La salud del país mejoró en los últimos 60 años

La esperanza de vida de un colombiano nacido en 1953 no superaba los 52 años de edad, mientras que los colombianos que nacieron en 2013 podrían vivir, en promedio, hasta los 74 años.

La expectativa de vida en Colombia se ha incrementado de manera significativa durante las últimas seis décadas. En 1953 no superaba los 52 años de edad, mientras que los colombianos nacidos en 2013 podrían vivir, en promedio, hasta los 74 años. Así lo estima un estudio realizado por un equipo de investigadores del Departamento de Epidemiología Clínica y Bioestadística de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana.

El trabajo, que recibe el título de “La salud en Colombia 1953-2013”, asegura que, pese a las condiciones de inequidad, violencia y pobreza, la salud de los colombianos ha mejorado ostensiblemente.

Además del crecimiento demográfico, la aparición de nuevas políticas públicas en salud, el mayor acceso al agua potable, la calidad de la nutrición infantil, las vacunaciones y el uso de anticonceptivos son algunos de los factores que, según los investigadores Diego Rosselli, Nick Tarazona y Alberto Aroca, han contribuido a la reducción de las tasas de mortalidad y a la consecuente ampliación de las expectativas de vida entre los colombianos. “Factores tan sencillos como la promoción de la cultura del lavado de las manos, el incremento de cobertura de vacunación, la educación sexual, los mecanismos de prevención de las enfermedades intestinales y respiratorias y el control de otras enfermedades inmunoprevenibles han resultado determinantes para prevenir la mortalidad de niños, madres, jóvenes y adultos”, cuenta Diego Roselli.

Según el estudio, “pocas variables epidemiológicas o demográficas han cambiado tanto en estos sesenta años como la mortalidad infantil”. En la década de 1950 morían, anualmente, más de cincuenta mil niños menores de cinco años en Colombia. Hoy en día la cifra ronda las siete mil muertes anuales. “La tasa de mortalidad en niños menores de cinco años en Colombia ha descendido para llegar, en 2010, a 15,7 muertes por 1.000 niños menores de cinco años”, señala el estudio. “Estos indicadores podrían reducirse si se implementaran políticas de desarrollo social para que decenas de familias que se encuentran en situación de pobreza puedan superar aquellas condiciones de vida que los hacen mucho más vulnerables a enfermedades letales”, explican los investigadores.

La mortalidad materna también ha disminuido significativamente. Mientras en 1960 hubo aproximadamente 1.600 muertes asociadas a complicaciones durante el embarazo, en 2011 hubo menos de 400, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). De acuerdo con el estudio, la educación sexual, la promoción de los controles prenatales y el acceso a los mismos han resultado determinantes en la disminución de este tipo de mortalidad.

Por el contrario, las enfermedades crónicas como el cáncer, la diabetes, la enfermedad renal y cardiovascular y la tuberculosis se han incrementado en el transcurso de las últimas seis décadas y afectan a cada vez más colombianos.

“El aumento de enfermedades crónicas hace parte de un fenómeno de ‘transición epidemiológica’ que se atribuye, primero, a la reducción de las muertes infantiles por enfermedades infecciosas y, segundo, al acelerado envejecimiento de la población”, expresa el estudio.

En otras palabras: la progresiva reducción de la proporción de la población infantil y el consecuente incremento del número de adultos —especialmente de adultos mayores—, ha dado lugar a un cambio en la estructura de la población que, además de tener grandes repercusiones sociales y económicas, trae consigo importantes retos para el sector de la salud.

Según el Atlas de mortalidad por cáncer en Colombia, publicado en 2010, los diez tipos de cáncer más frecuentes son los de estómago, tráquea, bronquios y pulmón, próstata, cuello uterino, colon y recto, mama, hígado, leucemias, encéfalo y otras partes del sistema nervioso central.

La diabetes mellitus también constituye una de las enfermedades que más aquejan a los colombianos. Mientras que en 1960 el porcentaje de muertes atribuibles a esta enfermedad no superaba el 0,5%, en 2012 superaba el 4,4%. Por su parte, las muertes causadas por enfermedades cardiovasculares han pasado del 2% en 1960 al 18% en 2012. Igual sucede con la proporción de muertes por enfermedades renales. En 1960 no superaba el 1% y en 2012 alcanzaba casi el 3,5%, según el DANE.

“La esperanza de vida podría aumentar, pero nos hace falta un pensamiento a largo plazo. La medicina en Colombia se acostumbró a apagar incendios y olvidó la importancia de la prevención y de la promoción de hábitos de vida saludables”, dice Diego Roselli, y advierte que uno de los retos más grandes de la medicina colombiana tiene que ver con la formulación de programas integrales para la atención de las enfermedades crónicas. “Estos deben incluir la atención articulada del especialista indicado, del nutricionista, del psicólogo y de todos los profesionales de la salud necesarios”.

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