Todavía se venden en Colombia medicamentos peligrosos

El Centro de Información de Medicamentos de la Universidad Nacional asegura que falta más información sobre la comercialización de medicamentos riesgosos.

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Esta semana la Universidad Nacional denunció que un medicamento que puede causar la muerte sigue disponible en diferentes droguerías del país. Se trata del Diane 35, utilizado para cierto tipo de acné y el síndrome de ovario poliquístico, pero que fue retirado del mercado francés por precaución, después de encontrar que la muerte de cuatro mujeres -por tromboembolismo- habría estado relacionada con el consumo de las píldoras.

De acuerdo con el informe de la Universidad Nacional, el medicamento -que según estudios puede estar relacionado con el desarrollo de la trombosis- se usa en Colombia como anticonceptivo, pese a que esta indicación no ha sido aprobada por el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), lo que aumenta su consumo y su venta indiscriminada.

Lo más preocupante es que el Diane 35 es sólo uno de los medicamentos peligrosos que aún siguen en las estanterías de las droguerías, y que se venden en la mayoría de los casos sin fórmula médica, confirmando la falta de control a la comercialización de los fármacos, como lo advierte el profesor José Julián López, director del Centro de Información de Medicamentos de la Universidad Nacional (Cimun).
Hace casi cinco meses los medios de comunicación publicaron los riesgos del Diane 35. Sin embargo, como lo señala el profesor López, muchos de los distribuidores aún no se han enterado de la alarma y esta situación se repite con varios medicamentos.

¿Tendrían por qué saberlo? De acuerdo con el Invima, cuando el grupo de farmacovigilancia del Instituto detecta una alerta se informa en la página web del Iinvima y se generan recomendaciones para los usuarios, profesionales y Secretarías de Salud. Además, envían un informe a la Comisión Revisora del Invima, “para evaluar la pertinencia o no de llamar a revisión de oficio al titular del registro sanitario y posteriormente tomar la acción correspondiente”.

El Invima asegura que constantemente solicita reportes periódicos de seguridad a los titulares del registro sanitario de los medicamentos para evitar cualquier riesgo para el paciente.

Para el profesor López, estas medidas no son suficientes: “es muy complicado que un expendedor de medicamentos se entere. Es evidente que falta mayor comunicación entre el Invima y la comunidad, éstas alertas deberían ser publicadas en medios masivos”.

Además, a la falta de información se suma otro asunto crítico: muchos de estos fármacos se venden sin prescripción médica, lo que aumenta aún más el riesgo. La respuesta del Invima -en el caso del Diane 35- es que en la en la página Web del instituto se ha insistido acerca de que este medicamento requiere formula facultativa para su venta.

Aun así, son comunes las denuncias por las ventas de fármacos sin fórmula médica. Para el profesor López es necesario implementar estrategias que obliguen a las farmacias a exigir las prescripciones: “Es necesario fortalecer los mecanismos de inspección, y control. ¿Las medidas están pero quién vigila que se cumplan? Lo ideal es que la droguería exija una copia de la prescripción para justificar la venta”. Su propuesta plantea que el sistema de control podría ser aún más eficiente si se usan las tecnologías para la sistematización de la información: “así se podría confirmar si los medicamentos se están vendiendo realmente con fórmula“.

En este momento además del Diane 35, el Centro de Información de Medicamentos de la Universidad Nacional tiene en la mira a varios fármacos que consideran riesgosos. “Creemos que no se deberían vender porque hay alernativas más seguras”, dice López.

Uno de esos fármacos es el Tramadol, que se utiliza para calmar el dolor pero que puede causar dependencia. Otro es la Nimesulida, usada como antiinflamatorio pero que ya fue retirada en México y en Argentina por el daño hepático que puede ocasionar y que en Colombia sigue comercializándose. A la lista se suma el Metroclopramide que según sus investigaciones puede causar Parkinson y actualmente no tiene restricciones.

“Los medicamentos son armas de doble filo, así como pueden sanar, también pueden tener efectos adversos en la salud y quien determina si realmente se necesita o no es el médico. Hay que entender que los medicamentos también causan problemas graves”, concluye López.

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