¿Un impuesto del 20% a bebidas azucaradas reduciría su consumo?

En 2010, una de cada dos personas tenía sobrepreso u obesidad en Colombia. Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte, Los Andes y la Universidad Nacional proyectó cómo un impuesto del 20% sobre las bebidas azucaradas reduciría su consumo y por tanto, enfermedades relacionadas como la obesidad.

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El estudio fue realizado por cinco investigadores de departamentos de Economía, Política pública y Salud de la Universidad de Carolina del Norte, la Universidad Nacional de Colombia y la Universidad de Los Andes y estimó cómo cambiaría el consumo de alimentos no saludables de los colombianos que viven en la ciudad si los precios de los alimentos saludables y no saludables --incluidas las bebidas azucaradas-- aumentaran. Los cinco investigadores tomaron como referencia la última Encuesta Nacional de ingresos y gastos, que corresponde a 2006 y 2007.

Dentro de los alimentos que tuvo en cuenta el estudio están incluidas las leches sin azúcar sin sabor; café y te; bebidas azucaradas (SSB); dulces y golosinas (incluido el azúcar); productos lácteos; carnes y productos de origen animal; productos básicos a base de granos; frutas y vegetales; y condimentos y bocadillos.

El estudio demostró que el consumo de bebidas azucaradas se reduciría proporcional al aumento de sus precios, lo que no sucede necesariamente con otros alimentos como frutas y granos. En general, la mayoría de estudios similares coinciden en este punto, como los llevados a cabo en México, otro país con un grave problema de obesidad relacionado al consumo de bebidas azucaradas.

“El hecho de gravar potencialmente otros productos con alto contenido de azúcar agregado también podría tener un mayor efecto en los hogares con bajo nivel adquisitivo. Además, observamos la complementariedad entre las bebidas azucaradas y los dulces y golosinas, lo que indica que fijar un impuesto sobre de estas bebidas tendrá beneficios adicionales para la salud al reducir el consumo de azúcar agregado en otros alimentos (aunque también reducirá el consumo de leche)”. Según el estudio existe una cierta sustitución entre las bebidas azucaradas y otros grupos de alimentos, lo que implica que los hogares reasignarán el consumo de bebidas azucaradas a otros alimentos como granos, frutas y verduras, y condimentos y refrigerios.

Según los cálculos de los investigadores, si un impuesto del 20% se aplicara sobre las bebidas azucaradas, se dejarían de consumir 1.197 millones de litros de bebidas azucaradas y por lo tanto, podría reducirse significativamente la obesidad y las enfermedades no transmisibles relacionadas al exceso de azúcar en la dieta como la diabetes, que según el Ministerio de Salud, cobró la vida de 20.000 colombianos en 2016.

El impuesto también podría proporcionarle al gobierno colombiano un 1% adicional de los ingresos totales por año en promedio. Además, también existen beneficios adicionales para la salud más allá del efecto directo de la reducción en el consumo de bebidas azucaradas (por ejemplo, reduciendo el consumo de otros alimentos azucarados), que pueden aumentar aún más si el gobierno colombiano destina estos ingresos tributarios a inversiones nacionales y locales sistemas de cuidado de la salud”, proponen los investigadores.

Los investigadores reconocieron en el documento que los datos no les permiten separar los alimentos con azúcar de los “endulzados artificialmente”, o los refrescos normales de los dietéticos, que representan entre el 13 y el 15% del consumo de bebidas azucaradas en Colombia. También reconocen que los datos son de hace diez años, pero apuntan que el crecimiento económico en Colombia ha sido lento, y por la misma razón no creen que la demanda de los consumidores haya cambiado drásticamente.

No solo Colombia está preocupado por el consumo de azúcar

Existe una creciente preocupación en los países en desarrollo con respecto a cómo las transiciones económicas influyen en la obesidad y otras enfermedades, que en Colombia han aumentado en los últimos años. Según la Encuesta Nacional de Estado Nutricional de 2010, 51.1% de los adultos y 17,5% de los niños colombianos sufrían de sobrepeso u obesidad.

De acuerdo con el estudio, esas cifras preocupantes y su relación con la obesidad, la diabetes y la caries dental son consistentes con “el consenso global que vincula a las bebidas azucaradas y los alimentos ultraprocesados ​​con alto contenido de energía como los principales factores de riesgo asociados con la obesidad y el sobrepeso”. Otros países han adoptado restricciones para reducir el consumo de bebidas azucaradas, sobre todo enfocándose en el etiquetado de alimentos y la eliminación de las bebidas en instituciones públicas. Otros como México, Francia, Hungría y Dinamarca (entre otros) aprobaron leyes tributarias recientemente para reducir el consumo de esas bebidas. De acuerdo con la investigación, un informe de la Organización Mundial de la Salud que hizo seguimiento a 11 de estas políticas fiscales, concluye que hay que respaldar la imposición de impuestos a las bebidas azucaradas.

Según los datos de la OMS para 2014,  uno de cada tres (el 39%) de los adultos de 18 años o más tenía sobrepeso. La prevalencia mundial de la obesidad se duplicó con creces entre 1980 y 2014 y, en ese año, el 11% de los varones y el 15% de las mujeres (más de medio billón de adultos) eran obesos.

En el caso de Colombia, los modelos que estimaban el potencial del efecto de impuestos más fuertes sobre bebidas azucaradas y su relación con la reducción de su consumo no existían. “A partir de los modelos del sistema de demanda son un elemento clave para medir el impacto potencial de las políticas fiscales en el gasto para grupos específicos de alimentos”, se lee el estudio.

Este año se debatió en el Congreso la posibilidad de aplicar un impuesto del 18% sobre las bebidas azucaradas, pero la propuesta fue rechazada.

 

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