"Sentía que me estaba disfrazando"

Jacquin de Samper, exprimera dama de la Nación, muestra su apariencia después de pasar por el tratamiento para erradicar un cáncer de seno.

“Lideraría una propuesta para que al menos el tratamiento de cáncer de seno dependa sólo de los médicos tratantes y no de los jueces de tutela”, dice Jacquin de Samper. / Luis Ángel - El Espectador

Usted luce ahora diferente físicamente hablando, sobre todo, en cuanto al estilo y al color de su pelo. ¿A qué se debe ese cambio, un poco drástico?

En realidad no es un cambio de estilo. Tuve que someterme a quimioterapia durante cuatro meses. Como se sabe, con esos procedimientos se cae el pelo y ahora me está volviendo a salir. Entonces decidí dejármelo al descubierto, tal como está naciendo.

¿Por qué no usa peluca, como tantas otras pacientes de cáncer?

Tuve pelucas, por cierto muy bonitas. Las usé después de que inicié el tratamiento. Pero cuando empezó a salir de nuevo, me sentía como si estuviera disfrazándome. Entonces decidí quitármelas.

Supongo que se requiere un período de aceptación de la enfermedad y de adaptación a los cambios físicos. ¿Es difícil ese proceso?

Muy difícil y los cambios físicos tienen muchísima importancia, porque se afecta profundamente la vanidad femenina. Pero cuando te dicen, de la noche a la mañana, que si no te haces ese tratamiento de inmediato puedes perder la vida, se sufre un golpe fuerte tanto física como anímicamente. Y se requiere un tiempo para asimilarlo.

Quitarse la peluca es una especie de rebeldía, ¿o estoy exagerando?

No exagera. Se trata de un fenómeno como el que usted describe. El proceso de aceptarse tal como uno se ve después del tratamiento es lento, pero después viene la recuperación, que se presenta cuando uno ya está dispuesto a enfrentar preguntas de la gente como la que usted me hizo cuando iniciamos esta entrevista.

Me facilita la siguiente pregunta: ¿aceptar una entrevista para un medio es un paso más allá en la recuperación psicológica?

La palabra cáncer asusta mucho tanto a la persona que recibe la noticia como a su familia y a sus amigos. Cáncer, para muchos en nuestro medio, significa muerte. Sin embargo, también puede significar recuperación. El deseo de transmitir este último concepto me estimula a hablar públicamente de la enfermedad de la que, precisamente, estoy recuperándome. Es bueno decirles a los pacientes de cáncer, sobre todo a las que tienen cáncer de seno, que hoy existen medios científicos para combatirlo y que la tecnología ha avanzado suficiente para detenerlo. Pero que hay que enfrentarlo rápidamente y con mucha decisión.

¿Cuándo y cómo se enteró de que tenía cáncer de seno?

Hace cerca de un año, y me enteré por una mamografía de rutina. Aparecieron unos pequeños tumores y después me sometí a una biopsia de los mismos. Muy pronto tuve que operarme y luego empecé el tratamiento. En eso he estado en los últimos meses.

¿Cómo le dio su médico la noticia?

Uno no se entera de un momento para otro. La noticia llega poco a poco. Te dicen que “tienes un problemita” y que “vamos a hacer un examen más a fondo”. Entonces uno va considerando la posibilidad de que se trate de algo más grave. Y dice “¡miércoles, esto como que se está complicando!”. Aunque no es súbito, uno sí se afecta profundamente. Pero insisto en que hay que asumirlo con ánimo y con la certeza de que existen métodos eficientes de curación. Al menos yo me aferré a la esperanza. Y me decía “de esto vamos a salir”.

¿Cómo recuerda el momento del impacto físico y psicológico que sufrió con la noticia?

Recuerdo que sentí un gran impacto, pero recuerdo más el que vi reflejado en las caras de mis hijos, de mi esposo y de mis parientes cercanos. Ellos estaban más afectados que yo y aunque yo estaba tratando de asumir mi condición de la mejor manera, también sabía que tenía que manejar el golpe en mi entorno familiar. Esa fue la parte más difícil.

¿A cuáles procedimientos físicos se sometió?

Luego de la biopsia, que resultó dolorosa, y cuando el médico obtuvo el resultado, me informó que había que extirpar toda la parte afectada. En mi caso tuve que someterme a dos operaciones. Después empecé la etapa de las quimioterapias. Y ahora, como le dije, estoy en etapa de recuperación.

Se sabe que el cáncer de próstata en los hombres y el de seno en las mujeres pueden generar una baja en la autoestima sexual. ¿Se lesionó emocionalmente por la mastectomía?

Definitivamente sí. Es una experiencia muy dura, porque uno siente la competencia entre la vanidad femenina y el instinto de conservar la salud. En todos los casos, gana el factor salud.

Pero eso no hace menos importante la parte emocional.

Claro que no. Es muy difícil levantarse por la mañana y verse, de un día para otro, con una imagen que no es la de uno. Yo tuve, adicionalmente, otro problema: me hinché con la quimioterapia. Obviamente, cuando me miraba al espejo me veía poco atractiva. Entonces hay que meterle mucho ánimo al tratamiento.

¿Es verdad que la voluntad de salir adelante cuenta para vencer la enfermedad?

A mi juicio, es definitiva. Si se pudiera ponderar, diría que el 70 u 80% de las probabilidades de salir adelante dependen del factor emocional. Imagínese usted enferma físicamente, sufriendo los efectos de la quimioterapia y padeciendo una etapa depresiva. Vencer el cáncer es imposible sin el ánimo de enfrentarlo.

Hoy existen muchos avances en materia estética. El pecho plano ya no es una consecuencia inevitable, según entiendo.

Cierto. A mí me practicaron una cirugía reconstructiva con excelentes resultados después de extirpar el seno. Pero no sucede lo mismo con todas las pacientes de este tipo de cáncer. Según entiendo, la reconstrucción depende de que las EPS la autorice y de otras variables. Es deplorable que haya que recurrir a acciones jurídicas para que no les nieguen el derecho a verse completas, físicamente hablando. Después de pasar por esta experiencia, mi propuesta es que al menos el tratamiento del cáncer de seno dependa de la decisión de los médicos tratantes y no de los jueces de tutela, como ocurre hoy, porque una demora de semanas o meses es la diferencia entre la vida o la muerte de las pacientes.

¿Lideraría una propuesta sobre la decisión médica por encima de la judicial para casos de cáncer de seno en la reforma de la salud?

Por supuesto. En Chile existe una ley según la cual lo que decida el médico en este tipo de casos, está por encima de las acciones judiciales. Estaría totalmente dispuesta a participar en un grupo que lidere esta propuesta.

Se dice que cuando una persona sabe que padece cáncer, sus prioridades son otras. ¿En su caso fue así?

Sí. Todo cambia, porque el futuro se acorta y uno no tiene más que hoy y mañana. Se empieza a ponderar las cosas de otra manera y lo que antes era muy importante nos parece trivial.

¿Qué fue lo que más cambió en su personalidad? ¿Cuál es la diferencia entre la Jacquin de hoy y la de ayer?

Vivo más intensamente cada momento, disfruto el cariño de la gente y la alegría de la familia. Les doy valor a cosas que antes no tenía en cuenta y ya no me interesan situaciones que antes me afectaban hondamente. Siempre he gozado con los viajes, pero ahora los disfruto mucho más y quiero llenar cada día. Es un sentimiento como de que la vida no me pase por el lado, sino ser protagonista de ella.

Atención médica a punta de tutelas

El cáncer de seno es el segundo en incidencia del país, después del de cuello uterino. En Colombia, una de cada 17 mujeres puede desarrollarlo y es la mayor causa de muerte entre ellas en el rango de edad de los 15 a los 54 años. Según la Liga contra el Cáncer, cada año más de 6.700 mujeres son diagnósticadas de cáncer de seno y en el mismo período 2.000 mueren por su causa. De acuerdo con la misma fuente, la edad promedio de pacientes que mueren de este mal es de 57 años, “lo que sugiere una etapa muy temprana de inicio de la enfermedad, por lo que es importante iniciar (anticipadamente) las actividades de prevención”. Sin embargo, y aunque la probabilidad de morir por cáncer de seno es sólo de 1 en 50, las tasas de mortalidad por esta enfermedad se han duplicado en los últimos 30 años. Detrás están una falta de atención médica oportuna y un sistema de salud lento y displicente. La ley indica que cuando se diagnostica cáncer, la paciente tiene derecho a recibir tratamiento inmediato, pero la letra no se traduce en la práctica y el tratamiento sólo se inicia cuando se interponen acciones judiciales. Lo mismo ocurre con la cirugía reconstructiva, mediante la cual quien ha padecido una mastectomía (extirpación de uno o de los dos senos) sale de la operación con una prótesis perfecta de reemplazo.

Estudiante de historia

 

Usted estaba estudiando una especialización en la universidad, ¿la terminó?Hice una maestría en historia en los Andes. El día que operé presidí el acto de conmemoración del centenario de una de las más ignoradas y grandes escritoras colombianas del siglo XIX: Soledad Acosta de Samper. Entre uno y otro tratamiento, realizamos eventos para recuperar su literatura.¿La descubrió durante su maestría?Así fue.¿Qué relación tiene Soledad Acosta de Samper con la familia de su esposo?Ella era la esposa de José María Samper Agudelo, uno de los hombres de la Regeneración junto con Rafael Núñez. El hermano de Samper Agudelo es el tatarabuelo de Ernesto.¿Ernesto Samper, sabía de la existencia de Soledad Acosta?(Risas). No.