Sus primeros resultados se centran en Medellín

Observatorio de Felicidad, una idea innovadora

Dos egresados de la Universidad Eafit son los creadores de este proyecto que busca saber qué tan felices son los colombianos y cómo mejorar esta percepción mediante políticas públicas.

El observatorio busca mejorar los índices de felicidad por medio de políticas públicas.iStock

El economista Javier Gómez y el abogado Juan Esteban Garzón se arriesgaron a presentar un modelo econométrico para medir la felicidad. El estudio arrojó una serie de datos interesantes como que las mujeres tienen entre un 1,5 % y un 2,5 % menos de posibilidades para ser felices, respecto al hombre, sólo por el hecho de ser mujer. “Esto en muchos casos se da porque se sienten inferiores, excluidas o sienten que no existen las mismas condiciones en su entorno que para los hombres”, explica Juan Esteban Garzón.

Asimismo, el tamaño del hogar resultó tener un efecto negativo en la probabilidad de declararse satisfecho con la vida, debido a que cada miembro adicional en una casa disminuye 1,5 puntos porcentuales.

¿Cómo nació el observatorio?

Javier Gómez y Juan Esteban Garzón se conocieron en una maestría y el resultado de su trabajo de grado fue, precisamente, el Observatorio de Felicidad, el cual apoya la Universidad Autónoma Latinoamericana.

“Somos un instrumento que permite dar resultados por medio de estudios estadísticos a partir de econometría. Queremos ir más allá y decir cuáles son las variables que hacen más feliz a una persona, porque ya no es una percepción más: la felicidad es un aspecto que viene creciendo en Europa y Estados Unidos alrededor de una ola llamada economía de la felicidad”, agrega Javier Gómez.

Por ello dividieron sus mediciones en dos grupos: variables de ser y variables del tener. El primer grupo está compuesto por aspectos como raza, hijos, relaciones y horas de sueño, entre otros. Mientras que con las variables del tener se refieren al dinero y los bienes materiales.

Aceptan que el tema económico sigue siendo influyente, pero las nuevas generaciones buscan más cosas que un bienestar económico. Por ejemplo, una persona de estrato 2 con pareja puede ser más feliz que una de estrato 6 soltera.

Para su estudio se basaron en la paradoja de Easterlin, quien dice que el ingreso, aunque es importante, a medida que aumenta, va perdiendo importancia y es allí donde factores más relacionados con lo humano son los que dan felicidad.

En 2014, decidieron hacer el primer acercamiento en Medellín utilizando como base la encuesta de calidad de vida que realiza el Área Metropolitana, un cuestionario de 168 preguntas a 14.000 familias. La analizaron y el resultado fue el primer mapa de felicidad para la ciudad; lo dividen por comunas y explican que, en la lectura del mapa, el estrato es una simple clasificación, porque en los estratos confluye una serie de problemáticas; por ejemplo, para las personas de estrato 1 subir a 2 y 3 es empeorar porque les quitan ciertos beneficios.

Con Bogotá reconocen que ha sido complejo hacer este estudio, pues, si bien hay unos acercamientos parecidos que vienen haciendo Cafam y la Alcaldía, es solo por sectores. No obstante, trabajan para entregarle a Bogotá su primer estudio de felicidad en 2018.

Por último, resaltan que este acercamiento también permite identificar cómo crecen las enfermedades mentales en el país a causa de sus frustraciones e infelicidades, ya que sólo Medellín el año pasado presentó 15 casos de suicidios para mitad de año, tres veces más que años anteriores. “Tener más capacidades adquisitivas se puede convertir en un dolor de cabeza; pues, así como aumentan los ingresos, también las preocupaciones por mantener el estatus”, concluyen los creadores del Observatorio.