Por usar órganos de prisioneros muertos, piden retirar 400 estudios médicos chinos

Una investigación descubrió que dichos estudios habían sido obtenidos de formas “poco éticas” de los cuerpos de prisioneros chinos ejecutados. Llamado de atención a la comunidad médica internacional.

La investigación cuestiona la procedencia de 85.477 transplantes de pulmones, hígados o corazones hechos en China en los últimos 17 años. Pixabay

Una investigación, publicada en la revista científica BMJ Open, pidió retirar por lo menos 400 artículos científicos chinos sobre transplantes de órganos, pues estos se habrían hecho con órganos de prisioneros ejecutados, obtenidos de formas “poco éticas”.

Wendy Rogers, profesora de ética clínica en Macquarie Universidad de Sydney y una de las coautoras, señaló que encontraron una “significativa falta de vigilancia y falta de cumplimiento de las normas éticas aceptadas por parte de revisores, editores y publicaciones”.

Para realizar su pesquisa, los investigadores de la Universidad de Sydney buscaron todos los trabajos publicados en reconocidas revistas científicas en inglés que hubieran tratado el tema del transplante de órganos en China entre el 2000 y el 2017.

Antes de 2010, China no tenía un programa de donación voluntaria de órganos y ya en 2006, el gobierno de ese país había admitido que buena parte de sus transplantes se hacían con los órganos de prisioneros ejecutados. Entre 2007 y 2017, el gobierno aprobó una serie de leyes para detener esta práctica, deteniéndola –al menos en el papel– en 2015. Desde entonces, se supone que estos órganos solo pueden ser usados con el consentimiento expreso de los prisioneros antes de su muerte, pero esto, al parecer, no es lo que ha sucedido. 

En los 17 años que abarcó el estudio, se encontró que en ese período de tiempo se habían publicado 445 papers al respecto, que involucraron 85.477 transplantes de pulmones, hígados o corazones. Y que, en 439  de ellos –es decir, en el 99% de los artículos– no se especificaba que los órganos habían sido obtenidos con el previo consentimiento de los donantes. 

Para hacer más graves las cosas, en el 92,5% de ellos no reportaban que los órganos habían sido obtenidos de prisioneros en cárceles chinas.

Aún así, 324 (el 73%) recibieron el aval explícito de paneles institucionales e internacionales sobre buenas prácticas ética frente al transplantes de órganos. 

“Los hallazgos plantean problemas potenciales de complicidad, en la medida en que la comunidad internacional condena el uso de órganos de presos ejecutados en investigaciones pero Sin embargo, se beneficia de la práctica al permitir o facilitar la publicación de dicha investigación y posteriormente utilizar las recomendaciones”, se lee en el documento.

Y es que esta no es la primera vez que los órganos de prisioneros ejecutados en China causa controversia. Resulta que en 2016 también se describieron enormes discrepancias entre los datos oficiales del gobierno de ese país sobre transplantes y los de sus hospitales.

Ese año –uno después de la prohibición– los hospitales de ese país reportaron entre 60.000 y 100.000 transplantes. El gobierno chino solo dio cuenta de 10.000.

La profesora Rogers no se frenó para poner el dedo en la llaga. ”No hay una presión real de los líderes de investigación en China para ser más transparentes", dijo Rogers, de la Universidad Macquarie en Sydney. "Todo el mundo parece decir, 'No es nuestro trabajo'. El silencio del mundo sobre este tema bárbaro debe detenerse".