'Solsalud, la vaca que todos querían ordeñar'

El funcionario dice que, como lo advirtió Roy Barreras, en esta EPS había movidas muy “turbias”. Habla además de Humana Vivir y Saludcoop.

Gustavo Morales, jefe de la Superintendencia de Salud.  / Luis Ángel - El Espectador
Gustavo Morales, jefe de la Superintendencia de Salud. / Luis Ángel - El Espectador

La crisis de la salud se politizó. Eso se podría concluir de las declaraciones del superintendente de Salud, Gustavo Morales, sobre la visitas recurrentes de algunos políticos a su despacho, supuestamente preocupados por el abismo financiero en el que están sumidas EPS, clínicas y hospitales. Las recientes órdenes para liquidar dos EPS, y las incansables denuncias de pacientes que reclaman su derecho a la salud, dejan ver que realmente sí hay de qué preocuparse, pero ¿es ese el argumento que mueve a los congresistas?

¿En qué momento los políticos empezaron a preocuparse tanto por el sector de la salud y el negocio de las EPS?

Hay una injerencia muy fuerte de los grupos políticos, que hasta cierto punto me parece válida y legítima, sobre todo cuando tiene que ver con la situación de los hospitales departamentales y municipales. Más llamativo es que haya interés de los políticos en las EPS. Ganaría mucho el país si logramos deslindar a las EPS intervenidas del ajedrez político.

Hablemos del caso específico del presidente del Senado, Roy Barreras, ¿qué quería?

El senador Roy Barreras, a nombre de su partido (la U), fue insistente en que cambiáramos al interventor de Solsalud. Y debo decir que ahora que hemos entrado a liquidar Solsalud, hemos descubierto que muchas de sus denuncias eran ciertas, porque en efecto encontramos una serie de malos manejos y de negocios muy turbios en Solsalud. El tiempo parece estar dándole la razón.

¿Entonces por qué en su momento no lo escuchó?

Yo sí lo escuché, lo que pasa es que tomar estas decisiones es difícil (liquidar la EPS). Requiere una planeación y evaluar el impacto.

¿Qué se encontró en Solsalud?

Solsalud se había vuelto la caja menor de un grupo de personas que la controlaban a través de la junta directiva y la intervención para administrar no logró sacudirse de esa situación.

Denos un ejemplo más específico.

Hemos descubierto, por ejemplo, que la EPS contrataba la mayoría de servicios con IPS (clínicas y hospitales) de los mismos dueños de la EPS. También encontramos que se hacían contratos de cesión de créditos a empresas de factoring que también eran de los mismos dueños de la EPS. Solsalud se había vuelto la caja menor de una cantidad de empresarios que la veían como una vaca para ser ordeñada de todas las maneras posibles.

La otra EPS que está en proceso de liquidación es Humana Vivir... ¿qué han encontrado ahí?

Humana Vivir tiene dos procesos: uno que terminó con la revocatoria de la habilitación para funcionar y unas causales que llevaron a ordenar la toma de posesión para liquidar. Humana Vivir prácticamente no tenía red de prestadores que le permitiera atender a sus afiliados; se habían especializado en no atender. Además, llevaba tres trimestres sin enviarle información a la Superintendencia.

Ya ellos interpusieron acciones en contra de esas decisiones...

Frente a la sanción, ya la EPS presentó unos recursos y evaluaremos los argumentos. Humana Vivir tiene un equipo de abogados —su representante legal es exconsejera de Estado—, que se han especializado en inundar a la Superintendencia con derechos de petición y denuncias. Yo siempre he dicho que si la plata que gastan en abogados la gastaran en atención a los afiliados, quizá no estaríamos en esta situación.

Usted dice que no es amigo de las intervenciones para administrar y ha rechazado muchas solicitudes de hospitales que han pedido ser intervenidos, ¿por qué?

Esta figura levanta los embargos, es una fórmula muy eficaz de incumplirles a los acreedores, de quitarles herramientas para reclamar lo que se les debe. Además, no ha sido exitosa.

La única EPS que continúa en ese estado es Saludcoop. ¿Esa sí ha sido exitosa?

Ha sido exitosa en un sentido muy importante y es que, a pesar de sus enormes problemas financieros, se ha logrado mantener la prestación del servicio a más de 4 millones de afiliados, pero sin duda no tendría presentación que dentro de un año estuviéramos prorrogando una vez más la intervención para administrar.

¿Por qué Saludcoop se les convirtió en una papa caliente?

Saludcoop es, como dicen los gringos respecto al sector financiero, demasiado grande para fracasar. Tiene muchas circunstancias que hacen difícil la decisión. La que está intervenida es la EPS Saludcoop, pero esta controla a otras dos EPS y a una red de más de 180 clínicas. Dilucidar cuáles son las responsabilidades de cada uno de esos actores ha sido muy difícil.

¿Cómo ha sido la relación de Carlos Palacino, expresidente de la EPS, con la Superintendencia? ¿Le ha pedido alguna reunión?

Nunca. Con las que sí me he reunido mucho ha sido con las cooperativas dueñas de Saludcoop y es de la mano de ellas que tenemos que tomar una decisión definitiva.

¿Cuál es la posición de ellas frente a Palacino?

Es un poco paradójico, porque todas reconocen en Palacino un líder importante y un empresario exitoso, pero incurrió en errores muy graves que ya han sido sancionados por la Procuraduría. Lo que percibo es que ya el doctor Palacino no tiene injerencia en las cooperativas dueñas de Saludcoop.

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