¿Una cura para el cáncer de pulmón?

La farmacéutica Bristol-Myers Squibb Co acaba de anunciar que encontró una nueva forma de controlar de forma efectivo cierto tipo de cáncer de pulmón. No obstante, su descubrimiento ya levantó escepticismo.

La compañía aseguró que su combinación de Opdivo y Yervoy “retrasó el avance de los tumores aun más que la quimioterapia, logrando uno de los puntos esenciales del estudio”.Pixabay

La carrera por desarrollar nuevas terapias para el tratamiento del cáncer de pulmón es una de las más agresivas entre las farmacéuticas. Desde hace varios años, las farmacéuticas se han enfocado en encontrar alternativas basadas en la inmunoterapia que mantengan a raya los tumores malignos. Ahora, parece que la farmacéutica Bristol-Myers Squibb Co acaba de entrar en el negocio.

Un comunicado que publicaron este 5 de febrero, reveló escuetamente que obtuvieron “resultados positivos” en las pruebas para una inmunoterapia, para la cual usaron una combinación de dos medicamentos , Opdivo y Yervoy, para tratar pacientes con un tipo específico de cáncer pulmonar de pequeños tumores no celulares.

La compañía aseguró que su combinación de Opdivo y Yervoy “retrasó el avance de los tumores aun más que la quimioterapia, logrando uno de los puntos esenciales del estudio”. Como era de esperarse, el valor de sus acciones aumentó un 3% en el mercado bursátil.

Hasta ahora, la multinacional Merck llevaba la delantera, pues ya tiene asegurada la aprobación  estatal para tratar pacientes diagnosticados con una combinación de quimioterapia y el inhibidor Keytruda. Los laboratorios Roche (ROG.S) y Astrazeneca (AZN.L) también están en la batalla multimillonaria.

Ahora se espera que ele studio continue para comprobar si la combinación de medicamentos puede ayudar a los pacientes a vivir más tiempo que la quimioterapia. 

No obstante, las voces de escepticismo se levantaron tras la noticia. El portal especializado en el cubrimiento de la industria farmaceutica, Stata, señaló que cambios previos hechos por Bristol en sus pruebas han levantado preguntas sobre la validez y fuerza de los resultados.

Concretamente, la farmacéutica cambió uno de los biomarcadores (cambios medibles en el cuerpo, que utilizan para determinar la respuesta a un tratamiento o enfermedad) que midió en su estudio, aplicado bajo un modelo llamado Checkmate-227, en el que tanto pacientes como médicos conocen qué tipo de tratamiento están recibiendo.

Inicialmente, los científicos de Bristol decidieron medir un biomarcador llamado PD-L1, que es utilizado por otras farmacéuticas, como la misma Merck. Sin embargo, en la recta final del estudio que involucró a más de 2,500 pacientes escogidos al azar, el laboratorio decidió empezar a medir otro biomarcador llamado alta carga de mutación de tumor (TMB, en inglés).

Este biomarcador  mide el número total de mutaciones de células cancerígenas. ES decir, que si las células cancerígenas tienen un nivel alto de TMB, quiere decir que tienen altos nivel de unas sustancias, llamadas neoantígenos, que se cree son las que estimulan una mejor respuesta inmunológica. 

Frente a los cuestionamientos de porqué cambiaron el biomarcador a última hora, el jefe de la Oficina Científica de Bristol, Tom Lynch, dijo en una rueda de prensa que “el diseño del estudio y plan estadístico se cambió basado en los nuevos conocimientos científicos”.

De acuerdo con la compañía, los cambios fueron consultados y aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés). Además, todavía no está claro cómo se compararían los resultados de los dos biomarcadores elegidos por las farmacéuticas –el PD-L1 y el TMB– para saber cual terapia es más efectiva. 

 

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