Trastorno bipolar: ¿la respuesta está en el intestino?

Cada vez hay más evidencia de que los trastornos del estado de ánimo pueden estar relacionados con la inflamación general y con los cambios en las bacterias que viven en nuestro tracto digestivo.

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Sigmund Freud habría quedado boquiabierto con las últimas noticias científicas según las cuales algunas condiciones mentales como el trastorno bipolar estarían profundamente relacionadas con proceso inflamatorios generales e incluso con cambios en el microbioma de nuestros intestinos, es decir, con los millones de bacterias que polulan en nuestro sistema digestivo.

“Cada vez hay más evidencia de que los trastornos del estado de ánimo pueden estar relacionados con la inflamación general y con los cambios en el microbioma, las bacterias que viven en nuestro tracto digestivo. Hemos aprendido que los probióticos pueden ayudar a mejorar una variedad de condiciones de salud, en parte debido a un efecto antiinflamatorio”, escribe esta semana Marcelo Campos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard al reportar los resultados de un nuevo trabajo de investigación. La inquietante pregunta detrás de esta relación es qué ocurre si un simple suplemento probiótico puede ayudar a controlar las manifestaciones más problemáticas del trastorno bipolar.

Para aclarar un poco más esta relación investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins diseñaron un estudio que involucró a 66 personas hospitalizadas después de un brote maníaco. Un grupo con la mitad de los pacientes recibió una combinación probiótica de especies de Lactobacillus y Bifidobacterium mientras al otro grupo le asignaron un placebo. Todos los pacientes continuaron tomando sus medicamentos habituales.

Después de un seguimiento de 24 semanas, los médicos encontraron resultados sorprendentes. Las tasas de reingreso al hospital fueron de 51.1% en el grupo placebo y 24.2% en el grupo que recibió probióticos. En promedio, apuntó Campos, la reducción en la readmisión fue un 74% menor en la combinación probiótica. El hallazgo más significativo fue una reducción de casi el 90% de hospitalización en el grupo con la mayor puntuación de indicadores de inflamación pero que tomaron probióticos. Además, los pacientes que tomaron probióticos y fueron rehospitalizados permanecieron en el hospital en promedio 2,8 días, en comparación con 8,3 días para los que tomaron placebo.

“Este estudio se suma a los datos que sugieren que la flora intestinal tiene un efecto sobre las enfermedades psiquiátricas. Todavía no sabemos si un desorden en el microbioma intestinal es la causa de la manía y el trastorno bipolar. Sin embargo, esta investigación apoya la afirmación de que la inflamación general se asocia con la inflamación intestinal, que a su vez puede modular los trastornos del estado de ánimo, o al menos los casos graves de manía en pacientes bipolares”, reflexionó Campos.

 

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Redacción Vivir

Salud

Trastorno bipolar: ¿la respuesta está en el intestino?

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