¿Qué sustancias consumen las personas colombianas para tener sexo?

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El informe “Chemsex, una mirada exploratoria al uso de drogas en prácticas sexuales” es el primer estudio realizado en Colombia sobre esta materia, que puede tener impactos significativos en la salud pública y en la reducción de riesgos asociados.

Chemsex” o sexo químico es un término que hace referencia al uso intencionado de sustancias psicoactivas –legales e ilegales– con el fin de mantener relaciones sexuales duales o grupales durante largos periodo de tiempo, aumentar los niveles de excitación, placer, resistencia, y establecer un espacio libre de inhibiciones.

Pero los datos que indiquen las sustancias psicoactivas que colombianas y colombianos eligen usar antes, durante y después del sexo aún son esquivos. Por eso la organización Acción Técnica Social se dio a la tarea de estudiar los patrones de consumo, las sustancias utilizadas, los escenarios de consumo, y las nuevas tendencias de consumo de drogas asociadas con la actividad sexual en Colombia.

Esta es la primera vez que se publica un estudio de esta índole en Colombia. El Chemsex se considera una práctica de alto riesgo por la prevalencia de contagio de enfermedades de transmisión sexual, la probabilidad de presentar problemas con el consumo y las lesiones y daños asociados. Aumentar el número y frecuencia de parejas sexuales, la duración de los encuentros, y la dureza de algunas prácticas, puede conducir a deterioro y lesiones en diferentes órganos y mucosas. Por lo mismo debería tener atención de las autoridades en salud pública.

Además, se han encontrado factores de riesgo en situaciones estructurales sociales y culturales. La estigmatización que históricamente ha acompañado a la comunidad LGTBIQ. “La privación a la interacción erótica y afectiva impuesta por la heteronormatividad, el temor al rechazo y la necesidad por crear espacios de libertad sexual pueden también ser factores de riesgo en estas prácticas. Además, la exclusión sistemática de personas LGBTIQ a escenarios de atención de salud física, psicológica y educativa, puede llegar a aumentar los efectos negativos que pueden resultar de un riesgo asumido en tal práctica”, dice el informe.

Algunas estadísticas muestran que por ejemplo en Medellín “la prevalencia general de relaciones sexuales bajo el efecto de alcohol o drogas es del 43,67%. Las drogas más usadas para tener prácticas sexuales son el alcohol, la marihuana, el Popper, la cocaína y el éxtasis. Estudios de 2009, en Manizales, encontraron un índice de consumo de alcohol de 94.9%; el consumo de sustancias psicoactivas fue de 45.2% siendo el popper el de mayor consumo (38.9%). También se ha encontrado “una alta prevalencia de prácticas sexuales de riesgo en la población colombiana, en cuanto al número de parejas sexuales, uso de preservativo en las relaciones sexuales y consumo de bebidas alcohólicas o drogas durante estas, principalmente en hombres, en solteros, en rango de edad entre 18 y 24 años, y en personas sin afiliación a seguridad social”.

Para recoger datos, ATS realizó una encuesta en línea y a través de la aplicación de citas Greendr. De 766 encuestas respondidas, 689 personas reportaron haber usado sustancias psicoactivas al tener relaciones sexuales. Además, 488 reportaron conocer qué es el Chemsex. De estos 271 identifican sus prácticas con el Chemsex.

El 80% se identificó como homosexual, lesbiana, bisexual, pansexual, androsexual, y el 20% como heterosexual. La gran mayoría (el 55.5%) de los que respondieron la encuesta tienen entre 18 y 24 años, y viven entre Bogotá (mayoritariamente), Medellín, Cali y Barranquilla.

El 29% de quienes manifestaron identificar sus prácticas como Chemsex usa sustancias psicoactivas de manera opcional para tener relaciones sexuales, no solamente en el marco de sesiones de Chemsex, el 56% manifestó hacerlo a veces, un 9% manifestó que siempre debe estar bajo el efecto de una SPA al tener prácticas sexuales, el 6% manifestó hacerlo post fiesta.

La mayor parte de la población encuestada lleva más de un año practicando el Chemsex (54%). Pocos participantes llevan menos de un mes practicando el Chemsex (4%), y de esto se infiere que han inicia-do la práctica durante la cuarentena, un 6% de la población se identifica con la práctica hace un mes y seis meses y un 21% hace más de 5 años. Además, la mayor parte de la población lleva a cabo esta práctica de forma mensual (54%), con una alta prevalencia de su práctica de forma semanal (23%).

Usualmente se acceden a las sesiones por medio de aplicaciones (25,2%), siendo la aplicación más usada Grindr, seguida por Tinder. Además, hay un alto acceso a las prácticas en espacios de fiesta (21,7%), seguido por redes sociales (17,8%) y por acceso gracias a la pareja (14,4%). La mayor parte de la población asiste a sesiones de Chemsex en espacios conocidos 58%, siendo solo el 17% de la población quienes lo practica en lugares públicos como clubs, y un 16% afirmaron asistir a sesiones en lugares desconocidos.

La sustancia más consumida en un escenario de Chemsex son los Popper (25,1%), seguido por el consumo de MDMA (18,2%), cocaína (14,6%) y Ketamina (9,6%). Se evidencia un cambio importante el en uso de sustancias psicoactivas en escenarios de sexo grupal en la encuesta, en relación con las drogas consumidas en otras partes del mundo, en donde se usan más las “chems” (GHB 3,1%, Mefedrona 0,9% y metanfeta-minas 2,9%).

El 85% de los participantes reportan haber presentado un consumo previo al Chemsex de sustancias psicoactivas. El 24,4% usaban más marihuana, seguido de MDMA (18,6%), Cocaína (14,4%) y de Popper (13,4%), 8 participantes reportaron usar las mismas drogas antes del Chemsex. “Hay un incremento en el uso del Popper cuando comienzan a practicar el Chemsex en la población encuestada. Frente al desarrollo del fenómeno en otros países es importante resaltar que el grupo encuestado no reportó prácticas de Slashing o uso de drogas inyectadas como Mefedrona, como es característico en los estudios sobre Chemsex en España y el Reino Unido”, dice el informe.

Luego de las prácticas de Chemsex, los participantes presentaron consecuencias de la salud en un 50% distribuido entre participantes que presentaron enferme-dades con un 13%, un 16% lesiones físicas y un 20% presentan infecciones.

¿Qué hacer con toda esta información? ¿Se debería propender por la erradicación de las prácticas o la promoción de reducción de riesgos y daños propios de éstas? Desde el enfoque de reducción de riesgos y daños, se busca propender por el ejercicio libre de la sexualidad con la posibilidad de disminuir al mínimo los riesgos.

“En cuanto al desarrollo de esta práctica en el país el 22% del grupo opina que hay aspectos que cambiar, frente a los elementos a cambiar en la escena o practica las respuestas se identifican dos dimensiones, por un lado aspectos relacionados con la forma en que el individuo participa de la práctica y se relaciona principalmente con problemas de autocuidado, como el no uso de preservativos o la falta de control frente a la asistencia sesiones, el manejo de los sentimientos post sesiones, y la selección de los lugares y las personas con los que se participa en sesiones de Chemsex, debido a que el exceso de empatía, excitación y estimulación producido por sustancias como el mdma, la cocaína y el alcohol, puede generar una pérdida de las nociones de autocuidado y facilitar la posibilidad de asumir comportamientos de riesgo”, escriben las y los investigadores.

De eso hablará el investigador David Stuart, quien acuñó el término “Chemsex” en 2004, la investigadora Daniela Rocha y el sociólogo Felipe Cuervo en la presentación del informe, que se hará a través del Facebook de Échele Cabeza, a las 6 pm. El informe puede consultarlo aquí.

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