Bitácora por el Atrato III

“Buen día compañeros, compañeras, yo soy indígena etnia Embera municipio de Bojayá, como hermanos comunidades negras, comunidades indígenas, he escuchado a algunos de los representantes del referendo, yo como indígena creo que las aguas como el Atrato no son para negocio o para mercancía...".

 "...Yo creo que Dios dejó eso para nosotros los pobres campesinos, ahora el gobierno quiere acabarnos, comunidades campesinas,  nosotros como comunidades indígenas no queremos eso, si el gobierno quiere privatizar que privatice lo que quiera pero que no se meta con nosotros ni con el agua”¡Bravo compañero, así se habla, estamos de acuerdo con usted¡ -la multitudinaria presencia y respuesta a las palabras del indio por parte de los habitantes de Bellavista la Nueva (que reemplazó a la antigua, a la bombardeada Bojayá) hacía sentir acompañado al indígena en medio de la muchedumbre de nativos negros.

Incluso los policías y soldados asentían con las demandas de los nativos, y no era para menos, ellos también padecen los rigores de la ausencia del agua en medio de un paraíso rodeado, irónicamente, de agua dulce. Por eso, queda claro que el referendo no es una propuesta contra nadie sino que es una iniciativa a favor de la vida.
 
“Realmente yo no conocía la incitativa del referendo, en mi casa no tengo agua y ustedes saben que la mayor parte de los habitantes de Bellavista tampoco contamos con ella, incluso vivíamos mejor antes, en la antigua bombardeada por los armados” –dijo otro hombre con rabia sin poder ocultar la frustración de vivir junto al río más caudaloso del mundo en medio de necesidades de agua, sin acueducto ni alcantarillado. Así, en medio de sentidas demandas, de realidades inocultables y de un país de precariedades abrumado por positivas y falaces cifras, transcurrió el foro en Vigía del Fuerte. Pakoré, Antadó y Tarabira siguieron la ruta del Atrato que se engalanaba a lado y lado como una infinita marcha verde de biodiversidad. No menos que responsables con el referendo sentimos al ver tamaño despligue natural de imaginación, de sentido común, no menos que irresponsables nos sentimos al sabernos artífices de su deterioro.
 
El Atrato recicla las aguas negras que le caen en unos cien metros. La selva recupera las manchas de deforestación en breve. La selva es un libro abierto, no solo nos enseña sobre la importancia del agua, del bosque y de la fauna…por encima de todo es una enseñanza para la vida. Las embarcaciones navegaban a no menos de cien kilómetos por hora, a lado y lado el bosque, la selva, los silencios el rudio, la maraña, el agua pertinaz, los suspiros incandecentes. A lado y lado repetíamos: QUE NO SE ACABE NUNCA…QUE NO SE ACABE NUNCA…QUE NO SE ACABE NUNCA.
 
La navegación llegó a Murindó, la perla del Chocó. El Balsámico, licor preparado con miles de hierbas del bosque, nos remitió al jolgorio de la vida. Fuimos recibidos con música, con cantos, con marchas, por multitudes. La ola azul de referendo es inevitable, el poder del agua está en la conciencia de humano. ES AHORA O NUNCA. Dormimos arruulados por la noche profunda de la selva indescriptible. La ruta continuaba temprano, eran horas de dorimr signados por la humedad. El Atrato es la madre.

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