se frena, desemboca en diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer. Un buen día la respuesta a la búsqueda entró caminando al consultorio.

Era un hombre de 52 años que pesaba 185 kilos y sufría obesidad mórbida. Este trastorno es normalmente sinónimo de hipertensión, obstrucción arterial, diabetes… una bomba de relojería en términos sanitarios. Por eso, cuando los médicos vieron los análisis de aquel hombre no dieron crédito. El paciente no mostraba ni un marcador de mala salud comparado con una persona de peso normal, parecía sencillamente “inmune” a los problemas asociados con la obesidad.
Pronto aparecieron más casos. Lo más sorprendente es que algunos de ellos pasaban hasta 10 años sin síntomas de enfermedad ni indicadores de riesgo. Hoy, los obesos sanos son una realidad que ya casi ningún especialista niega y son objeto de un estudio en el Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición en Málaga.

“El número conocido de este tipo de obesos ha ido en aumento debido al rápido avance de la obesidad en general”, explica Francisco Tinahones, director de la Unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital Virgen de la Victoria. Su equipo cree que este tipo de pacientes puede esconder las claves sobre cómo lograr ser inmune a las dolencias de la obesidad, lo que, algún día, podría salvar millones de vidas.
Un estudio recién publicado ha estimado que hasta un tercio de todos los obesos de España son “metabólicamente sanos”. En este trabajo, publicado en la revista Atherosclerosis, ser obeso sano quiere decir que se tiene uno o ningún marcador de riesgo relacionado con la obesidad. El porcentaje es demasiado alto, según algunos especialistas, incluido Tinahones, pero es similar al porcentaje hallado en EE.UU., donde se realizó una investigación similar.

El investigador cree que la respuesta a la inmunidad de los gordos sanos a ciertas enfermedades está en su propia grasa. Este tejido está formado por células llamadas adipocitos. Según Tinahones, los obesos metabólicamente sanos tienen unos adipocitos igual de funcionales que una persona delgada, con la diferencia de que ellos tienen un aporte de energía —en parte por un mayor consumo de alimentos— mayor.

“En la grasa hay células madre multipotentes que son capaces de generar nuevos adipocitos”, explica. “Los obesos que tienen esas células sanas, que a su vez permiten generar más células, son los que se adaptan mejor al exceso energético”, señala. En cambio, en los obesos metabólicamente enfermos ese mecanismo no funciona. En lugar de generar nuevos adipocitos sanos, sus células adultas se inflaman, acumulando cada vez más energía y dando lugar a perfiles de riesgo.
“Uno de los mensajes de nuestro trabajo es que tal vez no haya que hacer tanto esfuerzo terapéutico y sí realizar tratamientos diferentes”, señala Esther López-García, coautora del trabajo. “Hoy en día, si eres obeso y vas al endocrino, te pesarán, te medirán y te obligarán a perder peso y te clasificarán como un enfermo”, resalta. La experta cree que distinguir entre un tipo u otro de obesidad podría ayudar a hacer el sistema sanitario más eficaz y mejorar los tratamientos.

Temas relacionados