Televisión que engorda a los niños

En los horarios de la franja infantil es emitido el 56,3% de la publicidad sobre alimentos y bebidas. La mayoría de estos son ricos en azúcar, sodio y grasa saturada.

Según la última Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia, la prevalencia de sobrepeso y obesidad ha aumentado 25,9% en niños.

No son pocos los estudios que han relacionado el sobrepeso con la inactividad física y el desarrollo de hábitos poco saludables, como el exceso de tiempo que se gasta viendo televisión. Pero, ¿cuál es la relación entre la publicidad que se emite allí y la obesidad infantil? ¿Cuál es el tipo de alimentación a la que están siendo inducidos los niños colombianos cuando ven RCN y Caracol?

Para responder esas preguntas, un grupo de investigadores de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de Antioquia se dio a la tarea de analizar 52 horas de grabación en las que se emitieron 1.560 pautas publicitarias. Las conclusiones a las que llegaron son reveladoras: del total del tiempo analizado, el 23,3% hacía referencia a alimentos y bebidas no alcohólicas (ABNA), lo que corresponde a 364 comerciales. Y de esos, la gran mayoría (56,3%) fue emitido durante la franja infantil.

¿Qué encontraron? Que buena parte de los alimentos mencionados en los dos principales canales del país promueven una alimentación poco sana. Es más: en los lapsos en los que los niños están frente a la pantalla, los productos que ven durante los anuncios tienen un alto contenido de azúcares (69%) y sodio (56%), y además, más de la mitad tienen un contenido alto de grasa total y grasa saturada.

Esto, palabras más, palabras menos, indica, como dice la profesora Isabel Carmona, coautora del trabajo, que los niños están expuestos a características nutricionales poco saludables, pues “la mayoría de esos alimentos, entre los que prevalecen los cereales azucarados, los paquetes, las gaseosas y bebidas con altos niveles de azúcar, los embutidos, dulces y productos de panadería, son procesados”.

Y como si fuera poco, explica Carmona, éstos se caracterizan por la ausencia de fibra —necesaria, entre otras cosas, para mejorar la función gastrointestinal— y no poseen un sobresaliente contenido nutricional. De hecho, aunque tienen vitaminas A y C, o hierro y calcio, no aportan más del 10%, porcentaje insignificante ante los altos niveles de sodio, grasa y azúcar.

Para hacer ese análisis, del que se hablará en el X Congreso Colombiano de Obesidad, que empieza hoy en Bogotá y termina el 2 de agosto, los investigadores examinaron las etiquetas de cada uno de los productos presentados en la franja infantil.

De acuerdo con esta especialista, el tema resulta preocupante, porque en el país aún no se ejerce control sobre el contenido de la publicidad a la que están expuestos los menores, pese a que la Ley de Obesidad lo recomiende. “Hay —asegura— acuerdos de autorregulación de la industria, pero eso no es suficiente. Si queremos que los niños tengan acceso a una información adecuada y cuenten con el más alto nivel de salud, además de la atención que deben prestar los padres, es necesario que el Gobierno ejerza un papel regulatorio”.

Papel que, por ejemplo, sí desempeña España, donde incluso se le ha hecho frente a esta problemática por medio de la implementación del Código de Autorregulación de la publicidad PAOS. Brasil y Chile, como se lee en el estudio de la U. de Antioquia, ya están discutiendo la conveniencia de acciones regulatorias para restringir la publicidad televisiva dirigida a los niños.

La necesidad de hacerlo parece urgente si se miran las cifras de Colombia: según la última Encuesta Nacional de la Situación Nutricional (Ensin), la prevalencia de sobrepeso y obesidad ha aumentado 5,3% en adultos y 25,9% en niños. Además, el 38,9% de los que tenían entre 5 y 12 años veía televisión entre dos y cuatro horas al día, y el 19%, cuatro horas o más.

 

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