Tocar con la mente

Investigadores de la Universidad de Durham, en Carolina del Norte, lograron que dos simios controlaran un brazo virtual sin moverse de su lugar.

A los simios les fueron instalados, en las partes del cerebro donde habitan las funciones sensorial y motora, un par de electrodos. De esa manera, los investigadores de la Universidad de Durham, liderados por Miguel Nicolelis, pudieron monitorear los movimientos voluntarios de los simios y su sensación al tacto.

Los simios lograron controlar, sin moverse, un brazo virtual y sentir la textura de los objetos que se les presentaban. De modo que, si el mismo método funciona en humanos, aquellos que tienen impedimentos de movimiento tendrán otra opción para valerse de manera independiente.

Susan Young, en la revista Nature, afirmó que esto “representa el próximo paso hacia el desarrollo de prótesis o trajes robóticos que permitan a los usuarios interactuar con el mundo”. Cuando la corteza cerebral de los simios fue conectada a los electrodos, los científicos recolectaron información sobre sus movimientos y la extrapolaron al mundo virtual. Mientras el brazo virtual pasaba por la pantalla, se fijaron en que la zona táctil del cerebro enviaba señales eléctricas. Dicho de otro modo: los simios sentían los objetos virtuales.

Además, los simios distinguieron las texturas. Nicolelis afirmó que no sabe “lo que los animales perciben, pero fue una sensación artificial creada uniendo los dedos virtuales con el cerebro”. Por todo ello, Nicolelis piensa que sería una posible solución para pacientes que sufren parálisis. Por eso es necesario que los científicos no sólo obtengan la información visual de su paciente, sino que sepan qué y cómo sienten.

El neurocientífico Rodrigo Quian Quiroga le dijo a Nature que “si quieres agarrar un vaso, la retroalimentación visual no ayudará. Es la información sensorial la que indica si tiene un buen agarre y si está a punto de caer”. Nicolelis está envuelto en el proyecto Walk Again, y su tarea es en realidad crear un vestido que sea capaz de ayudar a los pacientes a superar sus limitaciones físicas. Hará la primera en Brasil, en 2014. “Esto será esencial —dijo— para la aplicación clínica que queremos crear y probar durante los próximos tres años”.