Venta de lotería, un golpe inesperado a la salud

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La venta de lotería en el país ha decrecido y los loteros perciben ahora menos ingresos. Con ese panorama, Héctor Chaparro, presidente de la Federación de Loterías de Colombia, estima que para 2020 el aporte de este sector al sistema de salud disminuirá en cerca de $80.000 millones.

Celmira Socadagui está cerca de cumplir 60 años. Todos los días se levanta a las 5:00 a.m. para alistarse e ir a trabajar. Tiene un ritual que repite religiosamente como si no hacerlo pudiera afectar su suerte. (Lea todas las noticia del coronavirus en Colombia)

Se sienta en el sofá, canta alabanzas y lee la Biblia. Desayuna de pie en la cocina y, mientras espera que sean las 7, carga un termo de café para hacerle frente al frío de la capital boyacense que la recibió hace casi 40 años.

Empaca el termo en su maleta, se pone un saco de lana, un gorro y la prenda de vestir que el país entero tuvo que adoptar hace ya casi cinco meses: un tapabocas.

Entre su casa y el puesto de trabajo hay 20 minutos a pie. Celmira camina sin mirar la calle, conoce tan bien la ruta, que parece que sus pies ya no tienen que contar con su permiso para llegar al destino.

Una reja verde se levanta en frente de ella y al cruzarla se dirige a una puerta pequeña que está incrustada en la pared. La puerta contiene paquetes de golosinas que Celmira pone en una vitrina para vender. Además, en ella se encuentra el instrumento que le ha dado de comer desde hace 35 agostos: decenas de cartones de lotería.

Celmira solo estudió hasta quinto de primaria y la violencia la obligó a salir de su pueblo natal en Santander. Llegó a Tunja sola y luego de intentar varios trabajos empezó a vender lotería en la plaza principal. Ella es una de las 12 mil loteras y loteros que existen en Colombia.

Según Héctor Chaparro, gerente de la Lotería de Boyacá y presidente de la Federación de Loterías de Colombia, al menos el 70 % de los vendedores de lotería del país son personas mayores de 60 años. Lo que quiere decir que hacen parte del grupo de alto riesgo de contagio de COVID-19.

Además, al comienzo de la pandemia las loterías dejaron de funcionar durante dos meses, lo que significó que estos 12 mil hogares que dependen de la venta callejera no tuvieron ningún ingreso durante ese tiempo.

“Sabíamos que los loteros eran los que más iban a sufrir. Por eso organizamos el Gran Extra Solidario para convocar a la solidaridad de los colombianos con este gremio, que se estaba viendo tan afectado por la pandemia”, afirma Chaparro, quien por medio de esta iniciativa logró recolectar $620 millones para repartir bonos de $55 mil a los 12 mil loteros del país.

Aunque esta ayuda de las loterías garantizó, al menos por unos días, que los vendedores y las vendedoras tuvieran alimentos en sus casas, la situación económica de este gremio es hoy más difícil de lo que era antes de la crisis sanitaria.

Celmira, por ejemplo, debe dos meses de arriendo y este mes no pudo pagar el agua. Sus ingresos antes de la pandemia rondaban los $800 mil mensuales. Hoy, con suerte, llegan a $400 mil.

“Si bien ya volvimos a trabajar en las calles, nuestros ingresos siguen siendo bajos porque los jubilados son nuestros principales clientes y ellos todavía no están saliendo, se están cuidando de la pandemia”, afirma Sofía Ovalle, una mujer de 55 años que vende lotería en Tunja desde que tiene 23.

Aunque la historia de estas mujeres y de los 12 mil loteros podría ser una desgracia más que deja la pandemia, existe un agravante: que ellas y sus compañeros vendan menos afecta a todos los colombianos.

Cerca del 29 % del total de los ingresos de las loterías se van al presupuesto de salud del país. Chaparro asevera que en 2019 las 14 loterías que hay en Colombia aportaron cerca de $160 mil millones. Este año, debido a la pandemia, se estima no serán más de $80 mil millones.

Irónicamente, aunque de estos hombres y mujeres depende este millonario ingreso, si ellos tienen problemas de salud, deben acudir al régimen subsidiado. Esto porque no están vinculados directamente con las loterías, sino con los distribuidores. Es decir, son agentes comerciales, vendedores independientes y no tienen un contrato que cubra prestaciones como salud y pensión.

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