El 'bosón' de la estupidez humana

La “partícula de Dios” no existe, aceptarlo sería volver a tiempos primarios y quiméricos de la alquimia. Sería revivir la búsqueda absurda de la piedra filosofal y del elíxir de la vida, para tener oro infinito y vivir eternamente

La “partícula de Dios” no existe, aceptarlo sería volver a tiempos primarios y quiméricos de la alquimia. Sería revivir la búsqueda absurda de la piedra filosofal y del elíxir de la vida, para tener oro infinito y vivir eternamente. Peter Higgs jamás tuvo esa intención, solo buscaba explicar el origen de la masa de las partículas elementales en general a través de un mecanismo que predice la existencia de una nueva partícula, se le llamó el “bosón de Higgs” que navegaría en el campo del mismo nombre. El científico británico concibió el mecanismo en 1964 declarando que había tenido “una gran idea”.

El cuatro de julio del 2012, el acelerador de partículas más grande y potente jamás construido (tiene 27 Km de largo y está a 100 metros bajo tierra), por medio de los experimentos Atlas y CMS brindaron datos precisos en el que se cree por fin encontraron el bosón de Higgs. la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) hizo público el descubrimiento de una nueva partícula subatómica que confirma con más de un 99% de probabilidad la existencia del bosón de Higgs, conocido erróneamente y folclóricamente como la 'partícula de Dios', un hallazgo fundamental para explicar por qué existe la materia tal y como la conocemos.

Bosón es uno de los dos tipos básicos de partículas elementales de la naturaleza (el otro son los fermiones). La denominación «bosón» fue dada en honor al físico indio Satyendra Nath Bose, el gran olvidado de este hito. El otro es Enrico Fermi, el entrañable científico italiano.

Pero estas coyunturas extraordinariamente científicas, no pueden estar alejadas de la realidad de la evolución humana. El mismo Einstein, lo dijo: “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro”.

Hasta la ciencia está demostrando que el principal factor de la crisis del mundo está en la insensatez humana (guerras, violencia, corrupción, calentamiento global, etc). Luther King, lo alertó: “Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda”. Y peor aun según Jules Renard: “Estupidez humana. Humana sobra, realmente los únicos estúpidos son los hombres”. Sin duda es una realidad que debemos aceptar, el punto de partida de la catástrofe en ciernes y del cataclismo posible.

Las inteligencias del mundo son impotentes contra cualquier estupidez que esté de moda. La política es el mejor ejemplo y en Colombia acaba de demostrarlo esa odiosa clase de poder que pretende seguir humillando al pobre ciudadano de a pié. Inevitablemente todos subestimamos el número de individuos estúpidos en circulación. Sin embargo, un examen más atento revela de lleno la rotunda veracidad de esta afirmación. El historiador italiano Carlo Cipolla, en su “Teoría de la estupidez” desarrolla una visión de la gente estúpida como un grupo más poderoso que grandes organizaciones como la Mafia. Considera que por muy alta que sea la estimación cuantitativa que se haga de la estupidez humana, siempre quedaremos sorprendidos de forma repetida y recurrente por el hecho de que:

a. Personas que uno ha considerado racionales e inteligentes en el pasado resultan ser inequívocamente estúpidas;

b. Día tras día, con una monotonía incesante, vemos cómo entorpecen y obstaculizan nuestra actividad individuos obstinadamente estúpidos, que aparecen de improviso e inesperadamente en los lugares y en los momentos menos oportunos. Es decir recordando a Francisco de Quevedo: “Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen”.

Si contra la estupidez, hasta los dioses luchan en vano, el verdadero desafío científico, es encontrar esa partícula que provoca imbecilidad en el comportamiento humano. El bosón de Higgs abre grandes posibilidades en la nanotecnología, pero, el costo de estos proyectos ya supera los ¡20 billones de pesos!. Habría que valorar si estas inversiones se justifican en un mundo agobiado por problemas mucho más urgentes y esenciales. Descubrir el “bosón” de la estupidez humana, transformaría el mundo. Así, nos aproximaríamos a la partícula de Dios.

Apostilla: En el siguiente documento-video, entendemos el sentido del bosón de Higgs: http://www.youtube.com/watch?v=Xtnv2hcWDEI&feature=youtu.be

Por: FABIO AREVALO ROSERO MD, colabrador de Soyperiodista.com