La salud mental de los colombianos, en crisis

El 40% de la población ha padecido algún trastorno mental. ¿Hasta dónde llega la responsabilidad del Estado?

Dos de cada cinco colombianos han sufrido alguna vez en su vida de un trastorno mental, según el último Estudio Nacional de Salud Mental. Solamente el 23% recibe tratamiento. El resto ha tenido que aprender a convivir con la depresión, los cambios de personalidad, la ansiedad, los ataques de pánico y las alucinaciones.

Algunos no quisieron reconocer que estaban enfermos y, por temor al qué dirán, se negaron a sentarse en el diván de un consultorio. Otros sólo consiguieron que su EPS les brindara atención mientras se reponían de una crisis, pero fueron dados de alta sin haber aprendido a sobrellevar la enfermedad. A fin de cuentas, varios de los trastornos mentales no tienen cura absoluta. Por último, están aquellos que no tuvieron cómo costear una consulta psiquiátrica o psicológica privada, que oscila entre los $100 mil y los $150 mil, ni mucho menos una hospitalización en una clínica particular en la que se cobra $1,2 millones mensuales.

La salud mental de la población colombiana cada vez es más frágil y, a pesar de las continuas alertas de los psiquiatras y las asociaciones de pacientes, la situación sigue siendo alarmante. Aunque según el médico psiquiatra José Posada Villa, asesor en salud mental del Ministerio de la Protección Social, Estados Unidos es la nación del continente que peor se encuentra; Colombia ocupa tristemente el segundo lugar. Después le sigue México.

El problema en nuestro país es más complejo de lo que parece. La cuestión no es simplemente de falta de acceso a los medicamentos psiquiátricos o de que se actualice el listado de éstos en el Plan Obligatorio de Salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene calculado que para un país con el nivel de desarrollo como el de Colombia se requieren tres dólares per cápita para ofrecer los mínimos de atención en esta área a toda la población.

Lo anterior significa, de acuerdo con los cálculos del doctor Posada, que el Estado tendría que invertir aproximadamente cada año $237 mil millones para cubrir las necesidades de 44 millones de colombianos. Aunque este gasto sería menor que el costo en términos de productividad, bienestar y calidad de vida que se genera al no garantizar una atención adecuada a quienes sufren alguna patología mental, se trata de una cifra tan alta que aún sigue siendo estudiada.

Ni siquiera en el Congreso de la República ha habido eco para intentar darle una solución a lo que está sucediendo. En agosto de 2008 el senador y psicólogo Carlos Julio González radicó un proyecto de ley, mediante el cual se pretendía crear un marco legal para la prevención, promoción y atención de quienes padecen un trastorno mental. Nunca fue aprobado.

Para el próximo período legislativo la representante a la Cámara Alba Luz Pinilla intentará nuevamente poner el tema en la agenda política, presentando otro proyecto que ya está siendo redactado. Entre tanto, la prestigiosa publicación The British Journal of Psychiatry acaba de dar a conocer las conclusiones de una investigación mundial en salud mental, en la que participaron la OMS, la Universidad de Harvard, la Universidad de Michigan y el doctor José Posada Villa.

Los resultados son reveladores: el 30% de los trastornos mentales en Colombia son fruto de adversidades asociadas con la disfunción familiar. Estamos hablando de divorcios, violencia, la muerte de algún padre, abuso sexual, etc. De acuerdo a la investigación si logramos controlar estos factores se reducirían hasta en un 23% los casos de trastornos afectivos, en un 27% los de abuso y dependencia de las drogas, en un 31% los de ansiedad y en un 42% los de conducta. Desafortunadamente, reconoce Posada, “no estamos valorando como país el buen trato de nuestros niños y adolescentes. Estamos sembrando la enfermedad mental en su futuro”.

[email protected]

Temas relacionados