Reflexiones sobre la velocidad

No es que se pueda circular de manera indiscriminada por ciudades y carreteras a 80 y 120 kilómetros por hora, los límites mínimo y máximo serán fijados por las autoridades de tránsito para cada una de las vías.

En el mundo moderno todo gira alrededor de la velocidad y la rapidez: transacciones bancarias en tiempo real, mejores velocidades de acceso con que los operadores de internet buscan cautivar clientes, las compañías de mensajería hacen lo propio prometiendo la entrega de paquetes contra el reloj, los vendedores de pizza dan el producto gratis si no es entregado en tiempos récord, los fabricantes de vehículos promocionan sus autos porque alcanzan altas velocidades en pocos segundos...

La velocidad es lo que se promueve, pero ¿el exceso de velocidad o la velocidad excesiva puede ocasionar la muerte, en el caso de los accidentes viales?

Actualmente, las velocidades máximas permitidas con carácter nacional son 60 KPH en áreas urbanas, 80 KPH en carreteras y áreas rurales y 30 KPH en áreas residenciales. De igual manera, las autoridades de tránsito están facultadas para autorizar, por medio de señales, velocidades distintas a las mencionadas en áreas urbanas y hasta de 100 KPH en carreteras, en vías donde sus características técnicas lo permitan.

El 31.2 por ciento de las muertes provocadas durante el 2007 por los accidentes de tránsito se produjeron por exceder los límites de velocidad mencionados, según los registros del Instituto de Medicina Legal, lo que se traduce en un incremento de 10.2 puntos con relación al 2006. En general fueron 384 personas a las que les figura este registro; pero si dicho porcentaje lo expandimos sobre el total anual, la cifra puede alcanzar los 1.763 decesos.

Con este entorno, el Congreso de la República aprobó recientemente el proyecto del Ley que fija unos topes máximos de velocidad de 80 KPH en áreas urbanas, de 120 KPH en carreteras, dentro de los cuales las autoridades nacionales, departamentales y municipales deben fijar los límites de velocidad, según las características de las vías, permaneciendo las limitaciones de 60 KPH y 80 KPH respectivamente para vehículos de servicio público, de transporte escolar y de carga.

El proceso legislativo se desenvolvió de tal manera, que el proyecto concebido inicialmente tuvo una ponencia negativa dado el alto grado de inseguridad vial en el país -ratificando lo expresado-hasta llegar finalmente a su aprobación, faltando la sanción presidencial.

La nueva Ley faculta por una parte al Ministerio de Transporte y departamentos para señalar los límites de velocidad en área rurales y por la otra a las autoridades municipales en las áreas urbanas. Uno y otras definirán los límites de velocidad sin sobrepasar los topes mencionados "teniendo en cuenta que deben ser razonables, de manera sectorizada, coherentes con el tráfico vehicular, las condiciones del medio ambiente, el estado de las vías, visibilidad, especificaciones de la vía, velocidad de diseño, las características de operación de la vía", según lo dispone el articulado de la nueva Ley.

La legislación actual fija topes a la velocidad, pero también concede la posibilidad de establecer límites distintos, mayores o menores, con más elasticidad en ciudades donde no hay límite superior, como sucede en el caso de las carreteras, que llega hasta 100 KPH; utilizando estos mecanismos no había necesidad de modificar la Ley, salvo que el legislativo consideró seguro sobrepasar en algunos casos los 100 KPH.


Conseguir unos límites razonables que el conductor considere adecuados, sean respetados espontáneamente, brinden seguridad y reduzcan los accidentes de tránsito es una gran responsabilidad, que estará en manos, en un futuro próximo, de las autoridades nacionales y municipales de tránsito.

De ahí, que el país estará en la necesidad de adelantar con seriedad un estudio de toda la red vial tanto de ciudades como de las carreteras y buscar un equilibrio entre el riesgo de accidentes y las víctimas, la capacidad de las autoridades para vigilar y controlar, el tiempo de recorrido, las actitudes de los usuarios, las repercusiones ambientales y finalmente las implicaciones políticas. La ciencia, la técnica y el conocimiento entran a jugar papel importante en el desarrollo de esta nueva responsabilidad gubernamental.

Sin olvidar que la velocidad excesiva en los vehículos automotores está íntimamente relacionada con el riesgo de sufrir un choque o de producir un atropello y con sus consecuencias.

Se considera que hay un exceso de velocidad cuando un vehículo circula por encima de los límites permitidos, mientras que un vehículo transita a una "velocidad inapropiada" cuando ésta no se adapta al estado de la vía ni a las condiciones del tránsito ni del medio ambiente ni a las meteorológicas. Adoptar una velocidad apropiada es una decisión que debe tomar el conductor, dentro de los límites permitidos; de ahí que esos límites se deben ajustar a unos límites adecuados. La sabiduría esta, en encontrar ese balance y ofrecer seguridad.

Bajo las anteriores consideraciones es necesario desarrollar para cada vía ya sea urbana o rural, tramo por tramo, un perfil que permita elegir un límite de velocidad que ofrezca un valor superior a un mínimo de seguridad.

El estudio de dicho perfil de seguridad debe tener en cuenta factores como los antecedentes de accidentalidad vial, las características y función de las vías, el volumen de tránsito, los obstáculos contiguos, el grado de urbanismo del entorno, la presencia de montañas, la frecuencia con que se presentan accesos a municipios o instalaciones en el recorrido, la localización de ingresos a colegios, la ubicación de paraderos, un factor importantísimo, presencia de peatones y ciclistas...

La pregunta es ¿cuentan todos nuestros municipios, con la capacidad de adelantar este trabajo?

Es una responsabilidad muy seria que debe ser tomada en serio. Debe ser realizada inmediatamente, no se puede dejar al conductor en un limbo, mientras se produce el cambio y se señaliza y por eso son importantes límites básicos, pero que desafortunadamente no se dieron.

* Especialista y consultor en prevención y seguridad vial
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