La ciudad del Papa Francisco

En Argentina se vive al ritmo de los acontecimientos. Esta semana el rostro del Papa Francisco comenzó a disputarse un puesto en el espacio público al lado de Mafalda, Maradona, Che Guevara y Eva Perón.

MH Escalante

En Buenos Aires hay que dejarse llevar por el ritmo de los acontecimientos. Hoy es casi que extraordinario caminar por la ciudad sin toparse con una protesta, un desfile, una fiesta popular, una concentración de estudiantes, de maestros, de artistas, o de jóvenes apasionados por la discusión política y por supuesto y como siempre por el futbol.

Buenos Aires está invadido de jóvenes con una frénica necesidad de expresarse en los espacios públicos. Las discusiones políticas surgen ahora en cualquier conversación, como si el país recuperara una palabra que le fue negada por largo tiempo. Esto sucede en todas partes, desde Puerto Madero hasta Avellaneda, donde se levanta ahora una nueva universidad pública.

Vale decir que uno lo atractivos del Buenos Aires actual, es poder estudiar en un universidad gratuita. Eso permite que ahora nos podamos cruzar en la ciudad con jóvenes de todas las procedencias pero mayoritariamente de América Latina y de Europa.

En Buenos Aires pueden ocurrir cosas inolvidables en un mismo día. Si vienes y te alojas en un hotel de la Avenida de Mayo como lo hicimos nosotros, puede que tu calle aparezca bloqueada pues por ahí pasará la presidenta Cristina Fernandez,o que a medianoche te cruces en esa misma arteria con un grupo de manifestantes que van hacia el parlamento para instalar sus carpas y pancartas con el ánimo de madrugar a protestar.

Nos sucedió el día en que la Presidenta Cristina Fernández inauguró las 131° sesiones ordinarias del Congreso. La vimos pasar y llegar hasta el Parlamento, en medio de una concentración de simpatizantes que habían llenado los alrededores del parlamento desde la víspera para poder saludarla.

En la Plaza de Mayo entre tanto siguen acampando desde hace meses los exsoldados argentinos que no alcanzaron a ser desplegados sobre las Islas Malvinas durante la guerra de 1982, pero que igualmente exigen una indemnización.

En Buenos Aires puede suceder que una noche te vayas a dormir con las imágenes que ves en la calle de Mafalda, el Che, Eva Perón, Maradona, Manuel Belgrano, y que al día siguiente descubras el rostro del Papa Francisco, otro símbolo que acaba de nacer en tierra argentina. Los carteles que aparecen pegados a lo largo de la Avenida 9 de Julio ya comienzan a presentarlo como un Papa humilde "argentino y peronista”, quizá porque el Prelado prefería tomar el Subte y no el carro particular cuando era arzobispo de la ciudad de Buenos Aires.

En Buenos Aires no hay necesidad de buscar la información, ella viene hacia ti desde cualquier esquina. Está en los grafitis que dominan los muros, en el rock argentino que se escucha en el colectivo, en el rostro de Néstor Kirchner enfundado en la escafandra del Eternauta de Hector G. Oestheld y Solano Lopez, un clásico del comic de ficción de los años de la dictadura militar del 76.

Hoy el desaparecido político al igual que el creador de este comic hacen parte de los iconos celestiales argentinos, “Néstor” es el nuevo viajero de la eternidad para la generación de la Cámpora, un tejido de militantes kirchneristas decididos a defender el legado del que ellos consideran como el mejor Presidente que ha tenido Argentina en los últimos tiempos, pues “Kirchner, arengan los de la Cámpora, devolvió Argentina a los argentinos”.

La calle y los estadios de futbol es donde mejor se observa el temperamento del pueblo argentino. Si estas en Buenos Aires es mejor que te dé por ir al futbol ya que es una pena pasar por esta ciudad sin haber visto el espectáculo de las barras de hinchas en las graderías del estadio cantando a todo pulmón himnos a la gloria de sus equipos...

Ir al estadio se impone. No importa los clubes que se enfrenten, lo esencial es ir y darse por bien servido si se logra conseguir boletas para cualquier partido. Esa avalancha de acontecimientos propia a Buenos Aires fue la que nos impulsó un tarde de domingo hasta el estadio del Club Atlético San Lorenzo de Almagro para verlo ganar contra el River Plate por dos goles a cero.

Los que no somos porteños sabremos más tarde que el nuevo Papa Francisco es hincha del San Lorenzo, un club con unas barras poderosas que sin embargo hará construir su estadio en otra parte aunque el Club siga ligado al barrio Flores en donde transcurrió una parte de la vida del ahora Santo Padre. El problema viene de su cercanía con la 11 14, la peor villa de la ciudad, un barrio de invasión golpeado por la droga con una mayoría de inmigrantes bolivianos y paraguayos en la miseria. La villa forma un submundo sudamericano al lado del espectáculo que se forma cada vez que juega el Atlético San Lorenzo de Almagro en el estadio Pedro Bidegein.

Buenos Aires palpita ahora al grito de los militantes de la Cámpora, la nueva juventud peronista, como palpita con los hinchas del Boca Juniors, River Plate, Velez Sarsfield, San Lorenzo de Almagro, Argentinos Juniors, Hall Boys, Racing Club, Independiente, Arsenal de Sarandi, para citar algunos.

En esta ciudad es normal ahora ver grupos urbanos que exigen o que apoyan, que defienden o que denuncian, y en eso los cuerpos de policía parece que han hecho su propio ejercicio de democracia pues ya no llegan para reprimir sino para vigilar, aunque el ánimo de los porteños los lleve a decirles a gritos que ellos son hijos de verdugos.

Buenos Aires se divide entre los defienden el gobierno de la actual Presidenta Cristina Fernández por haberle devuelto a Argentina un sentido de pertenencia nacional y mejorado el nivel de vida de una parte de los argentinos y los que la acusan de populista y sectaria y de "arrebatar a los que tienen para dar a los que no quieren trabajar".

Es indudable que el interés por la política ha vuelto a entrar en el cotidiano de los argentinos, militar por los derechos humanos, la causa de las mujeres, los empleados, la defensa de los recursos naturales, la identidad nacional, se ha vuelto sexy, atractivo, tenso, excitante y muscular como lo dijo el escritor Alan Pauls.

Ese es probablemente el mejor legado de la era Kirchner. La pregunta ahora es ¿qué podrá o querrá el nuevo Papa, invertir esa dinámica o apoyarla? Argentina lo dirá…

La catedral Metropolitana es desde el 13 de marzo el monumento más fotografiado por los turistas después de la Casa Rosada pues ahí es donde ofició su última misa el arzobispo que se convirtió en Papa.

En Argentina se vive al ritmo de los acontecimientos. Esta semana el rostro del Papa Francisco comenzó a disputarse un puesto en el espacio público al lado de Mafalda, Maradona, Che Guevara y Eva Perón. Por su parte los jugadores del San Lorenzo de Almagro ya lo tienen impreso en sus camisetas.

Una nueva era comienza en Argentina, en donde ahora está muy de moda estudiar la historia del país desde 1813, el año de su Independencia.

Por MH Escalante, colaboradora de Soyperiodista.com, Buenos Aires.

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