Paraguay rechaza aborto para niña embarazada

El caso de la menor de diez años que quedó en embarazo representa el drama de un millón de niños que enfrentan el mismo problema cada año en el mundo.

Complicaciones durante el embarazo son la segunda causa de muerte entre las niñas de 15 a 19 años. /Archivo

Ayer, en las páginas digitales de los principales medios de comunicación paraguayos, ya no quedaban rastros de la noticia sobre la niña de 10 años que resultó embarazada luego de ser víctima de abuso sexual por parte de su padrastro.

Mientras el Extra Press les brindaba atención a las secuelas del terremoto en Nepal y a secretos de la separación de la locutora Melissa Quiñónez, el periódico La Nación ocupaba a sus lectores con detalles de la visita que tiene prevista el papa Francisco. El rápido olvido suele ser el destino de uno de los principales problemas de salud pública en Latinoamérica: el embarazo adolescente y la violencia sexual.

Lo que sí publicó ayer el diario La Nación fue una noticia sobre los riesgos de autismo en niños prematuros. Se trataba de una investigación del King’s College de Londres. La nota no mencionaba a la niña embarazada. Estaba al fondo de la página casi como adorno. El autismo quizá sea uno de los menores riesgos que amenazan al bebé de 22 semanas que se desarrolla en la barriga de la niña que ha despertado la solidaridad mundial.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, los hijos de madres adolescentes enfrentan un riesgo mayor de morir. Según algunos estudios, ese riesgo puede llegar al 50 por ciento frente a hijos de madres mayores de 20 años. El riesgo de embarazos prematuros es más alto entre las niñas menores de 15 años, y lo es también que los bebés nazcan con bajo peso.

No sólo eso es aterrador: las complicaciones en embarazo son la segunda causa de muerte entre las niñas de los 15 a los 19 años.

Dolores Castellanos, la doctora al mando del equipo que monitorea la evolución de la niña, ha tratado de calmar a las personas que siguen de cerca el caso: “Nosotros estamos acostumbrados a tratar niñas-madres y vemos casos de niñas ansiosas, pero a ella se la ve bien”. Y añadió a los periodistas de la BBC que la entrevistaron que “como está con otras niñas de su edad se la ve muy compensada”. De hecho, el año pasado una niña de nueve años también víctima de violación y embarazada fue atendida por este grupo médico y terminó su embarazo sin complicaciones fatales.

En efecto, el caso de la niña de 10 años es un símbolo visible de un problema crónico en Paraguay, donde 680 menores de 15 años dieron a luz en 2014, pero también del mundo entero donde cada año 17 millones de niñas menores de 19 años afrontan un embarazo.

Las autoridades paraguayas han recordado que su sistema legal sólo permite interrumpir el embarazo cuando la vida de la mujer o la niña embarazada corre peligro. En este caso, aunque existen riesgos por ahora y de acuerdo con el parte médico de Castellanos y su equipo, ese riesgo no es inminente.

En niñas que apenas están en desarrollo, como lo señalaron investigadores del departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Ottawa, luego de revisar datos de casi 4 millones de embarazadas, varios factores fisiológicos se combinan para crear ese peligro sobre la madre: inmadurez uterina, un menor suministro de sangre hacia el feto y la competencia por nutrientes entre el feto y la madre que se encuentra en etapa de desarrollo.

La médica Castellanos señaló a la BBC que los riesgos para la menor irán creciendo conforme avance la gestación. Mientras más crezca el bebé, más incómodo será todo para ella por la estrechez de su abdomen. La niña, quien permanece internada en el hospital de la Cruz Roja en Asunción, está recibiendo una dieta especial a base de vitaminas, hierro y calcio. También está siendo atendida por psicólogas.

Mientras los debates médicos en torno a la seguridad física y emocional de la niña-madre y su bebé continúan, aumenta la polémica legal por este caso. La organización Amnistía Internacional lanzó una campaña bajo el eslogan #NiñaenPeligro para exigir al gobierno paraguayo, de manera inmediata, se cree una junta interdisciplinaria que “a la brevedad evalúe a la niña de manera integral y garantice todos sus derechos humanos, particularmente su derecho a la vida, la salud y la integridad física y psicológica”.

Mónica Roa, la reconocida abogada colombiana quien hace 9 años impulsó la petición para que se autorizara el aborto bajo circunstancias específicas, considera que las autoridades paraguayas están equivocadas en la interpretación que hacen sobre la “protección de la vida desde el momento de la concepción”.

Roa recordó una sentencia de la Corte Interamericana de diciembre de 2012, en la que, luego de utilizar todas las técnicas de interpretación jurídica, los jueces determinaron que el objeto de protección es la mujer y no el feto, pues la vida del segundo depende de la madre. “Otra cosa importante es que no se puede usar ese argumento para regular desproporcionadamente los derechos de la mujer”, explicó Roa.

La abogada colombiana recordó que este caso que involucra a una niña de diez años se debe proteger su vida y “lo más peligroso para una niña cuyo cuerpo no se ha desarrollado para la maternidad es un embarazo”.