Bitácora por el Atrato (Día 7, el último)

<p>La navegación por el río Atrato llegó a su fin, al cabo de seis días que comenzaron en Quibdó y luego de desembarcar en las poblaciones de Beté, Buchadó, Vigía del Fuerte, Bellavista, Murindó,  Riosucio, Unguía, Curvaradó, Bocas del Atrato y Turbo.</p>

Las y los navegantes nos concentramos en Apartadó donde culminó la expedición con un foro celebrado en las instalaciones del Auditorio del Sena, abarrotado con no menos de 300 personas que escucharon la propuesta del referendo en boca del coordinador Departamental en Antioquia, Javier Márquez.

Los 60 navegantes de este periplo por aguas chocoanas provinieron de distintas organizaciones, de base, colectivos culturales y sociales, consejos comunitarios, medios de comunicación, un delegado internacional, ligas de usuarios, organizaciones indígenas, universidades e instituciones ambientales, todo lo cual hizo más enriquecedora experiencia encarnada en tres embarcaciones: Pakoré, Antadó y Tarabira.

¿Y qué queda de esta navegación, la cuarta que se desarrolla en el marco del Referendo por el agua?

Por un lado se visibilizaron denuncias de las comunidades que ven en riesgo su pervivencia como pueblos, por megaproyectos de manera especial, por otra parte y tal vez como consecuencia, se hizo conciencia colectiva del enorme potencial organizativo presente en el departamento, así como la necesidad de sumarse.
A los pobladores del Chocó les preocupa:

1. La eventual explotación del arracacho para hacer papel moneda. Esta planta es el hábitat del bocachico, por lo que explotarla es atentar contra la soberanía alimentaria de las comunidades.

2. La gran cantidad de materia orgánica que cae al río y que es arrastrado por sus aguas tarde que temprano llega al delta, que se tapona ante tal cantidad de desechos originando la inundación de municipios enteros como Riosucio y Bocas del Atrato. En repetidas ocasiones se ha denunciado a Maderas del Darién para que se responsabilice por cinco mil árboles de Catíos que taponaron una de las 16 salidas del Atrato al Mar.

3. El proyecto del Canal Atrato-Truandó tiene escandalizada a las comunidades que temen perder todo cuanto poseen de ser realizado. ¿Cuántas hectáreas serán anegadas, cuántos ríos desviados, cuánto bosque deforestado? El Atrato recibe 47 mil metros cuadrados de agua por segundo, esa cantidad ha despertado la codicia de los mercaderes del agua.

4. Hay zonas vedadas para las mismas comunidades, como el Parque Nacional los Katíos. Las y los nativos no pueden navegar a borde del parque, además de que se les restringe el paso.

5. En una de las zonas con mayor producción hídrica del mundo resulta no menos que vergonzoso para cualquier gobierno que los casi quinientos mil habitantes del departamento no cuenten con acueducto ni alcantarillado. El departamento tiene cuarenta y seis mil hectáreas de las cuales 35 mil pertenecen a la cuenca del Atrato. De los 500 mil habitantes del departamento 317 mil hacen parte de la cuenca.

6. Se pone en evidencia una vez más que la respuesta a los problemas no son los apropiados. Tal vez por arrogancia, tal vez por ligereza, las comunidades no son consultadas y por ende las iniciativas están fuera de contexto. Como el acueducto de Bellavista la Nueva (allí fueron reubicados los pobladores de Bellavista la Antigua, Bojayá) donde se construyó un acueducto que funciona con energía eléctrica, lo desconcertante del asunto es que allí no hay energía. Absurdo, inconcebible....no en vano los desplazados por aquel doloso hecho que la historia debe recordar afirman que, "vivíamos mejor en el antiguo pueblo".

7. El Atrato es un río de cultura, está vivo y apropiado por las comunidades. La cultura es el bastión de resistencia de los procesos sociales consistentes en Colombia, lo vemos en el Cauca con los indígenas Nasa, lo sabemos ahora con los pobladores del Chocó; mediante este hilo se vienen tejiendo los procesos de base del departamento y del país.

8. Queda claro que el Referendo por el Agua no le pertenece solo a los ambientalistas, es una confluencia entre saberes, sectores y pensamientos.

Pakoré, Antadó y Tarabira cumplieron la tarea, descansaron por una noche en el bullicioso muelle de Turbo rodeadas de barcos enormes y de gran calaje, de nombres exóticos y banderas diferentes. Al otro día partirían de nuevo, temprano y de regreso a Quibdó con las y los navegantes que retornaban. Esa noche tomamos Balsánico, una maravillosa bebida elaborada con plantas de la selva y aguardiente que, aseguran, es afrodisíaco. Cansados pero satisfechos brindamos a nombre del río Atrato.

Adiós al río. Bienvenido el próximo.

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