¡Salven a Camila!

Hoy al borde de la muerte por negligencia de la EPS Sanitas, esta joven de 24 años, que padece de leucemia linfoide aguda, clama desde Bucaramanga por un sistema de salud que respete la dignidad humana.

Si sobrevive a un tratamiento en EE.UU., Camila Ababuara creará una fundación para brindar orientación a personas con problemas de salud que corran riesgos por negligencia de las EPS. / Cortesía Pedro Fabián Rojas

“Tengo que decirles que en caso de que estas sean mis últimas entradas, el tema de una verdadera reforma a la salud y la eliminación de las EPS que no tienen control alguno lo deben emprender como labor todos ustedes como ciudadanos, que si llego a perder la vida en el intento de salvarme de la negligencia de Sanitas, esta y las vidas de miles de colombianos no sean sacrificios en vano. ¿Qué más necesitamos para hastiarnos de ver morir a los nuestros? Yo creo que hay que hacer un alto, no por mí, sino por los muchos en situaciones como la mía y por ustedes que aunque estén bien no saben qué necesitarán mañana, por sus hijos, por Colombia entera: ¡No más silencio! La salud no es negociable”.

El anterior párrafo es tomado textualmente del blog de Camila Abuabara, una joven estudiante de derecho, quien a sus 24 años y desde 2010 padece de leucemia linfoide aguda y que ha movilizado a cientos de colombianos en las redes sociales en torno a su enfermedad y la negligencia de la EPS Sanitas, entidad promotora de salud que tiene al borde de la muerte a esta joven oriunda de Aguachica, Cesar.

Si bien Sanitas está actuando diligentemente ahora, ya es tarde. Esta EPS retrasó tres meses un trasplante que era de carácter urgente, ordenado por una junta de trasplantes. Camila tuvo que exponer su caso en redes sociales y captar la atención del ministro de Salud, Alejandro Gaviria, quien intercedió por ella e hizo que el 23 de diciembre se aprobara el trasplante. ¿Ya para qué? La enfermedad de Camila se agudizó.  La única esperanza que le queda a Camila es un tratamiento de tipo experimental en fase tres en el Hospital de Pensilvania, en Filadelfia, llamado Inmunoterapia con células T o T Killer. Esta semana deciden si es apta para el experimento. Sanitas está dispuesta a pagar hasta el último centavo con tal de salvar la vida de Camila.

Esta joven es una víctima más del paupérrimo sistema de salud de Colombia, que ha cobrado más vidas que la misma guerra que nos ha azotado en los últimos 50 años. Su talante, ganas de vivir y justas demandas tienen que llevar a los colombianos a pasar del silencio a una protesta social que se traduzca en un estado eficiente, que les brinde a sus ciudadanos los mínimos estándares para una vida digna. El Espectador habló con Camila previo a que el hospital de Pensilvania defina si se podrá llevar a cabo el tratamiento que le salvaría la vida.

Las redes sociales han sido una plataforma para exponer su problema y pedir ayuda. ¿Qué han significado para usted?

Ha significado la forma de expresarme, de mostrar la injusticia que se cometió conmigo, de mostrar mi desacuerdo con que la salud sea un negocio, una conexión con la realidad: con muchos colombianos desde la habitación de una clínica.

Bien, pero ese apoyo en redes sociales no se puede quedar en palabras. ¿Ha trascendido a hechos concretos?

Sí, aunque al principio pocos medios me tendieron la mano y los entiendo, pues, ¿qué novedoso tiene la historia de una joven víctima de una EPS, cuando ese es el pan de cada día en este país? Poco a poco se fue ampliando la difusión, los tuiteros han sido fundamentales en esto. Sin ellos nada estaría pasando, su solidaridad ha sido incondicional.

¿Cómo se ve a mediano plazo, qué quiere hacer con su vida?

Así suene a respuesta de reina, quiero trabajar por la salud en Colombia. Quiero ser experta en responsabilidad y ayudar a que no se repitan situaciones como la mía. Quiero iniciar con una fundación que se dedique a dar orientación a personas con dificultades de salud, sobre cómo actuar frente a negligencias, retrasos en tratamientos o negativas.

¿Qué hace que se aferre a la vida, que luche incansablemente por ella?

 

Mis sueños, mis metas a futuro, mi personalidad, que es objeto de críticas, pero es la que me permite seguir luchando. Esa personalidad, que aunque explosiva e impulsiva es la que me levanta del piso los días que quiero decir no más. Es la que si me ve cansada y algo agotada me da un empujón que me obliga a recobrar fuerzas. Según mis médicos, es la que me mantiene viva y yo les creo. Obviamente mi familia es lo más importante.

*Periodista de la FM