Ver películas violentas hace que los niños se interesen más por las armas de fuego

Un estudio sobre 104 niños en Estados Unidos demostró que los contenidos audiovisuales violentos influyen en la idea que los niños tienen sobre las armas

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Investigadores estadounidenses realizaron un estudio para medir los efectos inmediatos en el carácter de un niño después de ver películas donde hay armas de fuego. Los resultados demostraron que estas proyecciones hacen que los menores sean más propicios a jugar violentamente e interesarse por el uso de las armas.

Los autores del estudio, Kelly Dillon y Brad Bushman, anañizaron las cifras de niños afectados por el forcejeo con un arma de fuego. Los menores en Norteamérica son 10 veces más propicios a morir por un disparo no intencional que en otros países desarrollados. Una de las razones es que en el 60% de los hogares, donde se posee un arma, esta se encuentra al alcance de un menor.

Ambos, doctores en psicología, decidieron estudiar el comportamiento de 104 participantes entre las edades de 8 a 10 años. Al grupo se le realizó una serie de pruebas para saber cuan frecuente se sentían agresivos y tenían comportamientos tales como gritar, renegar, pegar y patear. Después les hicieron preguntas para evidenciar su actitud frente a las armas.

Finalmente, cada niño tuvo que escoger 3 de sus películas favoritas, series de televisión o videojuegos, y responder qué tan frecuente las veían o jugaban por semana. Luego, se proyectó una versión editada de las películas The rockeer (1991) y La Leyenda del tesoro perdido (2004) durante 20 minutos. Ambas con una clasificación acorde a sus rangos de edad.

Los niños fueron divididos en parejas, a uno de ellos se le mostró la cinta con escenas donde habían armas y al otro, la misma película, pero con la excepción de que estas se habían intervenido.

Al finalizar la proyección, cada participante fue llevado a un cuarto. En este había juguetes de todos los tipos y un revolver calibre 0.38 escondido, con el que no se podía disparar. Durante 20 minutos los niños fueron monitoreados a través de cámara ocultas. El arma había sido revisada por oficiales que dieron vía libre al proyecto y los padres estaban avisados.

Para medir qué tan frecuente el niño optaba por manipular el revólver, en el gatillo había un sensor infrarrojo que avisaba cada vez que el niño disparaba la pistola. Los momentos en que el menor accedía al arma y las veces que apuntaba, también se medían.

Los investigadores evaluaron el tiro del gatillo y el tiempo en que los menores sostuvieron el arma durante los 20 minutos de la prueba. Los resultados fueron alarmantes: de 52 parejas de niños, 43 encontraron la pistola en el gabinete y 22 manipularon el arma.

En promedio, los participantes que vieron la película donde los protagonistas manipulaban armas de fuego, accionaron el gatillo más veces que el grupo que vio la versión intervenida. El rango que se calculó al manipular el revólver fue de 2,8 para los que vieron escenas violentas comparado con el 0.01 registrado en los que vieron las escenas manipuladas.

Estudios como estos hacen preguntarse el rol que tiene el contenido audiovisual que se está popularizando en los niños. En este caso, la relación que se encontró entre películas comerciales y el interés de menores por armas de juego, abre el debate sobre los menores pueden estar aprendiendo de las nuevas tecnologías.

 

 

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