Se fue Camila

La joven, que luchó durante cinco años contra la leucemia linfoide aguda, murió en la clínica Las Américas de Medellín. Tenía 25 años.

Camila Abuabara, en marzo de 2014, cuando viajó a EE.UU. para internarse en el MD Anderson Cancer Center. / EFE - Alicia Pérez

La última vez que Camila Abuabara actualizó su blog personal fue en septiembre de 2014, desde Estados Unidos, donde se sometió a un tratamiento experimental que logró limpiar su sangre de células cancerígenas y, contra todos los pronósticos, le devolvió la esperanza de seguir viviendo.

En esas últimas entradas Camila no mencionó el sistema de salud, ni a Colsánitas, ni habló de médicos, clínicas o tutelas. Sus palabras se enfocaban en describir lo difícil que era acostumbrarse a subir y bajar kilos de peso de una semana a otra, debido a las terapias, y de cómo el cáncer había hecho que tuviera que acostumbrarse a otro cuerpo e incluso a un rostro de otro color, transformado por los medicamentos.

A las niñas que la leían y que quizá atravesaban circunstancias similares, Camila les recomendaba tipos de pelucas, maquillaje y ropa que podían utilizar para verse lindas. Siempre aclaraba que sus comentarios en el blog eran su terapia: “Esta es mi forma de desahogarme, algunos lo hacen pintando, otros haciendo collares, no sé, yo lo hago con un conjunto de letras que no se puede llamar escrito”.

Más allá de las peleas que casó con el sistema de salud colombiano, al que llamó victimario por sus demoras en atenderla, a través de su blog Camila reflejaba la historia de la lucha diaria e íntima con su enfermedad.

En diciembre, la joven de 25 años que logró conmover a los colombianos con su historia y su lucha por mantenerse con vida, regresó al país para ser sometida a un complicado trasplante de médula ósea. Aunque ella y su familia insistieron por vías jurídicas en que querían que el procedimiento se realizara en Estados Unidos, el gobierno colombiano le aseguró a la paciente que las clínicas del país contaban con el personal médico calificado para llevarlo a cabo.

Abuabara había sido diagnosticada en 2010 con leucemia linfoide aguda, un tipo de cáncer en la sangre que hace que se generen células inmaduras e inadecuadas para el funcionamiento normal del organismo. Pero gracias a su persistencia y su lucha en redes sociales, donde convirtió en tendencia hashtags como #LaSaludNoEsNegociable, el viernes 19 de diciembre la operó en Medellín el equipo médico liderado por el oncólogo Amado Karduss Ureta.

Camila fue atendida en la clínica Las Américas, cuyos médicos explicaron que había asimilado el tejido en un 99,5% y había que esperar las reacciones de su organismo. Pero su cuerpo estaba débil. Habían sido cinco años de tratamientos, de pasos por cuidados intensivos y recaídas. Cinco años en que el cáncer de sangre se negó a desaparecer. Además, la leucemia y las quimioterapias le provocaron anemia. En ese punto las probabilidades de que Camila sobreviviera eran apenas del 30%, dijeron los médicos.

“Creo que todo va a salir bien, pero de repente recaigo y pienso que no voy a salir de esto”, le decía a su familia. Después del trasplante presentó una falla hepática y renal y regresó a cuidados intensivos.

En la noche del pasado martes su mamá, Patricia Franco, confirmó que Camila había fallecido en Medellín producto de un paro cardiorrespiratorio.

El ministro de Salud, Alejandro Gaviria, aseguró que Camila será recordada como “un ejemplo para cientos de colombianos que no se rinden ante las adversidades de una grave enfermedad y que demuestran las ganas de vivir hasta el último momento”.

La joven logró movilizar al país con su caso, sumando más de 26.000 seguidores en Twitter, y llamó la atención de la comunidad latina del mundo convocando a su campaña “Latinos hasta la médula”, con la que aclaraba mitos sobre la donación de médula ósea, buscaba, con el apoyo del Consulado de Colombia, donantes en Estados Unidos e invitaba a la gente a salvar las vidas de cientos de pacientes que esperan un trasplante. En Colombia se presentan 497 casos nuevos de leucemia en niños cada año.