La terapia de saber escuchar

Crece en Colombia aplicación del método de estimulación auditiva creado por el médico francés Alfred Tomatis. Con música de Mozart y cuantos gregorianos se enfrentan problemas psicológicos y de aprendizaje.

Nubia Patricia Montañez, promotora de la IPS Polimnia. / David Campuzano - El Espectador

La formación del ser humano en el vientre materno es una maravillosa obra simultánea con una línea directriz, el sistema nervioso, y un órgano sensorial que guarda sus primicias: el oído. Por eso son estrechos sus vínculos, constituyen la base para la consolidación del cerebro y se fusionan con un tercer elemento: la voz. Son evidencias que hoy constituyen insumos para que el avance tecnológico ayude a recobrar las huellas de la vida uterina.

Esta visión forma parte de los estudios que hace 50 años emprendió el otorrinolaringólogo francés Alfred Tomatis (1920-2001), que dieron origen a la creciente disciplina de la audiopsicofonología. Hijo de un reconocido cantante de ópera, Tomatis probó la relación directa entre las distorsiones auditivas y la emisión vocal, aportando un método eficaz para evaluar esa información y usarla en el tratamiento de traumas o conflictos personales.

Hoy, el método Tomatis se aplica en múltiples centros en el mundo y cada día surgen más evaluaciones médicas para corroborar su eficacia. Por ejemplo, en 2009, el investigador Jan Gerritsen revisó 35 estudios que constatan cómo la estimulación auditiva sugerida por Tomatis es útil para mejorar la conducta de los niños autistas, facilitar la asimilación de lenguas extranjeras o atender dificultades de aprendizaje, dislexias o trastornos psicológicos.

Al menos hace 20 años se practica en Colombia. Una de sus impulsoras actuales, capacitada por alumnas directas de Tomatis, es Nubia Patricia Montañez. Con estudios de filosofía en la Universidad Santo Tomás, su aplicado conocimiento y enseñanza de la mitología griega y otros saberes antiguos le da hoy nombre a su proyecto profesional: Polimnia, “la musa de los cantos sagrados”. Un centro de atención en terapia de escucha que está siguiendo al pie de la letra el método patentado.

“Hay que entender que una cosa es el acto involuntario de oír y otra el selectivo de escuchar. Las memorias de la persona están registradas en su oído, pero es un test auditivo el que permite establecer cómo están las frecuencias de escucha. Si se detectan inhibiciones pueden corresponder a señales de conflictos psicológicos. La idea es acoger esas lecciones de Tomatis y provocar cambios en el comportamiento”, observa Nubia Patricia Montañez.

El médico francés solía decir que la música es una necesidad porque favorece las estructuras funcionales del sistema nervioso. Con creaciones del compositor austriaco Wolfgang Amadeus Mozart y cantos gregorianos, constató que es posible reparar disfunciones de escucha. “La idea es utilizar estas mismas opciones y generar estimulación auditiva a través de un aparato creado por Tomatis llamado el oído electrónico”, recalca la terapista Montañez.

Con base en espectrogramas para medir sus frecuencias, Tomatis concluyó que la música de Mozart, compuesta desde los cinco años, transmite una sensación de energía y de libertad que “coloca al ser humano al unísono con la armonía universal”. A su vez, los cantos gregorianos causan un efecto relajante al sistema nervioso a través del vestíbulo del oído. Con equipos adecuados y un mínimo de sesiones programadas, esta combinación musical es una alternativa en busca de equilibrio.

“Personas afectadas por depresiones o episodios de ansiedad, pánico o estrés; menores hiperactivos, dispersos o con dificultades de aprendizaje; cantantes profesionales que quieren mejorar su calidad vocal; mujeres embarazadas que quieren tener partos armónicos, o profesionales que en sus vidas agitadas necesitan estabilizar sus nervios, son quienes más buscan el método Tomatis”, puntualiza Nubia Patricia Montañez.

En sus labores cuenta con el respaldo de su hermana psicóloga Carolina, quien también expone con propiedad los beneficios de la terapia. En su hogar sigue intacta la memoria de su fallecido esposo, el psicólogo clínico de ascendentes italianos, Hugo Vásquez Riccio, al tiempo que recibe el consejo práctico de sus dos hijas, paradójicamente de profesiones médica y música, quienes le aportan observaciones específicas desde su saber. 

“Por sus complejidades y afanes, esta época es propicia para fortalecer la concentración, la creatividad o la comunicación interpersonal y grupal. El efecto Tomatis, reconocido por academias mundiales de ciencia y medicina desde hace más de 50 años, es un mecanismo adecuado como terapia de crecimiento personal y también de abordaje a las profundidades del ser humano”, resume Nubia Montañez, gestora del proyecto Polimnia.

Alfred Tomatis y la música

Nacido en Niza (Francia) en 1920, el otorrinolaringólogo Alfred Tomatis creció en un hogar artístico. Su padre Humbert era cantante profesional, lo cual lo relacionó con los estudios musicales y su influencia en el oído y la voz. Hacia 1947 emprendió investigaciones en el campo de la fonología y la audiología que le permitieron desarrollar su método. Diez años después las academias de ciencias y medicina reconocieron su eficacia. En adelante, hasta su muerte en Carcassone en 2001, Tomatis internacionalizó su invento y recibió múltiples distinciones. Tras su muerte, sus hijos conservaron su legado. También se creó la Asociación Profesional de Alumnos de Tomatis. De esta última surgió la Sociedad Colombiana de Audiopsicofonología.

 

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