COVID positivo: ¿tiene sentido que también esperen una vacuna?

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En el plan de vacunación del país, que aún no es el final, se priorizará a la población que no ha adquirido el virus. Minsalud realizará una evaluación con expertos para determinar la pertinencia de la vacunación en quienes ya se contagiaron y el mejor momento para hacerlo.

En la madrugada del 30 de marzo de 2020, en el cubículo de urgencias de la Clínica del Country, fue la última vez que René Pedraza Alarcón estuvo consciente. Su estado de salud empeoró, le costaba más respirar y había indicios de una posible insuficiencia renal. Tuvo que ser trasladado de emergencia a la unidad de cuidados intensivos. 55 días después despertó. En ese tiempo su estado de salud era incierto y su pronóstico reservado. Fue intubado, su tensión arterial era muy alta y, aunque 20 días después de entrar a la UCI la parte ventilatoria reaccionó, aún no podía respirar solo. (Lea: Revelan detalles del plan de vacunación contra el COVID-19 en Colombia)

Durante esos 55 días perdió masa muscular y dependía de un ventilador mecánico para respirar. Pedraza, médico odontólogo, otorrinolaringólogo y cirujano maxilofacial, pasó a una habitación donde estuvo hospitalizado por 19 días en terapias físicas, ocupacionales y de deglución. Y aunque su proceso de recuperación fue arduo y lento, en octubre volvió al quirófano para seguir operando y atendiendo a sus pacientes en su consultorio privado en Bogotá, en el que trabaja con su hijo René Alejandro -también médico- y en el hospital San José Centro, donde, además, es docente.

Pedraza, de 74 años, es uno de los más de dos millones de casos positivos que se han registrado en el país. Y pese a que por su edad y profesión es parte de las personas priorizadas de la Fase I del esquema de vacunación del país, aún no podrá acceder a la vacuna. ¿La razón? El Ministerio de Salud asegura que tienen menor vulnerabilidad al virus que las personas que no han sido contagiadas. “El Gobierno aseguró que aquellos que tuvieran una prueba positiva reportada en el sistema no los van a vacunar de manera inmediata”, señala Jorge Cortés, médico infectólogo del Hospital Universitario Nacional.

De acuerdo con el Minsalud, “el objetivo es lograr la inmunidad del 70% de la población durante 2021. Considerando que al menos 1,5 millones de personas ya presentaron COVID-19 y que, de acuerdo con la evidencia, existe un período de inmunidad natural posterior a la recuperación que perdura por algunos meses (...) en una primera estancia no fueron incluidas en el orden de priorización. Esperamos consolidar un consenso técnico de expertos, basado en evidencia, para evaluar esta inclusión, y si es el caso definir en qué etapa”.

Mientras sale el plan oficial de vacunación, el Minsalud ha sido enfático en que en este momento priorizará a la población que aún no ha adquirido el virus y realizará una evaluación con expertos para determinar la pertinencia de la vacunación en quienes ya se contagiaron y el mejor momento para hacerlo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), por su parte, sugieren que es mejor que todas las personas se vacunen, incluso si ya han padecido la enfermedad. “Una vacuna es probablemente más predecible para generar una respuesta inmune efectiva que una infección natural”, añaden. (Puede leer: MinSalud asegura que ha destinado $1.5 billones para adquirir vacunas contra COVID-19)

La inmunidad que adquieren las personas luego de contraer el virus es uno de los temas que siguen analizando los investigadores para comprender cómo reacciona el sistema inmunológico a este coronavirus. Para Claudia Vaca, farmaepidemióloga y directora del centro de pensamiento Medicamentos, Información y Poder, “lo primero que hay que establecer es que una persona que ya se contagió genera y mantiene anticuerpos por un tiempo largo. Algunos estudios muestran que pueden durar de ocho a nueve meses, otros, por su parte, sugieren que puede durar años. Significa que podrían no ser vacunadas”.

La investigación más reciente, publicada el 18 de enero de 2021 en la revista Nature, demuestra que la inmunidad puede durar al menos seis meses. La investigación, realizada por científicos de la Universidad Rockefeller de Nueva York (Estados Unidos), analiza la respuesta inmunológica de 87 personas que habían sido infectadas con el coronavirus. Encontraron que los niveles de células B de memoria específicas -las encargadas de defender al organismo de futuras agresiones de ese mismo patógeno generando anticuerpos- estuvieron constantes durante siete meses, el período de estudio.

Otra investigación, publicada el 6 de enero de 2021 en Science, explica que las personas que se contagiaron tienen una inmunidad sólida ocho meses. Y aunque los resultados sugieren que las personas que han estado infectadas pueden generar una respuesta rápida y eficaz al virus si vuelven a exponerse, para Javier Jaimes, virólogo, Ph.D. en microbiología y quien trabaja en la Universidad de Cornell, se está partiendo del supuesto de que todos los que han salido afectados van a desarrollar una respuesta inmunitaria lo suficientemente fuerte para controlar una segunda infección. (Le puede interesar: Julio de 2021, el mes en el que Colombia recibiría más vacunas: 8,4 millones de dosis)

“En los coronavirus, desafortunadamente, se ha visto que en algunos casos esa respuesta de anticuerpos es bastante corta y su respuesta inmune no es lo suficientemente fuerte. También se ha comprobado que la inmunidad de los coronavirus que causan el resfriado común puede durar solo dos meses. En este caso del SARS-CoV-2, todavía es muy incierto. Hay datos que dicen que puede durar ocho meses: ¿Por qué? Pues porque llevamos un año de pandemia y los estudios llevan entre ocho y 10 meses. No podemos saber exactamente cuánto va a durar la respuesta inmunitaria o cómo será”, añade Jaimes.

Entonces, ¿es conveniente vacunar a una persona que ya le dio COVID-19? Para Cortés, aunque es un tema controversial, lo mejor es “vacunar a las poblaciones que sean parte del grupo que están en riesgo, ya sea por su trabajo o por tener alguna comorbilidad, no importa si ya adquirieron el virus. Lo necesario es establecer cuándo los vacunamos, probablemente irán después de los que nunca les ha dado la infección”.

Jaimes asevera que “ese supuesto de que todas las personas infectadas desarrollan una respuesta inmune vende la idea de forma indirecta de que ya están protegidas, lo cual no es cierto. No se puede descartar la vacunación a menos de que se sepa que realmente la respuesta inmunitaria es suficientemente fuerte para prevenir la enfermedad. Eso solo se puede hacer con una prueba diagnóstica que permita mirar la cantidad de anticuerpos que tiene y determinar que tiene los suficientes para que, en caso de que vuelva la enfermedad, se pueda defender y en ese caso la vacuna no sea necesaria”.

Cynthia Leifer, inmunóloga de la Universidad de Cornell, comenta en el medio Popular Science, que “incluso si ha tenido COVID-19, la vacuna aumentará la inmunidad de la persona y reducirá sus posibilidades de volver a infectarse y enfermarse nuevamente en el futuro. Las personas que tienen la infección natural pueden ser más susceptibles a la reinfección que si tuvieran la vacuna. Para algunas otras enfermedades se sabe que las vacunas provocan una respuesta inmunitaria más protectora que la infección real, incluidos el VPH y el tétanos”.

Vaca, por su parte, asegura que “la inmunidad adquirida por una persona contagiada no significa que no deba ser vacunada. Esta inmunidad permite que se optimicen las dosis disponibles y sirve como criterio de priorización, es decir, no empezar por ellos, sino esperar a cuando se termine de vacunar a la población de mayor riesgo y estudiar si se requiere una mayor inmunidad vía vacunación. Los ensayos clínicos no tienen información sobre cuál sería el beneficio o el riesgo -si lo hubiera- de vacunar gente que ya se contagió, justo porque cuando se realizaron los experimentos fueron excluidos”. (Lea: La norma que podría bloquear la contratación para la vacuna contra la COVID-19)

Aunque los investigadores no han podido determinar si priorizar o no a las personas que ya tuvieron COVID-19, ya determinaron que las vacunas desarrolladas por Pfizer/BioNTech y Moderna hacen que las personas generen niveles más altos de anticuerpos neutralizantes que los que se observan en los pacientes ya recuperados. “Incluso si ha tenido este coronavirus, vacunarse puede reducir sus posibilidades de transmitir el virus a otra persona si lo vuelve a encontrar”, añade a Popular Science Ellen Foxman, inmunóloga de la Facultad de Medicina de Yale.

Mientras logran establecer que los niveles de inmunidad son realmente altos en la población que ya se ha contagiado, para prevenir brotes adicionales, los científicos reiteran, una vez más, que la mayoría de la gente aún sigue siendo vulnerable ante la infección. Por eso resaltan que, incluso después de la vacunación, las personas deberían mantener las medidas de bioseguridad, como el uso constante de tapabocas, el lavado de las manos y el distanciamiento social o evitar aglomeraciones hasta que se alcance un alto porcentaje de personas inmunizadas.

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