¿Por qué rascarse aumenta la picazón?

Una vez más la ciencia les da la razón a las mamás: rascarse sólo empeora las cosas. Al menos eso sugiere un trabajo publicado por un grupo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, publicada en la pasada edición de octubre de la revista Neuron.

El dolor que produce el rascado encubre temporalmente la sensación de picazón en la piel. / Flickr-srgpicker

El estudio para entender mejor por qué nos rascamos y el efecto que esta acción tiene sobre el alivio del dolor se realizó en ratones, pero de acuerdo con Zhou-Feng Chen, investigador de la U. de Washington, el mecanismo sería similar al de los humanos.

Desde hace varias décadas los científicos han tenido un conocimiento básico de lo que sucede cuando algo nos pica en la piel. Primero se desencadena una respuesta inflamatoria y luego los sensores nerviosos de la región afectada envían una señal al cerebro que se traduce como una sensación de escozor. Al rascarnos en respuesta a esta molesta sensación, provocamos dolor en la zona afectada, ante lo cual los sensores nerviosos envían una nueva señal al cerebro. La sensación de dolor suele enmascarar la de escozor. De ahí el alivio temporal que sentimos al sucumbir a la tentación de rascarnos.

El problema es que cuando el cerebro percibe esas señales de dolor —explicaba Chen a la revista Science Daily—, “responde produciendo el neurotransmisor serotonina para ayudar al control de ese dolor”. El trabajo con ratones permitió entender que esa serotonina suele esparcirse desde el cerebro a la médula espinal y saltar desde las neuronas que perciben el dolor a las neuronas encargadas de las señales de escozor. Al ocurrir esto, aumenta la sensación de picazón, creándose un círculo vicioso que nos impulsa a rascarnos más y más.

Los autores del trabajo explicaron que si bien el rol de la serotonina en los circuitos del dolor es bien conocido de tiempo atrás, sólo ahora comienza a entenderse el papel de este mismo neurotransmisor en la sensación de escozor.

“Estos hallazgos encajan bastante bien en la idea de que las señales de escozor y dolor se transmiten a través de vías distintas pero relacionadas”, comentó Chen, profesor de anestesiología y psiquiatría.

El objetivo final al intentar entender los mecanismos celulares y moleculares responsables de las respuestas frente a la picazón es buscar alternativas terapéuticas para pacientes que sufren distintas enfermedades de la piel y que se ven constantemente expuestos a los peligros de rascarse exageradamente.