Así se movilizó Nueva York para rendir homenaje a víctimas del 11/S

Con dolor y recogimiento, desafiando toda predicción acerca de una nueva amenaza, Nueva York salió a las calles a conmemorar el luctuoso aniversario y a rendir tributo a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre.

La ceremonia principal tuvo lugar en la propia Zona Cero, donde muchos de los familiares acudieron por primera vez a la apertura del Monumento a las víctimas. Uno a uno se leyeron sus nombres, y a diferencia de otros años, en esta oportunidad la lista incluyó el nombre de las víctimas del atentado de 1993. Más de 10 mil personas escucharon en profundo silencio esos nombres, las referencias personales de los familiares y las reflexiones de los dignatarios de la época y los actuales, quienes leyeron breves piezas bíblicas, históricas y poéticas referidas al dolor y al valor, al duelo y al cierre, al sacrificio y a la fortaleza de los bomberos y policías que acudieron a atender la emergencia.

La visita al Monumento marcó el quiebre para muchos quienes finalmente, en el propio sitio donde murió su ser querido, tienen ahora un lugar de reflexión y un nombre que pueden tocar. Al menos un nombre, que reemplazará la ausencia de cuerpo, de restos. Esa ausencia acrecienta el dolor. Por eso no solo tocaron el nombre: lo calcaron, lo grabaron en el propio folleto que tenía el detalle de la ceremonia para llevarlo consigo. Como en todo monumento funerario, rindieron también homenaje con flores, banderas, lágrimas y oraciones al pie de cada nombre. Para muchos, tener ese sitio es una forma de terminar su duelo.

La luctuosa conmemoración no se circunscribió a la mañana, ni a esta segunda zona cero ni a Nueva York. Se hizo en cada comunidad que perdió a un miembro de familia, en cada iglesia que perdió a un feligrés, en todos los sitios que sufrieron el ataque terrorista, en cada estación de policía o de bomberos que perdió uno o varios de sus oficiales. También en otros sitios que por solidaridad, rechazo al terrorismo, y reflexión sobre lo que significó el ataque, levantaron sus monumentos e inscribieron los nombres de todos los muertos. Notas de acompañamiento aparecieron también en cada vitrina importante alrededor de Times Square y de la segunda Zona Cero.

En la noche, con menos control policial e igual orden, el turno fue para el “Tributo de Luz”, que por noveno año consecutivo rompió el cielo de Manhattan elevándose casi dos kilómetros y visible desde muchos puntos de la ciudad. Tributo que se hace en silencio, en el anonimato y con una constancia infinita porque no tiene un patrocinio oficial. Es casi un misterio si se presentará el próximo año, aunque ya está decidido que no hará parte del Museo, ni del Monumento en sí mismo. De seguir, sería como arte público independiente.

Este año, en medio del dolor que trae recordar la tragedia, muchos sentimos un descanso especial ante la ilusión óptica de las almas ascendiendo al cielo. Al fin tendrán un descanso porque las familias ya tienen ese necesario sitio físico para recordar, llorar, y olvidar.

Por Elsa Tobón, colaboradora de Soyperiodista.com