Un millón de niños en situación de discapacidad atendidos gracias a los telemaratones

Junto al entrenamiento y atención psicológica para padres y hermanos serían ya cerca de cinco millones los beneficiados.

La Organización Internacional de Teletones (Oritel), que aglutina a las fundaciones que organizan telemaratones solidarios en trece países latinoamericanos, alcanzará este año su paciente un millón, todos ellos niños con situación de discapacidad física atendidos en los 90 centros de rehabilitación que ya tiene.

Junto al entrenamiento y atención psicológica para padres y hermanos serían ya cerca de cinco millones los beneficiados, indica el mexicano Mauricio Vázquez, portavoz de Oritel, en Oviedo (norte de España), donde la organización repetirá en 2012 como candidata al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

La candidatura la ha vuelto a proponer la Organización de Estados Americanos (OEA), que acogió hace siete años el nacimiento de Oritel, tres décadas después de que Mario Kreutzberger, conocido en la televisión chilena como "Don Francisco", impulsara en aquel país el primer teletón a semejanza de los que en Estados Unidos hacía el cómico Jerry Lewis.

"Se une todo el país por una causa común", explica Vázquez sobre el sábado de cada diciembre en que en México se celebra el teletón.

Conectan desde las diez de la noche del viernes a las dos de la madrugada del domingo unos seiscientos medios de comunicación, con la práctica totalidad de las cadenas de televisión y radio ofreciéndolo al unísono.

Y así ocurre, añade, en los otros doce países con teletones (Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay, Perú, Colombia, Puerto Rico, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras y Costa Rica), aunque varíe la fecha, el formato y la recaudación, pero no la gran expectación.

Cerca de 40 millones de dólares recaudó el último teletón mexicano, país en el que ya hay veinte centros y cada año crece este número, con un próximo proyecto de un hospital oncológico infantil en Querétaro.

En 2012 la novedad será un teletón para los hispanos de Estados Unidos retransmitido por Univisión de forma paralela al mexicano y con recaudación diferenciada.

Unos 3.000 médicos y fisiatras trabajan en centros de Oritel, aunque en algún país no cuentan aún con centros propios y la recaudación del telemaratón la donan (como en Brasil) o la destinan a becas para los niños discapacitados (como en Costa Rica).

Vázquez indica que los centros de rehabilitación infantil teletón (CRIT) siempre tienen lista de espera y que los criterios de selección son médicos, según la edad o tipo de discapacidad, bajo la base de que "el primero en el tiempo, primero en derecho".

Duda, además, de si estas iniciativas solidarias "inhiben" la responsabilidad pública para con los discapacitados o si, al contrario, la "incentivan", pero sí sabe que en México van por delante de la sanidad pública, que construye ya sus centros de rehabilitación a semejanza de los CRIT, "hasta en el colorido".

Vázquez, ex secretario general de Oritel, recuerda que redobló su entrega a esta organización al visitar a un niño con hidrocefalia en Oaxaca, que le "impactó".

Por eso destaca que lo más importante de los telemaratones, más allá de las actuaciones de grandes artistas internacionales, son los reportajes y entrevistas a los chicos, para conocerles.

Por ejemplo -explica Alejandro Oseguera, jefe de programas del teletón mexicano-, conocer a Christian, un niño de 12 años de Aguascalientes con osteogénesis imperfecta (huesos de cristal), que ya ha sufrido veinticinco fracturas y siempre ha vivido ingresado, porque es locuaz, sabio y con un "ángel (carisma) impresionante".

O como Chuy, un chico oaxaqueño sin piernas, "que le ves en el piso y parece que está enterrado" pero está "sonriente absolutamente todo el tiempo" y "deja una enseñanza para todos".

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