Reflexiones a poca velocidad, con sentido

<p>Frente a la libertad concedida por el legislador a las autoridades de tránsito para fijar los límites de velocidad vale la pena meditar sobre:</p>

1. No se debe dudar sobre la importancia de adelantar los estudios de gestión de la velocidad. Ellos deben concluir en la velocidad apropiada para la vía y muy seguramente coincidirán con la preocupación de la entidades nacionales de prevención sobre la relación de los límites de velocidad con las características de las vías y sobre todo con la forma de ser de nuestros conductores que no miden el riesgo y pareciera que a mayor límite, mas sería la posibilidad de superarlo. ¿Si hoy es de 80 KPH y viajo a 120 KPH, cuál será mi actitud con el nuevo límite? De ahí la importancia de establecer un límite que el conductor considere apropiado para la vía donde circula.

2. Aprovechar lo relacionado con la sectorización de la velocidad para fijar los carriles por donde deben circular los vehículos de servicio público, de carga y transporte escolar, para evitar la mezcla con vehículos que van a mayores velocidades. ¿Qué hace un vehículo escolar circulando a 60 KPH dentro de una vía urbana donde los demás vehículos transitan a 80 KPH?

3. La responsabilidad de los mandatarios que autoricen límites altos de velocidad, superiores a los que existen hoy, si la accidentalidad se aumenta.