Demora de bomberos por poco causa tragedia en vía a La Calera

Relato de un grave accidente en la vía a La Calera que no fue atendido oportunamente por la Policía de Carreteras ni el cuerpo de bomberos.

Domingo 25 de septiembre de 2011 - 7:40 PM, una camioneta Chevrolet de estacas viene en sentido Bogotá - La Calera, es ocupada por una pareja cuyo conductor está ebrio. A la altura del poste 143 de la luz y a tan solo 16 minutos de la 88 con circunvalar, Bogotá; toma la curva muy abierta, golpea el costado de un automóvil que venía en sentido contrario y se estrella de frente con otro desafortunado. Dos golpes secos seguidos por gritos aterradores conmueven a toda la vecindad. Por distintos medios se avisa a las autoridades y mientras tanto todos nos acercamos a ver cómo podemos ayudar.


De repente la camioneta se enciende en llamas, los heridos son trasladados a la vera del camino entre llantos angustiosos y gritos de dolor. A los 20 minutos llega una ambulancia, pero no para, lleva un herido de La Calera para Bogotá, con frialdad pasmosa ignora la desgracia presencial y sigue su camino. 10 minutos más tarde llega una camioneta de la policía de La Calera, despliegan sus escasos conocimientos de primeros auxilios tomando los heridos por los pies y las manos, acomodando sus maltratados cuerpos como bultos de papa, sobre el platón.


Ante una posible explosión, desconocidos solidarios vacían 2 extintores, luego 2 más y 2 más. El vehículo arde sin control, se oyen gritos ¡aléjense! Puede explotar! Policías de carretera con grandes oídos sordos no controlan la situación, permitiendo a los espectadores arriesgar sus vidas, tratando sin sentido de salvar valientemente, un pedazo de metal.


Los bomberos entrenados para esos fines….. ¡No llegan! Los minutos se convierten en cuartos de hora y toda una comunidad con su tragedia es dejada al azar. A las 8:48 PM aparece otra camioneta de la policía de La Calera, con el cuerpo de bomberos en su interior. Cinco ó seis habitantes pobremente preparados con un artefacto de hace un siglo, intentan apagar las llamas. Su tecnología y falta de preparación, obviamente no funciona. Explota una llanta y eso despierta a los zombis de su estupor, las personas se alejan temiendo lo peor.


El alcalde, allá en su casa nueva, rodeado de sus imponentes camionetas y con la seguridad de tener lo mejor, impávido no se da cuenta y tampoco es que le importe mucho las tragedias a su alrededor. El manejo de los recursos del municipio solo alcanza para hacer fiestas semanales en la plaza del pueblo, tratando así de atraer turistas sin brindar ninguna protección. Entre estas absurdas distracciones aplaca la ignorancia de sus conciudadanos y en absurdo despilfarro no hay estación de bomberos o ambulancias para socorrer o hacer gestión.


Finalmente a las 09:33 PM llegan los bomberos, unos desde Bogotá a tan solo 20 minutos y otros desde Guasca a más de 50 minutos. Querían llegar antes pero la administración de los peajes les impidió el paso por no tener los $7.800 pesos para pasar.


Concesiones inquisidoras y desalmadas, dadas por el gobierno para lucrar esa suma todos los fines de semana, de cada uno de los más de 10.000 vehículos que visitan estos parajes. La pobre administración y la sed insaciable de ganancias impiden gastar la miseria que vale ofrecer las garantías mínimas de seguridad: una vía completamente alumbrada, asistida por grúas, ambulancias o la básica asistencia de los derechos humanos.


Hoy no hubo muertos..... ¿pero mañana?


Por Sedran Dozamen, colaborador de Soyperiodista.com
 

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