Premios Nobel respaldan investigación con animales

Ayer Françoise Barré-Sinoussi, descubridora del VIH, presentó una carta a la Unión Europea en la que ella y 15 galardonados más se oponen a una iniciativa que quiere anular el uso de animales en la ciencia.

La iniciativa de ciudadanos europeos Stop Vivisection busca que se anule el uso de animales con fines científicos. / iStock
“El uso de animales en investigación ha permitido grandes avances en la medicina moderna y en la salud humana. La comprensión de los complejos procesos del cerebro, la posibilidad de desentrañar la genética del cáncer y el desarrollo de nuevas vacunas, medicinas y tratamientos para salvar y mejorar la calidad de vida serían imposibles sin la investigación con animales. No queremos que estén involucrados en investigaciones para siempre y estamos comprometidos en encontrar modelos alternativos. Sin embargo, aún no hemos llegado a ese punto”.
 
La carta que ayer leyó la viróloga Françoise Barré-Sinoussi en el Parlamento Europeo, y que hace un par de días habían publicado el periódico británico The Times y el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, es sencilla. Son apenas tres párrafos que buscan llamar la atención de la comisión del Viejo Continente antes de que tome una decisión definitiva en torno a la investigación con animales. La firman ella, ganadora del Premio Nobel de Medicina en 2008 por haber descubierto el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), y otros 15 colegas. Todos, sin excepción, han recibido el mismo galardón.
 
La razón por la que se unieron científicos como John Edward Sulston, líder del proyecto genoma humano, y Erwin Neher, que se ha dedicado a estudiar los principios biofísicos del flujo de información entre neuronas, claves para entender el párkinson y el alzhéimer, es simple. Quieren impedir que prospere la iniciativa de ciudadanos europeos Stop Vivisection.
Desde junio de 2012 este proyecto ha recogido 1’150.000 firmas en 26 países de la Unión Europea con un único propósito: que los encargados de legislar prohíban de una vez por todas “la experimentación con animales en el campo de la investigación biomédica y toxicológica”.
 
¿Los motivos? Según ellos, esta práctica “es inaceptable ya que impone dolor y sufrimiento sin límites y sin posibilidad de defensa por parte del animal”. Además, como se lee en su página web, representa un peligro para la salud de los seres humanos y del medio ambiente. “Es un freno al desarrollo de nuevas formas de investigación biomédica basada en los extraordinarios avances científicos de nuestros tiempos”, aseguran.
 
En otras palabras, la iniciativa, que fue presentada en marzo a la UE y debe ser resuelta en los próximos tres meses, busca que se anule la Directiva 2010/63/UE, relativa a la protección de los animales utilizados para fines científicos. El grupo está liderado por el británico André Ménache, zoólogo, veterinario y expresidente de Doctors and Lawyers for Responsible Medicine, y por Gianni Tamino, profesor de biología y del curso de perfeccionamiento en bioética de la Universidad de Padua.
 
Sin embargo, el grupo de nobeles y de 149 asociaciones científicas no ve con buenos ojos este proyecto. Aunque entienden que el uso de animales implica un debate ético que no puede dejarse de lado, tienen la certeza de que la ciencia todavía los necesita.
 
“Para muchas enfermedades aún necesitamos entender cómo interactúan múltiples órganos. Eso significa que la investigación con animales sigue siendo esencial”, se lee en la carta que presentó Barré-Sinoussi.
 
Más adelante sentencian: “El Parlamento Europeo y la Comisión deben oponerse a la derogación de la Directiva. Eso representaría un retroceso tanto para el bienestar animal como en el papel de la promoción de la salud humana y animal. Tenemos el deber de continuar la investigación médica y encontrar alternativas viables al uso de animales”.
 
Aunque los líderes de la iniciativa Stop Vivisection esperan que el respaldo de más de un millón de ciudadanos sea decisivo, lo cierto es que los antecedentes dicen lo contrario. La Comisión Europea ya ha rechazado dos de las iniciativas presentadas a través de esta herramienta de participación democrática. Una de ellas fue una petición que buscaba suspender la financiación de la UE a las investigaciones con células madres.
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