Población vulnerable tiene mejor acceso a salud

El estudio, que busca medir la calidad de vida de los colombianos desplazados o en situaciones de vulnerabilidad, destaca avances en la atención a esta población pero falencias en educación sexual y violencia intrafamiliar.

A grandes rasgos esta es la radiografía de los colombianos que habitan las zonas marginales del país: el 16% no está afiliado al Sistema General de Seguridad Social en Salud, un indicador que mejoró notablemente en los últimos diez años teniendo en cuenta que en 2001 llegaba al 64%; sólo el 2% tiene acceso a educación superior, frente al 14% del resto del país; el promedio de personas por hogar bajó de 5,7 a 4,4 en los últimos cinco años; sólo el 73% de los hogares están conectados a la red pública de acueducto; en el 36% de las mujeres son jefes de hogar.

Estas son algunas de las conclusiones que arrojó la Encuesta en Zonas Marginadas (EZM) realizada por tercera vez por Profamilia (las anteriores fueron en 2001 y 2005). El estudio busca medir cómo viven las poblaciones desplazadas y vulnerables del país: sus indicadores de fecundidad y educación sexual, la violencia contra las mujeres y niños; el acceso a la salud, la educación y los servicios públicos. Una encuesta que busca medir cómo están evolucionando las vidas de estas personas con el paso de los años y luego de la intervención de los programas público-privados.

“Pocas veces se tiene la oportunidad de llevar un proyecto de largo plazo para mejorar las condiciones de vida de las personas con algún tipo de vulnerabilidad, poder medir los efectos que la intervención ha provocado, y que dicha medición adicionalmente sirva de referente nacional del estado de los derechos humanos de un importante grupo poblaciones colombianos”, dice la introducción del gran estudio entregado hoy.

El informe revela, por ejemplo, que mientras el 99% por ciento de los hogares cuenta con el servicio de energía eléctrica (cifra tres puntos porcentuales por encima de los resultados obtenidos en 2005), el servicio sanitario sigue siendo muy limitado. “Sólo el 57% de los hogares tiene sanitario o inodoro conectado al alcantarillado; en el 17% de los hogares, con los riesgos sanitarios que ello implica, las excretas son dirigidas por arrastre de agua a otro sitio (calle, potrero, etc.); esta situación de mayor riesgo es más frecuente en los barrios marginados de Bogotá (33%) y de la Región Central (25%)”.

¿Cuál es el grado de vulnerabilidad de las mujeres consultadas? El 39% está en condición de desplazamiento, principalmente por amenazas a su seguridad, porque fueron obligadas a dejar su tierra o porque sus hijos fueron asesinados. Los resultados mostraron un gran avance en el conocimiento que tienen las mujeres sobre las ayudas a las que pueden acceder: el 53%, por ejemplo, sabe que puede obtener atención en salud; y el 42%, vivienda o albergue. El 65% conoce Acción Social y el 40%, la Unidad de Atención y Orientación (UAO).

Y una conclusión más: “las mujeres entrevistadas perciben que, con relación al sitio en donde vivían antes del desplazamiento, las condiciones del entorno están más deterioradas social y ambientalmente. Presentan incrementos de más de 40 puntos porcentuales la venta de drogas y la basura en la calle; de igual manera, aumentaron en un poco más de 20 puntos porcentuales los robos y las peleas en la calle”.

Sobre la educación sexual de las mujeres vulnerables se encontró que el cien por ciento reconoce la existencia de los métodos de planificación familiar, el 49% actualmente está usando un método moderno, el 99% conoce o ha oído hablar de VIH, El 27% de las mujeres que conocen la enfermedad se sienten en riesgo de contraerla; el 8% no conoce la citología vaginal, el 45%se ha practicado el autoexamen de seno, mientras que el 35% no se lo ha hecho pese a que ha recibido información sobre su importancia. Y sobre la violencia hacia ellas el 71% aseguró que alguna vez su esposo o compañero ha ejercido situaciones de control sobre ellas.

Aunque en muchos de los indicadores se ha avanzado precisamente problemáticas como la violencia y la falta de educación sexual siguen latentes. Según las conclusiones del estudio los factores determinantes en la estabilización de la población en desplazamiento fueron la mejoría de la cobertura en salud, el aumento en las donaciones en dinero y en la financiación de proyectos productivos.

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