Polémica por nuevos fármacos contra hepatitis C

Tras quejas de médicos y pacientes, el ejecutivo anunció el viernes la creación de un comité para definir "un acceso equitativo" a los nuevos tratamientos.

Al grito de "¡No toleramos ni una muerte más!", miles de personas exigieron este sábado al gobierno español que dé acceso a todos los enfermos de hepatitis C a fármacos nuevos y más eficaces, objeto de una encendida polémica por su muy elevado precio.

"Díselo al gobierno: tratamientos para [email protected]": bajo este lema, pacientes y familiares, apoyados por políticos de izquierdas y defensores de la diezmada sanidad pública, partieron del Hospital 12 de Octubre de Madrid, donde desde el 18 de diciembre decenas de personas permanecen encerradas en signo de protesta.

"El problema es de dinero, de los laboratorios y de la política, y al final los afectados somos los que pagamos el pato para que otros se enriquezcan", denunciaba Carmen Paniagua, de 49 años, esposa de un enfermo, mientras la marcha avanzaba hacia el Palacio de La Moncloa, sede del ejecutivo conservador de Mariano Rajoy.

Desde hace semanas, ella y su marido, afectado desde hace 30 años por este virus contra el que no existe vacuna, se turnan con otros manifestantes para ocupar el vestíbulo del hospital madrileño, durmiendo en el suelo.

Otras ciudades, entre ellas Barcelona, Valencia, Bilbao o Granada, también organizaron protestas este sábado. 

Causada por el virus VHC, trasmitido por contacto con sangre contaminada, la hepatitis C afecta al hígado y puede provocar cirrosis. En España mata a 12 personas diariamente, afirma la Plataforma de Afectados por Hepatitis C (PLAFHC), organizadora de la protesta.

En un país sin estudios epidemiológicos, el número de afectados sólo se puede estimar, explica a la AFP Antonio Bernal, presidente de la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos.

"Estamos dentro de los países que según la Organización Mundial de la Salud pueden tener entre 1,5% y 2% de población afectada", o sea entre 675.000 y 900.000 personas, señala. Sin embargo, sólo unas 50.000 están diagnosticadas, según el ministerio de Sanidad.

- 'Tratamientos carísimos' - 

"La descompensación (cuando la acumulación de heridas hace que el hígado deje de funcionar) puede aparecer en cualquier momento", alerta Paniagua, mientras a su alrededor los manifestantes enarbolan dibujos de ataúdes pidiendo "Menos corrupción y más medicación".

"Mi marido no se ha tratado con los fármacos que había hasta ahora porque tenían efectos secundarios gravísimos: fuertes dolores de cabeza, dolores articulares, depresión e incluso suicidio", afirma.

Espera ahora, como todos, medicamentos de nueva generación, con 95% de curación, como el daclatasvir, el simeprevir o el sofosbuvir, financiados desde hace pocos meses por una salud pública española que, golpeada por años de recortes, impuso en un principio criterios restrictivos ante costes de 50.000 euros por paciente.

Tras quejas de médicos y pacientes, el ejecutivo anunció el viernes la creación de un comité para definir "un acceso equitativo" a los nuevos tratamientos que, según el ministerio de sanidad, llegarán en 2015 a unos 6.000 pacientes. Una cifra muy insufiente para la PLAFHC.

"Ni un solo ciudadano español al que un médico le prescriba un medicamento se quedará sin él", aseguró este sábado Rajoy.

"Los tratamientos son carísimos pero el dinero para ellos es infinitamente inferior al que se ha dedicado a rescatar a la banca española", 41.300 millones de euros, denunciaba en la manifestación madrileña Miguel Ángel Fernández, de 48 años, miembro de una plataforma ciudadana de defensa de la sanidad pública.

"Las farmacéuticas están buscando hacer negocio en base a la extrema necesidad de la gente y el gobierno tiene que hacer algo: poner los fondos necesarios, renegociar los precios o quitarle la patente a las farmacéuticas", agrega.

"Cada país negocia independientemente los precios con el laboratorio", explica Bernal, subrayando que España tiene "uno de los precios más bajos de Europa en el caso del Sovaldi", el más conocido de estos fármacos, bajo cuyo nombre el laboratorio estadounidense Gilead comercializa el sofosbuvir.

Según él, España paga unos 25.000 euros por un tratamiento de 12 semanas, frente a 41.000 euros en Francia o menos de 2.000 euros en países en desarrollo. Cifras que no confirman ni el ministerio español ni Gilead.

Objeto de controversia en muchos países, el laboratorio "no va a hacer ningún tipo de declaraciones por el momento", declara una portavoz en España.
 

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