Víctimas de asbesto exigen reparación

La compañía Eternit, fabricante de materiales de construcción, será demandada por exponer a uno de sus empleados a la fibra cancerígena que, al parecer, terminó con la vida de él y de uno de sus hijos.

Flor Cecilia Riaño y sus dos hijos reclamarán por la muerte de su esposo, Luis Alfonso Mayorga. / Archivo particular

No será la primera vez que la multinacional Eternit, reconocida firma de fabricación de materiales para construcción, tenga que responder ante un tribunal por haber expuesto, durante años, a sus empleados al asbesto, una fibra utilizada para la fabricación de al menos 3.000 productos industriales, entre ellos techos y paredes, que ha sido relacionada con el desarrollo de enfermedades respiratorias y cientos de muertes por cáncer.

En 2012, el Tribunal de Turín (Italia) encontró culpable a la compañía por haber provocado la muerte de más de 2.000 personas, entre empleados y vecinos, de la planta de Casale Monferrato (100 kilómetros al este de Turín), quienes estuvieron expuestos a la fibra cancerígena desde 1956 hasta el cierre de la planta en 1986. Ahora una familia colombiana presentará la primera demanda en contra de la filial de Eternit en el país, argumentando que dos de sus familiares murieron por enfermedades pulmonares provocadas por la inhalación de asbesto.

En febrero, Flor Cecilia Riaño presentará ante jueces civiles de Bogotá una demanda en contra de Eternit Colombiana S.A., en la cual exigirá que la compañía acepte ser la responsable de la muerte de su esposo, Luis Alfonso Mayorga, e indemnice a su familia con una suma de $1.428 millones por los daños ocasionados. Luis Alfonso murió en 2013, víctima de un mesotelioma pulmonar que al parecer desarrolló después de haber estado expuesto al asbesto en su niñez, cuando su padre era operario de la planta de Eternit que aún funciona en Soacha (Cundinamarca).

“Detrás de esta demanda hay un llamado a que se hagan visibles los casos de familias que hoy están en un hospital padeciendo las consecuencias del asbesto. Muchas personas que hoy están expuestas a esta fibra van a seguir desarrollando enfermedades mortales, como la de mi esposo, si el uso de este material no se prohíbe en el país”, dice Flor Cecilia Riaño, quien desde hace ocho meses trabaja junto al abogado Guillermo Cáez en la recopilación de pruebas.

“Tenemos suficientes elementos que indican que mientras Rafael Mayorga, padre de Luis Alfonso, trabajó como operario mezclador de Eternit (entre 1971 y 1980) no contó con elementos básicos de protección, por lo que fue imposible evitar la inhalación de asbesto por parte de él y su familia”, dice el abogado.

Según la defensa, el contacto de Luis Alfonso con los materiales de trabajo de su papá, como guantes y overoles que llevaba al final de la jornada a la casa, terminó contaminándole los pulmones. Rafael murió el 16 de julio del año 2000, de cáncer en los pulmones, y 12 años más tarde murió su hijo.

“El asbesto produce enfermedades mucho después de haber estado expuestos a la fibra. El material, que puede describirse como un cúmulo de lanas diminutas, se aloja en los pulmones o en otras partes del cuerpo produciendo patologías como cáncer de pulmón o tumores como el mesotelioma pulmonar, que destruye la pared que recubre los pulmones y le impide al paciente respirar. Esta es una enfermedad mortal. Quien la desarrolla puede vivir dos o cinco años máximo. Después del cigarrillo, el asbesto es la segunda causa de cáncer de pulmón. Es terrible lo que está sucediendo con la exposición de asbesto en Colombia. Se encuentra en la fabricación de tuberías y de pastillas de frenos, y además tenemos en Antioquia una mina con más de 100 familias expuestas a este material peligrosísimo. En Colombia tardamos mucho en regular, pero el país debe avanzar en esta prohibición”, dice Darío Isaza, médico internista de la Universidad de Harvard, especialista en neumología de la Universidad de Pensilvania y director del departamento de neumología de la Clínica Soma de Medellín.

Aunque Jorge Hernán Estrada Gutiérrez, presidente ejecutivo de Ascolfibras, gremio de los empresarios productores, ha insistido en varias oportunidades que “la manipulación del crisotilo (el asbesto utilizado en Colombia) es completamente segura, que este material difícilmente penetra los pulmones y es una fibra que fácilmente es destruida por las defensas del organismo”, especialistas como Isaza son enfáticos al asegurar que no existe ningún uso ni presentación segura de este material.

“Se ha comprobado que la fibra puede reemplazarse por otros materiales y que el asbesto debe prohibirse y dejarse bajo tierra”, dice Andrés Hoyos, representante del movimiento No Más Asbesto, que ha documentado por los menos 30 casos similares al de la familia Mayorga.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), “todas las formas de asbesto son cancerígenas para el ser humano, incluido el crisotilo, pues es causa de cáncer de pulmón, laringe y ovario”. Por esta razón, la organización ha hecho más de un llamado para que se creen campañas en los países que usan asbesto con el propósito de prevenir los males que causa en la salud. Sin embargo, como reconoce la organización, la forma más eficiente de eliminar esas enfermedades consiste en detener el uso de todos los tipos de asbesto. Ya 56 países han declarado su prohibición.

A junio de 2014, según la OMS, alrededor de 125 millones de personas estaban expuestas a esta fibra en su lugar de trabajo. Por esa exposición laboral ha habido 107.000 muertes cada año relacionadas principalmente con cáncer de pulmón.

El Espectador contactó a la oficina de comunicaciones de Eternit para conocer los argumentos de la compañía, pero aseguraron que por ahora no se pronunciarían sobre el tema.