Otro fármaco con el que tumbaron a los colombianos

Con tutela, derechos de petición y el respaldo de dos embajadas, Human Bioscience quiere echar para atrás la orden de reducir de $4 millones a $976.000 su medicamento para la anemia.

La medida que tomó en diciembre el Gobierno para regular el precio de 39 medicamentos le ahorrará $136.695 millones este año. / 123rf

Desde noviembre, cuando el Gobierno estaba a punto de reducir radicalmente los precios de 39 medicamentos en 364 presentaciones, la farmacéutica Human Bioscience desplegó toda una estrategia para intentar frenar la decisión.

Su táctica ha incluido 23 correos electrónicos y derechos de petición solicitando aclaraciones sobre el proceso, cuatro reuniones entre altos miembros de la junta directiva de la empresa y técnicos del Ministerio de Salud (una de ellas, incluso, presidida por el mismo ministro Alejandro Gaviria), dos cartas de las embajadas de India y Estados Unidos intermediando por ellos, y una acción de tutela pidiendo que la decisión se eche para atrás. Hasta ahora nada ha dado resultado. (Lea: Piden investigar a funcionarios que liberaron precios de medicamentos)

¿Por qué está tan preocupada Human Bioscience? El medicamento de esta empresa que acaba de regular el Gobierno es la inmunoglobulina antitimocítica equina, un fármaco de alto costo que tiene dos aplicaciones: para la anemia aplásica (un daño en la producción de glóbulos rojos, de alto riesgo, especialmente para los niños) y para trasplante de órganos. (Lea: Así imponían las farmacéuticas los precios de los medicamentos)

Human Bioscience, una empresa de capital colombiano, panameño y estadounidense, no produce este fármaco pero se encarga de su importación desde la India, donde lo fabrica la compañía Bharat Biotech. Mientras esta última comercializa cada unidad del medicamento a unos $240.000, Human Bioscience lo vendía a $4’661.616. Lo más irónico del caso es que la farmacéutica de la India que se encarga de producir el fármaco es reconocida en el mundo por su labor social, por sus esfuerzos para crear nuevas vacunas a precios razonables que reemplacen a las monopólicas.

Con la nueva regulación, el precio de este medicamento tuvo que bajar a $976.042. El año pasado (con datos a septiembre) la empresa vendió 756 unidades, lo que le representó ganancias de $3.524’181.908. Si las ventas de este año son similares, por cuenta de la nueva norma la compañía dejará de ganar $2.786’294.156. En otras palabras, ese es el dinero que el Gobierno y los colombianos se ahorrarán.

El principal argumento que ha dado Human Bioscience en esta pelea es que la fórmula con la que se fijó su nuevo precio no es la misma con la que se determinó el valor de la mayoría de los otros fármacos. Dicen que se sienten discriminados.

El Gobierno insiste en que la fórmula aplicada también está contemplada en las reglas de juego y recordó que tuvo que acudir a ella porque la norma que regía antes le había dejado el camino libre a Human Bioscience para facturar por el mismo producto mucho más que su único competidor en Colombia, Sanofi. El desequilibrio entre ambas era así: por cada dosis del fármaco que comercializaba Sanofi, se necesitaban 4,5 dosis de Human Bioscience para tener el mismo efecto. En otras palabras, la segunda estaba ganando 3,5 más que su competidor por el mismo tratamiento. Ahora ganan lo mismo.

Este mismo argumento fue el que utilizaron las embajadas de la India y de EE.UU. para entrar en defensa de la farmacéutica. Riewad V. Warjri, embajador de la India en nuestro país, escribió: “Durante los últimos años, la relación bilateral entre nuestras naciones se ha incrementado, particularmente en el sector farmacéutico (...). Las decisiones erróneas que eventualmente puedan tomarse en este tipo de casos, pueden afectar la evolución positiva del intercambio comercial en este sector”.

Y Cameron Werker, consejero comercial de la Embajada de Estados Unidos en Colombia, señaló: “... esperaríamos que a todas las compañías se les diera un trato justo y equitativo cuando hacen negocios en Colombia (...). Espero que usted pueda reconsiderar ajustar el límite de precio para el producto de Human Bioscience”. (Lea: Desde Londres 'presionan' a Minsalud para que no reduzca el precio del Meronem)

Las dos cartas, que se conocieron esta semana, más otra previamente enviada por la Embajada Británica al Ministerio de Salud pidiendo que un medicamento producido y comercializado por la multinacional de origen inglés Astrazeneca no fuera sometido al control de precios, demuestran que existe toda una diplomacia farmacéutica internacional para hacer presión sobre las economías regionales. Luego vino una tutela que fue fallada a favor del Gobierno.

Édgar Unibio, representante legal suplente de Human Bioscience, aseguró que “lo que estamos buscando es que no se haga la regulación con base en conceptos nuevos, que es lo que encontramos ilegal”. Al ser cuestionado por el alto precio al que vendían el medicamento en Colombia respondió que se debe a que “nosotros lo importamos a $3’362.000”. Sin embargo en declaraciones adjuntadas por el contador de la empresa a la tutela, se lee que el precio por unidad de la importación es de $265.000.

El próximo capítulo, al parecer, es una demanda que Human Bioscience interpondrá contra el Estado, en la que pedirá que se anule la decisión del control de precios y se reparen los daños causados.

 

cgutierrez@elespectador.com

 

 

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