¿Por qué el Minsalud tuvo que ratificar la regulación de precios de los anticonceptivos?

Aunque la circular que reglamentaba la medida fue expedida el 4 de agosto, esa cartera tuvo reafirmarla luego de recibir, nuevamente, varias presiones e inquietudes de algunos laboratorios que, meses atrás, también se habían opuesto a la reducción de precios.

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Este lunes 3 de diciembre el Ministerio de Salud hizo un particular anuncio. A las 7 a.m., en un breve comunicado, ratificó una medida que ya había sido tomada por el anterior ministro, Alejandro Gaviria. En cinco párrafos esa cartera aseguró que la Circular 07, que reguló el precio de varios anticonceptivos, quedará en firme. En total, como ya se sabía, 902 presentaciones comerciales disminuirán su valor.

Aunque entrará a regir solo hasta el 1 de enero de 2019, la norma, en realidad, era vieja. A principios de agosto había visto la luz con un largo listado en el que también se encontraban otras 840 medicinas entre las que se destacaban antihipertensivos y fármacos para psiquiatría. Los cálculos del Ministerio indicaban que, con esa medida, el país podría ahorrarse unos $360 mil millones al año. (Lea La pelea por evitar que los anticonceptivos bajen de precio)

Entre los ejemplos más destacados, como se sabe, estaba el tratamiento mensual con las píldoras Yasminiq (de Bayer) que bajará de $58.000 a $22.000 (pesos) y el Bellaface, que pasaría de costar $40.000 a $12.600, es decir, una reducción del 67%. En esta categoría de anticonceptivos se habían incluido 64 presentaciones comerciales. (Lea Medicamentos opioides: en Colombia hay desigualdad hasta para tratar el dolor)

Pero, si la Circular 07 había sido expedida hace cuatro meses, ¿por qué el Ministerio de Salud tuvo que ratificarla? Las razones son varias. Por un lado, desde que Juan Pablo Uribe empezó su período como cabeza de esa cartera, algunos laboratorios empezaron a buscar caminos para frenar la medida. Una de las rutas que eligieron fue pedir que la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) revisara la necesidad de que esa norma cumpliera con un trámite especial: “la abogacía de la competencia”.

“La circular tenía un impacto sensible sobre la libre competencia”, había escrito la multinacional estadounidense Abbott en una carta enviada al Minsalud.

Además, el 2 de octubre, el abogado Pedro Nicolás Aguilar Herrera también le había mandado un listado de preguntas a la SIC relacionadas con la necesidad de adelantar ese trámite. Ismael Beltrán, entonces Superintendente Delegado para la Protección de la Competencia, despejó sus dudas. Un mes más tarde, esa entidad emitió su respuesta definitiva: no era necesario adelantar dicho proceso para regular los anticonceptivos.

Abbott, justamente, había sido uno de los laboratorios que había presentado más reparos a la medida que tomó el Ministerio de Salud. Como lo contó este diario, incluso había enviado un listado de inquietudes a la Embajada de Estados Unidos y al Consejo de Empresas Americanas (CEA), que éstas usaron de soporte para mandarle una carta a Alejandro Gaviria. En ella le pedían no continuar con el proceso. (Lea La carta con la que la Embajada de EE.UU. se opone a reducir los precios de los anticonceptivos)

En aquella ocasión Abbott, además, envió un documento de 60 páginas en las que le pedían a Gaviria abstenerse de firmar esa regulación. En el fondo, junto a Bayer, eran unos de los más afectados. Según el Observatorio del Medicamento de la Federación Médica (Observamed) esta multinacional estadounidense facturó, junto con las otras dos compañías del grupo (Synthesis y Lafrancol), $76.856 millones gracias a la venta de anticonceptivos. Bayer, por su parte, había recibido $39.659 millones. (Lea El injustificado silencio de Profamilia)

Como en esa ocasión, ahora Abbott reiteró sus discrepancias técnicas y jurídicas. “No se puede considerar el acceso a anticonceptivos orales como problema de salud pública dado que se observa en la tabla a continuación un incremento del 35% en el número de unidades en el mercado de anticonceptivos en los últimos cinco años, lo cual deja claramente demostrado que NO existen barreras de acceso para la obtención de estos medicamentos”, advirtió ese laboratorio en un documento que conoció El Espectador.

También insistía, entre otras cosas, en que había un sesgo metodológico, en que “los precios se autorregulan en el canal comercial en la medida que se incorporan más oferentes” y en que el embarazo adolescente había disminuido en el país.

Es difícil saber si el Ministro de Salud, Juan Pablo Uribe, o el nuevo director Medicamentos y Tecnologías en Salud, Aurelio Enrique Mejía, recibieron más cartas solicitando frenar esa medida. Los documentos relacionados con esta regulación nunca fueron publicados en la página web. ¿Por qué? Hasta el momento en que este artículo fue publicado no habíamos recibido respuesta del Minsalud.

Más allá de este debate, lo cierto es que pese a las nuevas presiones el ministro Uribe no echará para atrás la regulación. En la mañana de este lunes, en una breve rueda de prensa, lo volvió a ratificar. También anunció otra sorpresa: Qlaira, un popular anticonceptivo de Bayer cuyo precio oscila entre $57 mil y $70 mil, también será sometido a control de precios. Debido a una cadena de errores había pasado inadvertido ante los ojos del Minsalud.