Después de 20 años de sentir lo mismo ya los mismo no es lo mismo

Veinte años de otro doloroso magnicidio, pero dentro de tantos éste es especial pues después de veinte veces de sentir lo mismo ya lo mismo no es lo mismo.

Ya la impunidad no es lo que me trasnocha pues ya ésta, es al igual que su asesinato “Acto Consumado”. Lo que me ocupa hoy es que a “Las grandes ideas no se las puede asesinar pero si se las puede secuestrar”. Y en estas fechas año a año vemos como se ferian las ideas del protagonista de este magnicidio. Cuando un lugarteniente, otro de sus muchos  asesinos dijo “Su muerte era inevitable” fue para mí muy difícil entender y comprender tal afirmación. Pero claro en un hombre hacedor, irremediablemente invadido de coherencia y mano firme, los efectos de ver lo que pasó después de su muerte con su asegurado periodo de gobierno, administrado por secuestradores de ideas, muy seguramente la muerte hubiese cumplido nuevamente su cometido ya no por intermedio de balas y sicarios sino por medio la rabia, el disgusto y la tristeza de ver sus grandes ideas escudadas por tan pequeños hombres. 

Veinte veces después es que entiendo que las ideas no son como la ropa que usábamos mis hermano y yo. Que sin importar las tallas debían ajustarse y en efecto quedaban bien al que las heredaba de su propietario antecesor. Las ideas les aseguro no son así, una idea de talla grande no puede ser vestida por un pequeño hombre y no me refiero al tamaño físico sino a la grandeza del alma. Muy bien dicen los historiadores, periodistas y sus grandes amigos que este mártir podía ver lo que nadie veía y cuando hoy le escuchamos nos parece estar viendo a un futurólogo, lástima que no lo hubiese sido para haber tenido la certeza y tranquilidad de que iba a errar. Con razón y visión abandonó y re abandonó las toldas de partidos desde donde lo asesinaron y hoy día, más grave aún secuestran sus ideas. Ni me atrevo a imaginar lo que se hubiese dicho de él hoy. Si enfrentó de esa manera al narcotráfico sin las herramientas del poder, que se hubiese esperado en su confrontación con la guerrilla para defender algunos de sus principios no negociables como lo son el “Sistema Democrático”, “La Libertad” y “La Soberanía”  de su amada Colombia. Paz en su tumba y fervor a sus ideas

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