Tonta moda de no comer gluten

Es una tendencia sin ningún soporte científico con la que las empresas están logrando cuantiosas ganancia.

Elana's pantry - Flickr
En 2012 la cantante Miley Cyrus publicó un tuit que muchos replicaron: “Todo el mundo debería tratar de no comer gluten durante una semana. El cambio en tu piel, en tu salud física y mental es asombroso”. Más adelante, como también lo hizo Victoria Beckham, volvió a explicar en redes sociales los beneficios de esa dieta que pronto se popularizó y se convirtió en una tendencia. Hoy, de hecho, muchos adolescentes la han adaptado sin tener en cuenta que puede a llegar a ser más perjudicial que benéfica. “Ayuda a bajar de peso”, dicen. “Si a Cyrus le ayudó, ¿por qué a nosotros no?”. 
 
Desde que hace un par de años famosas como Beckham, Cyrus o Gwyneth Paltrow empezaron a atacar el gluten, una proteína presente en el trigo, la avena, la cebada y el centeno (es decir en alimentos como el pan o la pizza), se ha vuelto usual que muchos lo borren de su alimentación. 
 
Es más: para algunos hoy el gluten es una especie de amenaza para la salud. ¿La razón? Según ellos, fuera de que contribuye al aumento de peso, también podría generar serios problemas intestinales, un par de argumentos que los médicos están tratando de combatir antes de que se sigan expandiendo.
La tesis de lo peligroso que puede llegar a ser se desprende de una enfermedad poco usual: la celiaquía, un mal que solo afecta al 1% de la población y aparece por factores ambientales o genéticos. 
 
En pocas palabras, la celiaquía, de la que hoy se celebra su día internacional, es un padecimiento del sistema inmune, en el que las personas no pueden consumir gluten porque daña su intestino delgado. Aunque en cada paciente se manifiesta de manera diferente, lo  más común es que los síntomas, como diarrea o dolor abdominal, se presenten en el sistema digestivo. Es una enfermedad con la que se debe convivir toda la vida y la única solución es no ingerir alimentos con esta proteína.
 
Sin embargo, como lo han dicho los médicos en repetidas ocasiones, aquel mal afecta a un porcentaje demasiado pequeño de la población para que todos empiecen a preocuparse y dejen de consumirlo. “La gente cree que mediante la reducción de gluten van a bajar de peso. Eso es un mito”, le dijo hace un par de años Tanya Thomas, de la Asociación Dietética Británica, al Daily Mail.
Incluso, algunos sugieren que el pan sin gluten tiene un problema mayor de grasas que el que sí lo incluye en sus ingredientes. Además, es para muchos una proteína básica en la alimentación diaria.
 
Sin embargo, posturas basadas en rumores, como la de Cyrus y Beckham, han desencadenado un ‘boom’ del “no al gluten” que difícilmente puede detenerse. La industria, ahora, por ejemplo, al ver que resulta una idea tan eficaz, se ha dedicado a promocionar productos libres de esta proteína con estrategias de marketing. 
 
Tal ha sido su éxito que, de acuerdo a cifras publicadas por el portal The Globe and Mail y El País de España, en 2006 las ventas de artículos sin gluten recaudaron US $935 millones en Estados Unidos y en 2010 alcanzaron los US $2.600 millones. Incluso, estudios elaborados por la firma NPD, soportan esos datos: hoy el 30% de los adultos han dejado de consumirlo. Muchos, claro, sin razón alguna. Y tanto se ha disparado esa creencia que se espera que este año las ganancias rompan todos los récords: según los pronósticos, pueden ascender a US $5.500 millones. 
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