¿Por qué es tan común la miopía?

A diferencia de lo que se cree normalmente, acerca de que la mala visión es producto de la genética, los factores ambientales actuales serían los principales causantes de este padecimiento visual.

EFE

Hoy en día es normal ver a personas con lentes por los diferentes tipos de enfermedades de visión que se puede padecer, no obstante, es intrigante por qué la miopía es la más común de todas, lo cual según muchos médicos se debe a los genes o la pasión por la lectura o a aparatos tecnológicos.

De acuerdo con investigadores citados por el portal web BBC Mundo, no solo los genes o las pasiones que afectan la visión son causantes de esta común enfermedad de la vista, los factores ambientales también influirían en gran medida, argumentando que las primeras razones en muchos casos son erróneas.

Esta enfermedad, de acuerdo con el portal web, sería una especie de epidemia que afecta a entre 30% y 40% de la población de Europa y estadounidense y hasta el 90% de la asiática, no obstante, se debe más que todo a muchos factores ambientales de la vida moderna.

Nina Jacobsen, del Glostrup University Hospital de Copenhague (Dinamarca), afirma que si existiese un gen de la miopía para que esta se transmitiera de generación en generación, habría menos casos de miopía entre los esquimales, ya que en la población de más edad apenas había casos que necesitaban lentes, mientras que el 10% de la generación más joven los usaba.

Esto se debería a que los esquimales decidieron hacer cambios en su estilo tradicional de vida, adoptando uno más tradicional, lo cual les llevaría al deterioro de la vista.

Por otra parte, la alfabetización podría haber influido en la miopía, pero no del todo, ya que según estudios epidemiológicos los efectos de la lectura sobre la vista son mucho menores de lo que en principio pudo haberse creído, es más, una investigación llevada a cabo en niños en Ohio, Estados Unidos, demostró que no existe ninguna correlación.

Una de las posibles causas de esta epidemia de miopía en el mundo sería el estar tanto tiempo en casa, pues aunque parezca poco probable una serie de estudios han hallado que la gente que pasa más tiempo al aire libre es mucho menos propensa a desarrollar miopía que aquellos que permanecen la mayor parte del día entre cuatro paredes.

La luz solar haría de nutriente para nuestros ojos, por lo que las cuatro paredes de una casa serían un causante de un deterioro de la vista, aunque esto se asocie también con el ejercicio, que según el investigador Scott Read, de la Queensland University of Technology (Australia), no tendría relación ya que en un pasado estudio con los inuit, se descubrió que los niños que usaban lentes no son más o menos activos que aquellos que no los usan.

Con base en el estudio con los inuit, el investigador evidenció que la luz solar puede ser 1.000 veces más intensa que la artificial, y cuanto más disfrutaron del sol los niños, menos propensos fueron a necesitar lentes, probablemente porque esta luz estimula la producción de vitamina D, que es responsable de un sistema inmunológico y cerebro sano, y también podría regular la salud ocular.

Otra de las posibilidades que pone a la luz solar como un factor crucial, es que esta provocaría la liberación de dopamina, un neurotransmisor que actúa en los ganglios basales del cerebro, lo cual ayudaría a disminuir la probabilidad de miopía, la cual es causada por un crecimiento excesivo del globo ocular y dificultad para enfocar una imagen en la retina.

La investigadora Chi Luu, de la Universidad de Melbourne (Australia), abre las puertas a la teoría del color, en la que explica que como las longitudes de onda verdes y azules se concentran en la parte delantera de la retina, mientras que la luz roja alcanza la parte posterior y la luz de los interiores tiende a ser más rojiza que los rayos de sol, el desajuste podría confundir los mecanismos de control del globo ocular.

"Esto le dice al ojo que no está enfocando bien y que, por tanto, debe crecer y compensar el desajuste de alguna manera", asegura Luu.

Lo anterior se ve evidenciado en un experimento realizado con pollos, donde los criados bajo luz roja suelen ser más miopes que los que han crecido en entornos azules o verdes.

Por su parte Ian Flitcroft, del Children's University Hospital de Dublin (Irlanda), señala que el problema radica en el desorden de objetos que nublan nuestro campo visual dentro de un espacio tan pequeño como lo es una habitación.

"Si fijas la vista en una pantalla de ordenador todo lo que está detrás de ella queda desenfocado a una gran escala […] y cuando alzas la vista para mirar al reloj ocurre lo mismo: enfocas éste, mientras muchos otros objetos periféricos quedan fuera del foco, borrosos”, explica Flitcroft.

Para Flitcroft, salir a los exteriores es ver las cosas a una mayor distancia, proporcionando una imagen más clara que ayuda a regular el desarrollo del ojo.

Respecto a los tratamientos que podrían funcionar para la miopía, la investigadora Luu pretende llevar a cabo un ensayo en el que se aplique luz azul sobre niños miopes, con el fin de no solo frenar el deterioro de la vista, sino revertirlo, pues descubrió que pocas horas de luz azul deshacían el daño provocado por las bombillas rojas y la vista de los animales volvía a ser normal.

Mientras, Flitcroft indica que existen ensayos prometedores con lentes de contacto que pueden reducir el desenfoque de la visión periférica, y es optimista respecto a una gota ocular llamada atropina, la cual es reconocida por frenar la señalización que desencadena el crecimiento del ojo y la miopía, no obstante posee efectos secundarios que hicieron que se dejara de lado.

Haciendo alusión a que el uso de lentes empeora la visión, esta es una teoría que debería ser descartada, ya que según Flitcroft y su experiencia personal, el dejar de usar sus lentes en tres años le duplicó la miopía.

Para los investigadores, la mejor decisión que pueden realizar los padres que no quieren que sus hijos sufran de miopía es animar a sus hijos a que jueguen en el exterior.