Un mercado de 'drogas falsas'

El 2CB, el LSD y la cocaína, algunas de las sustancias más consumidas por los universitarios son las más adulteradas.

El repunte del debate de las drogas en la agenda mediática internacional, suscitado por la legalización de la marihuana en Uruguay y en algunos lugares de los Estados Unidos, llega esta vez cargado de nuevos interrogantes sobre los componentes y efectos que generan algunos elementos en el organismo. Una situación que se presenta en un mercado sin control, donde los productores de drogas se valen de distintos químicos, no necesariamente de uso recreativo, para la reducción de costos en el proceso de su elaboración.

En el plano nacional, más exactamente en la ciudad de Cartagena a comienzos del pasado mes de enero, se evidenciaron los vacíos y dudas que se tienen respecto a compuestos como la Dietilamida del ácido lisérgico, más conocida como ‘LSD’; cuyo consumo había ocasionado, según María Elena Vélez, secretaria del interior y convivencia de la ciudad de Cartagena que, de las 256 personas atendidas por los cuerpos médicos del festival, 100 presentaran cuadros de intoxicación debido a su consumo.

“Las mismas personas, al momento de acudir a los puntos de atención que se habían dispuesto, porque ya no aguantaban los efectos del alucinógeno, decían que habían consumido una sustancia llamada ‘LSD’, que vendían -camuflada en cajitas de chicles- y que los alteraba a tal punto que a algunos tocaba hasta amarrarlos”, dijo la funcionaria a W Radio.

Las cifras otorgadas por Vélez a los medios de comunicación, fueron desmentidas por la Cruz Roja, que precisó que las 256 personas atendidas en el marco del festival presentaban una serie de afecciones diferentes a las citadas por la trabajadora de la administración cartagenera (deshidratación e insolación fueron los principales causantes de atención médica).

Para Julián Quintero, director de la organización Acción Técnica Social, la cual, mediante el proyecto ‘Échele cabeza cuando se de en la cabeza’, realiza pruebas itinerantes en espacios de uso recreativo de drogas, la realidad es diferente: “no es que el LSD estuviera alterado, es que no era LSD” declaró en diálogo con El Espectador.


* El falso LSD

El Ministerio de Justicia, en estudios realizados en el laboratorio de química de la Fiscalía General de la Nación determinó que, algunas muestras, obtenidas en las ciudades de Manizales, Pereira y Bogotá, no contenían LSD, sino los compuestos conocidos como 25B-NBOMe y 25C-NBOMe.

Dichos compuestos conllevan, según el ente judicial, mayores riesgos que los reportados por el consumo de LSD. Los distintos daños colaterales de los productos conocidos como ‘N-Bomb’ incluyen: “episodios psicóticos agudos, crisis de pánico, cuadros de despersonalización, insomnio y pueden llegar a producir cuadros convulsivos generalizados similares a un status epiléptico”.

Minjusticia informó además que se tienen reportes sobre muertes relacionadas con el consumo de estos alucinógenos en “Estados Unidos (Minnesota, Dakota del Norte, California, Louisiana y Virginia), Australia y Nueva Zelanda”.

Leonardo Aja, experto en drogodependencia de la Universidad Complutense de Madrid, ejemplifica esta adulteración de la siguiente manera: “Usted se compra un whisky que cree que es de 18 años, en realidad lo que adquirió si era whisky, pero de 8 años”. Los compuestos del falso LSD son alucinógenos también y se desconoce un uso adicional al recreativo en los mismos, debido a su reciente descubrimiento en el año 2004.


* La ketamina y el 2CB

En el caso del 2CB (‘tucibí’) la situación no es menos alarmante. Según MinJusticia la incautación, en los meses de abril y marzo del 2013, de dos cargamentos, de 3.000 y 4.000 dosis respectivamente, los cuales se estarían comercializando bajo el nombre de esta droga, representó la oportunidad para conocer la composición y contenidos de la misma.

Según los análisis llevados a cabo por los organismos estatales y divulgados mediante el sistema de alertas tempranas del Observatorio Nacional de Drogas, se determinó que el principal componente del inhalable de efectos psicodélicos es en realidad un químico denominado ketamina, el cual, además de tener funciones disociativas se comercializa como anestésico general. De acuerdo con el portal especializado español infodrogas.org se vende bajo el nombre de Ketolar por la farmacéutica Parke Davis (entre otras empresas de menor tamaño), subsidiaria de la compañía Pfizer.

MinJusticia anunció que la ketamina, utilizada como sedante en la medicina veterinaria, además de tener un alto potencial para la generación de dependencia, posee otras posibles contravenciones para el organismo: “cataplexia, inmovilidad, taquicardia, aumento de la presión sanguínea, nistagmo, hipersalivación, amnesia, habla confusa, pérdida de coordinación e incluso delirios, psicosis o síntomas similares a un ataque de esquizofrenia”.

Para Julián Quintero, una de las principales motivaciones del engaño de productores a consumidores es la utilización de materiales más económicos y de fácil acceso. “Los dealers [expendedores de drogas] cogieron ketamina y MMDA, que es éxtasis; lo molieron y lo colorearon para que pareciera rosado o azul y comenzaron a venderlo a $120 mil cuando esto les había costado $10 mil”, según contó a El Espectador.


* La cocaína y la ‘pasta base’

El CTI de la Fiscalía llegó a una peligrosa conclusión a partir del análisis de inhalables puestos a disposición de los consumidores como cocaína. El 63% de lo que en las calles se vende como cocaína es base de coca (‘pasta base’) y solo el 37% es clorhidrato de cocaína, determinó el estudio del cuerpo investigativo.

Además, en las pruebas realizadas en Bogotá se encontró que el 21% de las muestras analizadas contenían un elemento adulterante de gran toxicidad, el Levamisol, utilizado en el tratamiento de parásitos en el ganado vacuno.

El elemento conocido como ‘pasta base’ es, de acuerdo a la clasificación de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), un “derivado semirrefinado” de la hoja de coca. El carácter de refinación incompleta se da porque, según la International Narcotics Control Board (INCB), la ‘pasta base’ es uno de los “productos elaborados a partir de la coca en las diversas etapas de procesamiento”. Un elemento residual que se conoce como ‘Bazuco’, como han reconocido estos organismos internacionales de control, “una de las sustancias más adictivas y nocivas objeto de abuso en América del Sur”.

Leonardo Aja, quien es también director científico de la fundación ‘Buscando Ánimo’, relató a El Espectador que “los efectos de la cocaína tardan más en aparecer, pero duran más tiempo; los efectos de la ‘pasta base’ o ‘bazuco’ aparecen más rápidamente, pero desaparecen también mucho más rápido, es por eso que el consumidor de ‘pasta base’ tiende a generar un consumo más compulsivo. Se puede conocer el caso de personas que se meten a una ‘olla’ el viernes y salen hasta el lunes después de haber estado todo el fin de semana, fumándose más de 400 cigarrillos de bazuco”.