Tifoidea, una bacteria que ha cobrado 200.000 muertos

Un grupo de 74 científicos advierten de una nueva cepa que se extiende por África y Asia, y es resistente a los antibióticos.

La nueva cepa se originó en Asia hace unos 25 o 30 años. / iStock
Si las autoridades de Nepal y de las organizaciones de salud no actúan con rapidez, es probable que ciudades como Katmandú tengan que enfrentar otra gran tragedia. Una ola de infecciones de tifoidea se ha estado expandiendo silenciosamente por África y Asia, y ya está en la capital nepalí. Su presencia no tendría por qué prender las alarmas si no fuese porque esta vez el causante es una superbacteria resistente a múltiples antibióticos que ha desplazado a las cepas viejas. Anualmente está dejando un saldo de 200.000 muertos.
 
Aunque desde que se desarrolló la primera vacuna contra la fiebre tifoidea, en 1897, esta enfermedad dejó de ser una gran preocupación para la humanidad, es probable que en esta ocasión se deba mirar a la bacteria Salmonella Typhi con más cuidado.
 
Así lo advirtió esta semana un grupo de 74 investigadores que secuenciaron el genoma de 1.832 muestras de ese organismo, recolectadas en 63 países, entre 1992 y 2013. Según ellos, casi la mitad de los análisis pertenecían a una cepa resistente llamada H58. El gran inconveniente de esta bacteria es que ninguno de los fármacos disponibles la ha logrado combatir con eficacia.
 
“Todos estábamos impresionados con lo que vimos. Los datos son muy convincentes y muestran cómo esta cepa está convirtiéndose en una  dominante. Es una de las primeras imágenes que evidencian cómo nos está afectando la resistencia antimicrobiana y cómo vamos a tener que hacer frente”, le dijo al diario inglés The Guardian Gordon Dougan, investigador del Sanger Institute, de la Universidad de Cambridge.
 
Técnicamente, la tifoidea es una infección que se propaga a través de alimentos, agua y bebidas contaminadas. Si alguien los ingiere, la bacteria Salmonella Typhi ingresa al cuerpo y de inmediato va al intestino. Luego viaja al torrente sanguíneo, en donde puede llegar a los ganglios linfáticos, el bazo, el hígado o la vesícula. Se manifiesta con diarrea, fiebre y erupciones cutáneas, aunque es probable que genere sangrado, delirios y alucinaciones. En un estado más avanzado puede provocar la muerte.
 
En el caso de la H58, las evidencias indican que surgió en el sur de Asia hace unos 25 o 30 años. De ahí se extendió hacia el suroriente asiático y después saltó a África oriental. De acuerdo con los autores del estudio, publicado en la revista Nature Genetics y encabezado por Vanessa Wong, del Instituto Sanger, las muestras recogidas indican que en  Kenia, Tanzania, Malawi y Sudáfrica hay una fuerte ola de infecciones que aún no ha sido registrada.
 
“Esto ha transformado la epidemiología global. Esta bestia puede entrar en una nueva área”, aseguró Dougan. 
 
Por eso, los científicos en su informe hacen un llamado a las autoridades del mundo: “La propagación de esta cepa requiere una atención internacional urgente”.
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