Drogas para los oídos; sonidos binaurales

Se trata de piezas auditivas que aprovechan las características del cerebro, en concreto la que sugiere que cada oído escucha una cosa diferente.

Desde no hace mucho se habla de un nuevo tipo de adicción para los jóvenes entre los 14 y 19 años. Se trata de piezas auditivas que aprovechan las características del cerebro, en concreto la que sugiere que cada oído escucha una cosa diferente. Basados en este principio, los sonidos binaurales, descubiertos por el investigador alemán H.W Dove en 1939, ponen audios en diferentes niveles de onda para cada oído, y cuando el cerebro los interpreta genera una onda binaural, lo que no ocurre con sonidos normales de la naturaleza.

La documentación sobre sus efectos es poca, pero las redes sociales y blogs vienen dando cuenta de lo que los consumidores de dichos audios tienen que decir al respecto de sus experiencias.

Hace un par décadas se hablaba de mensajes subliminales; ese gran peligro que yacía bajo el bello y estilizado manto de la mediatización. Más de unos cuantos padres y puristas, preocupados por el bienestar y la salud mental de su prole, erigieron un ataque legal en pro de la conservación de un espacio televisivo y publicitario “sano y libre de malas influencias”. Pero ya pocos recuerdan dichos episodios de esta, nuestra “divina comedia”.

Se podría pensar que la defensa de puristas y padres preocupados surtió efecto, pues poco o nada se volvió a comentar sobre aquella técnica de manipulación invisible, lo que a su vez podría llevar a inferir que los espacios audiovisual,visual y auditivo estaban ahora un poco más seguros de aquellas “sugerencias maliciosas”.

Pero el conocido adagio que versa: hay momentos en los que la realidad supera la ficción, adopta toda la pertinencia del caso cuando, tras una no tan minuciosa mirada, salta a la vista que los mensajes subliminales han perdido auge porque ya no son necesarios. La reglamentación en los medios se ha vuelto tan laxa que cualquier mensaje que hubiese de ser escondido, puede ser tan literal como se desee.

Es en esta coyuntura donde los binaurales recuperan importancia.

Lucía Medina, psicóloga licenciada en musicoterapia de la universidad de Buenos Aires, da algunas luces sobre los posibles efectos que puede tener el consumo binaural en el cerebro adolescente.

En las redes sociales los llaman “la nueva droga digital” ¿le hace justicia ese nombre a los sonidos binaurales?

En sí, los sonidos binaurales no son drogas, no pueden compararse con algún alucinógeno, en forma o en efecto. El problema es que ya hay quienes se aprovechan de sus características para inducir efectos parecidos. Muy poco se ha investigado al respecto, pero ya se han identificado casos de abuso, en los que el oyente experimenta cambios de conducta, tendencia al aislamiento y en algunas ocasiones; conductas violentas. Cuando se llegan a extremos como la ansiedad y el síndrome de abstinencia, es cuando la situación se torna preocupante.

Queda aclarado que en sí, el efecto binaural de un sonido no representa ningún peligro. Lo que parece preocupante es que puede inducir a la adicción. ¿hay efectos o consecuencias conocidos en el cerebro a nivel fisiológico?

El único efecto a nivel físico que se ha identificado es el aumento de endorfinas y dopamina, hormonas que generan la sensación de bienestar, ausencia de dolor y placer. Hasta el momento no se conoce de ningún cambio o efecto a parte de ese.

¿Los efectos son los mismos en un sujeto joven (de 14 a 19 años) que en uno maduro o viejo?

Es relativo al sonido y al sujeto. Hay pocas investigaciones y certezas al respecto. Lo que sí se sabe es que los jóvenes tienden a ser más fácilmente influenciables que los adultos. Pero asegurar algo sin el respectivo soporte sería imprudente, por ahora dejémoslo ahí.

Testimonio

Un joven de 15 años, residente de la ciudad de Bogotá (que por motivos de privacidad ha pedido que su nombre no se divulgue) muestra lo que se ve desde el otro lado.

¿Hace cuánto consume esta clase de sonidos?

No sé si la palabra correcta sea “consumo” eso tiene sus implicaciones. Yo escucho música con binaurales desde hace año y medio.

¿Siente alguna semejanza entre el uso de sustancias psicoactivas y los sonidos binaurales?

Para mí es disfrute puro. No me siento adicto a ellos ni creo que exista un motivo para dejarlos. Las drogas pueden generar efectos negativos en la gente. Yo creo que esta música no le hace daño a nadie.

¿Ha notado algún cambio en su comportamiento desde que escucha esta clase de audios?

Ninguno. Cuando hay mucha gente y demasiado ruido me pongo mis audífonos y me desconecto. Eso lo podría hacer con piezas binaurales o con música convencional. Ninguno de mis amigos o familiares se ha quejado al respecto.

Las autoridades en Colombia no han manifestado su posición frente a este nuevo fenómeno. Habrá que ver qué sucede con el tiempo. Por ahora, no sobra advertir sobre el cuidado que se debe tener con lo que se escucha.

Por Molinarte, colaborador de Soyperiodista.com