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Se detecta resistencia al principal fármaco contra malaria en África

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La artemisina es un fármaco esencial en la lucha contra la malaria. En el sudeste asiático ya se había reportado resistencia.

En 2012, el investigador Standwell Nkhoma del Texas Biomedical Research Institute se preguntaba qué pasaría cuando las cepas del parásito responsable de la malaria, Plasmodium falciparum, que había aprendido a burlar la artemisina, el mejor fármaco para combatir la malaria, llegara a África. Cuando se usa en una terapia combinada, este fármaco puede reducir hasta 20% la mortalidad en adultos y 30% en niños.

Aquel año Nkhoma y su equipo publicaron un trabajo en la revista médica The Lancet demostrando que las cepas resistentes detectadas en Camboya en 2009 habían sido detectadas 800 kilómetros del sitio inicial, en la frontera de Tailandia. Una muestra de la velocidad a la que se movía el problema. 

El temor de Nkhoma y muchos otros investigadores parece haberse hecho realidad. Como lo reportó el portal de noticias SciDev.net, en Ruanda se han identificado casos de resistencia al artemisinina constituyendo la primera vez que se descubre esta “gran amenaza para la salud pública” en África, el continente donde se reportan el 93% de los 228 millones de casos de malaria en el mundo y el 94% de las más de 400.000 muertes globales por esta causa.  

Sin embargo, contrario a lo esperado, los parásitos resistentes que se encuentran en Ruanda no se propagaron desde Asia, sino que se desarrollaron localmente de acuerdo a los investigadores liderados por Aline Uwimana, encargada del programa de malaria en el Rwanda Biomedical Centre. 

A pesar de las abultadas cifras, la combinación de terapias con la artemisina como un arma central, explica el relativo éxito en los últimos 15 años de la lucha contra la malaria. De ahí el temor que genera la aparición de resistencia a este fármaco y repetir la historia de la famosa cloroquina que constituyó el tratamiento antipalúdico a lo largo del siglo XX, antes de que se desarrollara resistencia en la subregión del Gran Mekong y se extendiera a África. 

Sin una nueva terapia para reemplazar la artemisina el panorama podría tornarse crítico a medida que siga avanzando la resistencia en el continente africano. 

Patience Nkusi, médico del Hospital Universitario de Kigali que se especializa en el tratamiento de infecciones parasitarias, dijo a SciDev.net: “Esta nueva resistencia a la artemisinina se puede atribuir a otros factores biológicos y ambientales, pero la clave por el momento es buscar alternativas con nuevas herramientas terapéuticas “.

El descubrimiento de la artemisina constituye un hito en la historia de la medicina. Tanto así que en 2015 la científica china Tu Youyou fue galardonada con el Premio Nobel de Medicina por haber identificado este compuesto que ha salvado miles de vidas. Tu comenzó explorando unas 2.000 recetas antiguas de la medicina china en busca de compuestos prometedores. La pesquisa arrojó un listado de más de 380 extractos de plantas y animales. Luego de muchos análisis, la científica apostó por un compuesto extraído al cocer plantas de ajenjo chino (Artemisia annua), del que se deriva la artemisina.

Cuando recibió el galardón, la china Tu advirtió sobre el problema de la resistencia: “Continuamos nuestros esfuerzos de investigación sobre la artemisinina para comprender sus mecanismos de acción y para prevenir o retrasar el desarrollo de la malaria resistente o intolerante a la artemisina. La expansión de las aplicaciones clínicas de la artimisinina también es de interés para la salud pública. Sabemos lo que puede hacer, pero necesitamos saber por qué y cómo lo hace, qué más puede hacer y cómo puede hacerlo mejor”.

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